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Humanos de etiqueta

Los roles masculinos y femeninos no están fijados biológicamente. Son socialmente construidos”: Judith Butler.

Las hay de todo tipo obviamente hablamos de las etiquetas que se pueden o podemos llevar como individuos dentro de una sociedad, aunque también la mercadotecnia etiqueta muchos productos y en ocasiones el producto mercadológico o del mercado o marketing es -o lo fue- un ser humano. Y aquí recordemos productos típicos del mercado del espectáculo cuya verdadera o anterior personalidad -sin etiquetas- se desconoce, sí es que existe, o ha sido suplantada de plano por la «persona- negocio» o «persona – marca» o «persona-empresa» creada por las etiquetas. También el marketing político crea ficciones humanas, candidatos perfectos o cuasi dioses; humanos más puros e impolutos que los humanos con los que se convive regularmente, casi podría decirse que Santos, pero cuando lo pienso desciendo rápida y peligrosamente por una pendiente que me lleva a la pregunta ¿Son los santos producto del marketing o de las etiquetas? Y la respuesta puede ser una negativa producto de la fe, la creencia, la confianza, la religión o el mito; y si la respuesta es positiva  podemos llegar a vernos sin fe, sin creencias posibles, sin confianza, ni religión ni mitos y tal vez no todos puedan o podamos con tal horror, en cuyo caso el Marketing religioso tiene una utilidad social y explicativa para el ser humano; quizá no para entender pero sí a efecto de no dejar caer a los adeptos a tal o cual credo o creencia en la decepción o la desesperanza y con ello en el abandono del control que sobre ellos pueden ejercer las cúpulas de las diversas iglesias.  Similares razonamientos podríamos hacernos sobre los humano -productos del espectáculo o en lo mas novedoso los influencers o vende ideas de todo tipo y vende espacios o ganchos publicitarios. Como sea el caso, al irse agotando su vigencia también descienden por la pendiente vertiginosa en que pierden sus creencias, fe, religión y mitos que son ellos mismos o mejor aún: los mismos que creían ser y que les han sido arrancados al deslizarse por la pendiente de la realidad del ser, pegados a las etiquetas y a la falsa piel con la que éstas los han cubierto y los -o «nos»- han engañado. Aquí me permito recordar la película “La Substancia” que aborda el tema de tales productos humano-ficción y la lucha por permanecer debajo o cubiertos por el mito, la ficción, la etiqueta.

Según el sitio web concepto.de la etiqueta para prejuzgar es cuando hablamos de etiquetar a alguien y se trata de hacer un juicio de valor sobre esa misma persona sin conocerla en profundidad, asumir que es de tal o cual manera de acuerdo a cómo puede haber actuado. Este acto no siempre debe ser negativo, aunque sí podría serlo. Inclusive es posible que las personas, por su inseguridad o baja autoestima, se etiqueten a sí mismas para sentir que pertenecen a un grupo.

En muchos países las etiquetas son comunes y responden a algo cultural. Todos conocemos etiquetas preestablecidas. Por ejemplo, que las rubias o las modelos no son muy inteligentes, que las personas que tienen sobrepeso solo comen comida chatarra, que los latinos terminan presos por vender drogas (recuérdese a un tal Donald Trump y a otros personajes del país del norte) o cosas así.

El concepto de etiqueta también es usado para referirse a aquellas normas que debemos respetar en ciertos lugares, el ceremonial de usos, costumbres y estilos. La etiqueta social deja en claro cómo hay que comportarse, vestirse, presentarse y otros ante una situación.

Veamos los significados de etiqueta según la Real Academia Española de la Lengua: Del fr. étiquette. f. Ceremonial de los estilos, usos y costumbres que se debe guardar en actos públicos solemnes. Ceremonia, ceremonial, protocolo, ritual, formalidad. f. Ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privada, a diferencia de los usos de confianza o familiaridad.

En la política Nacional también se han experimentado siempre, pero mas a partir de las últimas tres décadas un desprendimiento acelerado de las etiquetas y colores partidistas en lo que muchos identifican como el chapulineo pero que no puede ni debe estimarse como un movimiento similar en todos los casos, esto es que cada caso puede tener diferentes razones y hasta sinrazones. Lo que sí resulta difícil de desprender como etiqueta es la que a los políticos se les coloca desde que comienzan en esa actividad pues invariablemente se les trata de identificar con un personaje o grupo de personajes del que derivan o con quien se han aliado o bien porque ahí comenzaron a crecer o ahí se han destacado. Así podemos pensar en Los Villistas; Los Zapatistas, Los Obregonistas, Los Carrancistas, Los Juaristas, Los Porfiristas, Los Conservadores, Los Liberales, Los Enriquiztas, De La Huertistas, Los Santistas, Los Cedillistas, Los Cardenistas, Los Vasconcelistas y siempre el “ismo” o “istas” que puede resultar tanto peyorativo como edificante y que representa algo así como la “Marca Registrada”. Y es que los ismos, etiquetas e identificaciones representan una marca que llevamos a veces hasta sin darnos cuenta, misma que influye en el trato que se nos da socialmente o por parte de algún segmento o algún sector de la sociedad. Tales marcas son difíciles de retirarse, aunque quien las porta haga esfuerzos por quitárselas o por ignorarlas, Dice el refrán que “De todos modos Juan te llamas”. No tienen que ser únicas, aunque terminen siéndolo en muchos casos, hay quienes portan dos o tres durante su vida activa -ya no deberíamos hablar de vida útil porque tendremos que invocar las vidas inútiles y más temprano que tarde habremos de lamentarlo- sobre todo por los accidentes de la política que también suelen darse en otras profesiones y actividades. El insigne Justo Sierra por ejemplo fue un liberal y seguidor de la Doctrina de Juárez durante mucho tiempo y resultó muy notoria su participación a nivel cupular con Los Porfiristas y directamente con Don Porfirio Díaz el que a su vez aún resulta controversial su posición pues hay quienes lo ubican en el bando liberal y otros en el Neoconservador de fines de siglo diecinueve.

Lo cierto es que muchas capacidades y talentos; muchas cualidades, carreras políticas y profesionales de cualquier materia o disciplina se desperdician y son ignoradas en tributo a las etiquetas como forma sutil del sectarismo y que a la luz de los derechos fundamentales y humanos consagrados y o redimidos en nuestro país desde la reforma Constitucional de 2011, representan un modo de Discriminación. Como la que se hace cuando se da preferencia en la escuela, en la vida profesional política, artística, intelectual a personas que se benefician tan solo por pertenecer a esa corriente x …tan solo por llevar una etiqueta o portar cierta marca.

Como se observa las etiquetas conllevan el bullying, sea individual o colectivo en beneficio de unos y detrimento de otros. Psicológicamente podemos llevar etiquetas de agresivos, pasivos, listos, lentos, atrasados, sencillos, formales, etc. Y lo hacemos como una cuestión aceptada y contra la que no luchamos en cierto momento de nuestra vida; es una especia de autobullying, inmolación, resignación a la etiqueta o sacrificio que ofrendamos al darla por un hecho; sea por comodidad, impotencia o cualquier causa. No cabe duda de que somos Humanos de Etiqueta.

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PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Enero 17 de 2025.

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