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Había un profundo silencio y una sensación de vacío y abandono

Fernando de la Fuente

DURANTE LA SEMANA SANTA

La Legión Española y El Cristo de la Buena Muerte, por muchas veces que lo veas, jamás dejas de emocionarte, en Málaga, una vez más La Legión ha rendido y trasladado a su Cristo de la Buena Muerte, emoción incontenible al ver a estos hombres de muchas batallas, entregados a su fe con esa devoción. Durante la Semana Santa recordamos a “El novio de la buena muerte”, que se ha convertido en un rezo hacia el Cristo de la Buena Muerte, “El novio de la buena muerte” es una de las cinco marchas procesionales dedicadas al Cristo y “El novio de la buena muerte”, éste rezo dice textualmente así: “Nadie en el tercio sabía quién era aquel legionario, tan audaz y temerario que a la Legión se alistó, nadie sabía su historia, más la Legión suponía que un gran dolor le mordía como un lobo el corazón. Más si alguno quien era le preguntaba, con dolor y rudeza le contestaba: Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera. Soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera”.  

ME HICE NOVIO DE LA MUERTE

“Cuando más rudo era el fuego y la pelea más fiera defendiendo a su Bandera el legionario avanzó y sin temor al empuje del enemigo exaltado, supo morir como un bravo y la Enseña rescató, y al regar con su sangre la tierra ardiente, murmuró el legionario con voz doliente. Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera. Soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera”. “Cuando al fin lo recogieron, entre su pecho encontraron, una carta y un retrato, de una divina mujer, aquella carta decía: “Si algún día Dios me llama, para mi puesto reclama, que a buscarte pronto iré, y en el último beso que le enviaba su poster despedida le consagraba. Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera me hice novio de la muerte, la estreche con un brazo fuerte y su amor fue mi Bandera”.

La Legión ha rendido trasladado a su Cristo de la Buena Muerte, emoción incontenible al ver a estos hombres de muchas batallas, entregados a su fe con esa devoción. Durante la Semana Santa. 

JESÚS LLEGO HASTA LA MUERTE SIN HABER PECADO

Y entonces Poncio Pilato pregunto a la multitud: “¿A cuál de los dos queréis que os suelte?” El Pueblo contestó: “A Barrabás”, el ladrón (Mateo 27:17)

Viernes Santo o Viernes de Dolores: ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilatos, la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión, lo conmemoramos con un Vía Cursis solemne, y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz. Las palabras de Jesús en la cruz desde la hora Sexta hasta la Nona, están llenas de ternura, enseñanza y teología. Cuatro de ellas dirigidas a los hombres (inmanencia) y tres hacia Dios (trinidad, trascendencia), medita conmigo y déjame tus comentarios que me encantará leerte: 

«PADRE PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN» (LC. 23, 34)

Jesús hace vida el sermón de la montaña, donde nos Dice, «amen a sus enemigos, oren por los que los persiguen». El Dios verdadero que nos deja un Evangelio de palabras y obras intrínsecamente ligadas, un Maestro que enseña con su ejemplo que el perdón es la máxima expresión del amor. Esta palabra también está dirigida a nosotros, pues el perdón de nuestros pecados es el propósito de su sacrificio, aunque a veces cuando fallamos «sí sabemos lo que hacemos…» 

“YO TE ASEGURO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO” (LC. 23, 43)

Palabras que dirige a Dimas, uno de los ladrones, por su humildad y arrepentimiento pero sobre todo por reconocer en Cristo al Salvador, robando el cielo en su último aliento de vida. Esta promesa es para nosotros una esperanza y como no tenemos certeza de cuánto durará nuestra existencia, cada día es preciso experimentar la conversión y el arrepentimiento por nuestras faltas, reconocer que Jesús es quien tiene el poder para rescatarnos e implorarle misericordia.

“MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO, AHÍ TIENES A TU MADRE” (JN. I9, 26)

Junto a la Cruz estaba también María, su Madre, un motivo de alivio para Jesús y el primer fruto de la Redención. Antes de la pasión, la gente buscaba a Jesús, lo seguían multitudes por sus milagros y prodigios, pero en el momento de la prueba todos se fueron, tuvieron miedo, hasta Pedro lo negó, tres veces, sólo Juan hizo la diferencia, el discípulo amado que permaneció a un lado de Jesús crucificado con valentía y arrojo, por eso recibiría el tesoro más grande. En Juan todos recibimos este regalo y estamos llamados a acoger a María como madre sin olvidar que esto implica TENER EL VALOR PARA PERSEVERAR EN LA FE A PESAR DE LAS DIFICULTADES. 

«TENGO SED» (JN. 19, 28)

Después de la flagelación, la coronación, los clavos en sus manos y sus pies, Jesús había ya entregado toda su sangre, esto lo hizo sentir sed y experimentar un vacío total. Jesús tenía sed de que todos recibieran la vida abundante que nos estaba regalando, sed de manifestarnos a Su Padre, de que creyéramos en su amor. Jesús ahora nos pide a nosotros que valoremos su sacrificio, nos pide que respondamos a su llamado.

«DIOS MÍO, DIOS MÍO, PORQUE ME HAS ABANDONADO» (MT. 27, 46)

Son casi las tres de la tarde en el Calvario y Jesús está haciendo los últimos esfuerzos por hacer llegar un poco de aire a sus pulmones. Sus ojos están borrosos de sangre y sudor, es el momento más doloroso de la pasión cuando lanza un grito desde lo más profundo de su corazón lo que estaba escrito desde hacía más de 900 años en el salmo 22.

“TODO ESTÁ CUMPLIDO” (JN. 19, 30)

Jesús dedicó su vida a cumplir la voluntad del Padre, a realizar el plan de salvación que estaba escrito y prometido. Él es en sí mismo, principio y fin de este plan, es quien nos muestra que el único camino es la cruz, que el dolor no es una opción sino parte importante de la santificación, que la pasión antecede a la glorificación y ésta es la verdad que viene a mostrarnos. Esta palabra es la de un hijo que siente la paz de haber cumplido la misión, una paz infinita y verdadera que anhelamos todos alcanzar.

“PADRE, EN TUS MANOS PONGO MI ESPÍRITU (LC. 23,46)

Durante tres años se lanzó por los caminos y por las sinagogas, por las ciudades y por las montañas, para gritar y proclamar que aquél, a quien en la historia de Israel se le llamaba “Elohim”, “El Eterno”, “El sin nombre”, era también Su Padre y Padre nuestro, acercándonos a Él de ésta manera. Y con esta palabra finalmente nos indica que la libertad plena se conquista en el abandono total, la felicidad no es ausencia de sufrimiento sino saber ponernos en manos de Dios.

DICHO ESTO EXPIRÓ. IMAGÍNATE AQUEL CUADRO, JESÚS LLEGO HASTA LA MUERTE SIN HABER PECADO

Padre mío, en tus manos encomiendo mi Espíritu, dicho esto expiró. Jesús llego hasta la muerte sin haber pecado y en la cruz cargo los pecados de toda la humanidad. Nadie ha declarado haber muerto por los pecados de otros y nadie ha calificado para morir en lugar de otro, solo Jesús. Oremos por la Virgen María, Oremos por La Virgen de Dolores y Oremos por la Dolorosa Soledad de María. Jesús muerto en brazos de su Madre. Imagínate aquel cuadro. Pendiente de la Cruz el cadáver de Cristo, lleno de largos manchones de sangre cuajada cubierto de heridas, materialmente deshecho sin belleza ni hermosura, ni casi figura humana; labios exangües, ojos sin vida; aquello no es más que eso, ¡un cadáver! y es ¡el Hijo de Dios! ¡Qué misterio!

A LOS PIES DE LA CRUZ, UN GRUPO DE ALMAS BUENAS, LLORAN SIN CESAR

Grande, muy grande es su dolor, pero ¿Cómo comparado con el de aquella Madre que llora la pérdida de su Hijo? ¡Pobre Madre! ¿Qué va a hacer ahora sin su hijo? Quizá, en medio del dolor, comenzó a preocuparla la sepultura de su Hijo, pero, ¿Cómo y dónde?, ¿Si Ella no tenía sepultura, ni medios para comprarla?; ¿Si sus amigos se habían ocultado unos y otros se habían hecho enemigos? ¿Adónde acudir? ¿Quién bajará a su Jesús de la Cruz? ¡Qué consuelo en medio de su pena, cuando ve a aquellos santos varones que van a cumplir este piadoso oficio! ¡Qué agradecimiento no guardaría Ella en su corazón! Y, efectivamente, con gran cuidado le bajan de la Cruz y depositan el Santo Cuerpo, en brazos de Ma­ría.

PÓSTRATE EN ESPÍRITU JUNTO A ESA MADRE, Y MEDITA CON ELLA

¿Porque qué meditación haría la Virgen entonces? ¿Cómo iría recordando ante la vista de aquel Cuerpo, todos y cada uno de los tormentos de la Pasión? Ahora recordó todo lo pasado, las escenas de Belén, los idilios de Nazaret, los días felices en que Ella cuidaba de su Hijo, como ninguna madre lo ha podido hacer. Ahora entendió de una vez, lo que significaba la espada de Simeón, que toda la vida llevó atravesada en su Corazón.

AHORA COMPRENDIÓ LO QUE ERA SER MADRE NUESTRA

¡Madre de los pecadores!, que así habían puesto a su Hijo. Y ¿A esos precisamente iba Ella a amar? ¿A esos iba ahora a querer como a hijos, cuando así habían hecho sufrir a su Jesús? ¡Oh, qué dolorosa maternidad! Y, sin embargo, besando, una a una aquellas heridas, iría repitiendo: «Soy la esclava del Señor, hágase en mí tu divina voluntad». Haz tú esta piadosísima meditación con Ma­ría, vete con Ella quitando aquellas espinas una a una, con mucho cuidado, como si aún sufriera, con ellas Jesús. Limpia aquellos ojos y aquel rostro afeado con tantas salivas y sangre, toca aquellas manos y pies agujereados y besa, besa aquel costado abierto y no apartes tus ojos de aquel corazón que se ve por la herida, sin vida, sin latir, sin movimiento, pero no sin amor y en cada herida, recuerda tus pecados y mira lo que has hecho con ellos.

ÉL SANTO ENTIERRO

Los santos varones Nicodemus y Arimatea, juntamente con las piadosas mujeres y la Santísima Virgen, comenzaron a ungir y vendar aquel cuerpo sacrosanto. -Contempla este embalsamamiento y mira cuán amorosa y delicadamente, van limpiando aquellas heridas y ungiéndolas con bálsamo y perfumes… Tal vez la Santísima Virgen se reservó limpiar y ungir la sagrada cabeza, y Ella misma cubriría aquel rostro divino con el más fino lienzo. ¡Qué dolor el suyo al echar su última mirada sobre aquel rostro que Ella sabía de memoria! ¿Cuánto se había embelesado contemplándolo? Y así dispuesto el cadáver, es conducido a la sepultura. -Forma parte de aquella tristísima procesión, que ya casi de noche, acompaña por última vez el Cuerpo de Cristo.

¿QUIÉN LA ARRANCARÍA DE AQUEL LUGAR SI ELLA NO PODÍA VIVIR SIN ÉL?

¡Cómo iría la Santísima Virgen! ¡Qué penoso es el momento de arrancar el cadáver de una persona querida, de casa para llevarlo a enterrar!… ¡Qué camino tan largo y, al mismo tiempo tan corto, el que hay que recorrer en el entierro! -Por una parte, se desea llegar cuanto antes y acabar de una vez con aquel tristísimo momento, por otra, se teme llegue el instante de la separación total, del último adiós. ¡Cuál sería el sufrimiento del corazón de aquella Madre en estos momentos! Y cuando ya, colocado en el sepulcro, fue la piedra cerrando la entrada y ocultando el santo cuerpo, ¿Quién podrá explicar lo que pasaría entonces por el alma de la Virgen?… Ahora sí que se quedó definitivamente sin Hijo… ¿Quién la arrancaría de aquel lugar si Ella no podía vivir sin Él?

TAMPOCO TENGAS TÚ PRISA EN MARCHARTE.

Detente muy despacio, y allí ante el sepulcro de tu Jesús, en compañía de la Virgen tu Madre, piensa en el término de todas las cosas que es el sepulcro. Cristo quiso pasar por esa humillación, para servirnos de ejemplo en nuestra muerte y sepultura. Pero no, no es humillante la muerte, si es como la de Cristo, ni lo es el sepulcro, aunque el cuerpo se deshaga entre gusanos, si es semejante al de Jesús. ¡Muerte gloriosa! ¡Sepulcro dichoso el de las almas santas! ¿Por qué no aspirar a eso? Recuerda, además, que diariamente sepultas a Jesús en tu corazón… y no olvides que su sepulcro quiso que fuera nuevo, limpio, y donde nadie, sino Él, fuera colocado.

JESÚS HABÍA MUERTO EL VIERNES Y NO SE PODÍA HACER NADA

Y amaneció aquel sábado lleno de tristeza, dolor, con mil preguntas en el aire y ninguna con respuesta, sólo había un profundo silencio y una sensación de vacío y abandono, Jesús había muerto el viernes y no se podía hacer nada. ¿Alguna vez te has sentido así? De esas veces que tu corazón no encuentra respuesta, de esas veces que has rogado y llorado a Dios una respuesta de, ¿Qué hacer con un hijo en particular, de cómo resolver ese problema en tu familia o has sentido el tremendo vacío lleno de desesperanza ante un diagnóstico donde todo está perdido y por más que lloras es como si Dios no escuchara? Así creo que debió ser ese sábado. Pero para fortuna de todos, ese día de aplastante silencio y en apariencia un sábado sin vida.

SIEMPRE SEGUIRÁ UN DOMINGO DE RESURRECCIÓN

DIOS estaba preparando la respuesta perfecta llena de amor, consuelo, dirección, emoción y esperanza. Así que no importa lo que veas, lo que escuches, incluso lo que sientas, para todos esos sábados en tu vida alejados de toda esperanza siempre seguirá un domingo de Resurrección, un domingo de Gloria, un domingo de triunfo y respuestas. Vive tranquilo y seguro que nada es lo que parece porque no hay una sola lágrima tuya que no ha sido recogida, ni ninguna herida que no vaya a ser curada por DIOS porque cada sábado tiene su domingo de resurrección.

¿PERO POR QUÉ BUSCÁIS ENTRE LOS MUERTOS AL QUE ESTÁ VIVO? NO ESTÁ AQUÍ, HA RESUCITADO.

Hasta entonces no habían entendido la Escritura: Que Él habría de resucitar de entre los muertos. María Magdalena fue al sepulcro el primer día de la semana, justo al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echo a correr y fue a donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llego primero a sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entro. Llego también Simón Pedro detrás de él y entro en el sepulcro; vio las vendas en el suelo y el sudario con el que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.  Entonces entro también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

PUES HASTA ENTONCES NO HABÍAN ENTENDIDO LA ESCRITURA: QUE EL HABRÍA DE RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS.

¿Era importante eso? ¡Por supuesto! ¿Es realmente importante? ¡Claro que sí!, Para comprender el significado de la servilleta doblada, hay que entender un poco acerca de la tradición hebrea en esos días. La servilleta doblada tenía que ver con el Maestro y el Siervo, y cada niño judío conocía esta tradición. Cuando el siervo ponía la mesa de la cena para el Maestro, se aseguraba de ponerla exactamente de la manera que el maestro quería. La mesa estaba decorada a la perfección, y luego el criado iba a esperar fuera de la vista, hasta que el Maestro hubiera terminado. Ahora bien, si el maestro había terminado de comer, se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, boca, y la barba, y hace un nudo la servilleta y la lanzaba sobre la mesa.

Y AL TERCER DÍA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS.

El siervo entonces sabía que era el momento para limpiar la mesa. Porque en aquellos días, la servilleta arrugada quería decir, he terminado. Pero si el Maestro se levantaba de la mesa, doblaba la servilleta y la ponía junto a su plato, el siervo no se atrevía a tocar la mesa, porque… la servilleta doblada significaba… “VOLVERE”… Entonces entro también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que el habría de resucitar de entre los muertos. Que increíble, que bello, ¿Qué más?: para decirnos “Él “ que regresa con mensaje desde su tumba… para decirnos que regresa al Altar para bendecir el Pan de Vida Eterna y la Bebida de Salvación (Juan 6, 50-57)… Y al tercer día resucito de entre los muertos. 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Resucitó mi amor y esperanza. Dícenle los ángeles: «Mujer, ¿Por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» – que quiere decir: «Maestro» -.

Juan 20, 13-16…

 ¿QUÉ ES LA PASCUA DE LA RESURRECCIÓN?

“Para los católicos se conmemora la Resurrección de Cristo, es pasar de este mundo al Padre a través de Jesús, es decir el paso de la muerte hacia la vida eterna” Y entonces después de leer mi carta de condolencias, por el fallecimiento de su mamá Doña María Ramírez de Guillen me preguntó, Fernando, ¿Qué significa Ya vivió la Pascua de la Resurrección? Mi respuesta fue: Es regresar a la casa del Padre, significa pasar de este mundo al Padre a través de Jesús. ¿Cómo? ¿Pasar de este mundo al Padre a través de Jesús? Si, para los católicos se conmemora la Resurrección de Cristo, es decir, el PASO de la muerte hacia la vida eterna.

 LA PALABRA PASCAE EN LATÌN, (PÈSAJ EN HEBREO) SIGNIFICA PASO.

Por eso en estas Pascuas deseo de todo corazón que nos animemos y demos ese PASO, el que nos haga pasar: De la Resignación a la Acción; De la Indiferencia a la Solidaridad; De la queja a la búsqueda de soluciones; De la desconfianza al abrazo sincero; Del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor; De recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar; De la autosuficiencia al compartir el fracaso y los éxitos. De hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente, Y de saber que de nada sirve ser luz, si no podemos iluminar el camino de alguien. Felices Pascuas o pèsaj.

¿CÓMO SE AMA LA CRUZ SEÑORA?

La cruz se ama en aquel que te lastima con su indiferencia, en el que no te escucha, en el que te difama. Se ama la cruz cada día construyendo en tu familia aunque sientas que predicas en el desierto. Se ama sembrando, aunque sientas que el viento de la indiferencia arrastra la semilla. Tú nunca sabes si alguna quedó plantada y la misericordia de Dios hará que de fruto, cuando menos lo esperes. No temas la dureza del tiempo de siembra, piensa en la alegría de la cosecha, que llega, hija, llega siempre. 

NO PERMITAS QUE ESTOS SUFRIMIENTOS TE QUITEN LA ALEGRÍA DE CREER EN DIOS

En este momento siento la necesidad de recordar una Oración también por las madres que han sufrido el dolor de perder un hijo, pero a veces la vida es dura y trae consigo momentos de oscuridad. Pero no permitas que estos sufrimientos te quiten la alegría de creer en Dios. No le des poder al mal. Reprende toda emoción impura y oscura que contamina y perturba tu corazón. Llénate de su bondad infinita. Sólo Él es capaz de llenar todo vacío y restaurar lo que creías perdido.

VIRGEN DE DOLORES Y VIRGEN DE LA SOLEDAD, JESÚS LLEGO HASTA LA MUERTE SIN HABER PECADO

Virgen María: Por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; Él, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Virgen de Dolores y Virgen de la Soledad, Jesús llego hasta la muerte sin haber pecado.

SEÑOR, ENSÉÑAME A RECONOCERTE CADA VEZ QUE TE MANIFIESTES CONMIGO.

Muchas veces no escucho en mi oración y que por eso tantas veces no siento nada porque es como si estuviera hablando con el jardinero y no contigo. Pronuncia mi nombre Señor y esa será la señal de que estás conmigo, de que has resucitado en mi vida. Resucita mi fe pronunciando mi nombre con ternura. Enséñame a escuchar y no a llorar. Enséñame a escuchar y no a preguntar. Enséñame a escuchar y no a reclamar. “Señor, no me hagas esto, no te ocultes ante mi vista; entonces en plan suplicante le dije: Señor, enséñame a reconocerte cada vez que te manifiestes conmigo.” (QFB. Fernando de la Fuente García).

 

Monterrey, Nuevo León. México

Abril 1, 2024

 

 

Dr. H.C. Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García.

ENTRE GRIEGOS Y TROYANOS.

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“HABÍA UN PROFUNDO SILENCIO Y UNA SENSACIÓN DE VACÍO Y ABANDONO”

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