Acapulco no se perdió con el paso del huracán Otis, Acapulco se ha ido perdiendo con el olvido de los mexicanos, con la corrupción de sus gobiernos municipales y la ineptitud del gobierno federal, que por andar «abrazando» ha permitido el crecimiento del narcotráfico de la región al grado que éstos ocupan cínicamente peldaños de poder en diversas áreas de gobierno, además de controlar la economía donde ellos son quienes dictaminan el costo de las cosas más básicas, arrastrando a la población a seguirse sumiendo en la pobreza.
Con familia originaria de Guerrero y creo que muchos de ustedes por el simple hecho de ser mexicanos comparten conmigo la rabia de la incongruencia que genera el hecho de que una entidad tan llena de riquezas naturales, minerales, turísticas, etc. esté tan sumergida en la miseria siendo el segundo estado con mayor nivel de pobreza extrema en México.
Por supuesto la culpa es nuestra como ciudadanos por permitir que personas tan obsoletas, sin visión, ni cariño por nuestra patria lleguen al poder.
Por dejarnos vender por asistencialismos miserables y dádivas temporales o peor por hacernos de la vista gorda porque «a mi no me afecta» o ser negligentes porque de cualquier manera «nada va a cambiar». Si exigimos congruencia debemos también ejercerla y así como hemos demostrado unidad para levantar los escombros de los desastres naturales que han afectado al país, así también debemos unirnos contra el desastre de política que tenemos.
Por último y pese a lo expresado por nuestro ejecutivo, la crisis para Acapulco NO HA CONCLUIDO, solo por darles una idea el turismo aporta el 70% del PIB en Guerrero y Acapulco se encuentra entre los primeros 5 destinos turísticos a nivel nacional; algunos expertos en la materia consideran que el destino se recuperará en por lo menos 5 años.
Si bien el envío de víveres de primera necesidad ha sido importante para solventar la crisis inmediata, lo mejor que podremos hacer es no olvidarnos de Acapulco y ayudar a través de la generación de trabajo con su restitución.
Esperaremos que las autoridades sean competentes y «aprovechen» el desastre como una manera de que renazca Acapulco como un destino turístico resplandeciente, glorioso y sobre todo SEGURO; que la iniciativa privada encuentre la riqueza natural y amabilidad de la gente como oportunidad de inversión y que los Acapulqueños, los Guerrerenses y en general los mexicanos no olvidemos a la hora de votar quienes han dado la espalda a nuestro México.

