
La Dirección de Pensiones del Estado se fundó en enero de 1961, durante la administración del gobernador interino Francisco Martínez de la Vega. A lo largo de 60 años (1961-2021) y al paso de 15 gobernadores (de Don Paco a Carreras) el Gobierno del Estado acumuló un adeudo de 1 mil 200 millones de pesos, en número redondos. En tan sólo 18 meses (septiembre 2021 a marzo 2023) y con un único gobernador, el adeudo se triplicó y al 31 de marzo pasado sumaba 3 mil 550 millones. Es decir, solamente durante su año y medio de ejercicio, la gestión gallardista ha dejado de entregar a los fondos de Pensiones 2 mil 350 millones.
Permítanme enfatizar: lo que no ocurrió a lo largo de 60 años y con 15 gobernadores, lo logró en año y medio uno solo.
¿De qué dinero estamos hablando? El total de recursos no entregados a los fondos de jubilación procede de dos conceptos: un porcentaje que se le descuenta a los propios trabajadores y otro similar que aporta (o debería aportar) el gobierno a través de la Secretaría de Finanzas.
Actualmente, la DPE opera tres fondos: el de maestros estatales agrupados en la sección 52 del SNTE, el de los maestros de telesecundaria que desde su creación en los 80s se han manejado independientes, y la burocracia general integrada en sindicatos como el SUTSGE, el SITSGE y otra media docena. El no pago de la administración gallardista afecta proporcionalmente a los tres segmentos.
¿Por qué no ha hecho crisis el incumplimiento en los pagos del Ejecutivo? Porque a lo largo de los años la dependencia ha acumulado una reserva financiera de la que extrae el dinero que cada quincena entrega a sus aproximadamente 6 mil 500 pensionados.
Durante ya un buen número de años, esa masa de dinero ha generado rendimientos que permitieron su incremento. En lugar de tener sus recursos en inversiones bancarias con rendimientos magros, una buena parte se utiliza para hacer préstamos personales, hipotecarios o para adquisición de vehículos, a los propios servidores públicos, con tasas mejores que las que ofrecen los bancos y convenientes para los trabajadores. Estos son préstamos sin riesgo, ya que se notifican a la Oficialía Mayor y a la Secretaría de Finanzas del gobierno, y ahí se encargan de retener el pago correspondiente. No hay manera de que alguien se vaya sin pagar. Si renuncia o lo cesan, se cobran de su finiquito.
(A este respecto el gobernador Gallardo Cardona ha hecho declaraciones que revelan una tremenda desinformación o unas enormes ganas de engañarnos, sobre lo que volveremos más adelante).
En resumen, la DPE tiene con que pagar sus quincenas a los miles de jubilados, pero de un fondo global que ante la falta de pago del Ejecutivo cada año se va haciendo más chico y, simultáneamente, se reducen sus ingresos propios (a manera de utilidades) por los créditos que cada vez podrá otorgar en menor proporción.
¿Por qué no le paga el Gobierno las cuotas? (No solo no paga las que le corresponden, tampoco entrega las que les descuenta a los trabajadores, o sea que jinetea dinero ajeno). Porque ese dinero lo anda gastando en otras cosas; algunas útiles como vialidades o escuelas, otras absurdas como la Arena Potosí, otras de beneficio familiar como la ampliación de los caminos a Palma de la Cruz y al aeropuerto; algunas disparatadas y ridículas como los puentes que tienen apoyo en el suelo y aún así les ponen tirantes con esos matamoscas gigantes de acero que comienzan a afear todo el panorama estatal. Y en el Teatro del Pueblo, también. Obviamente.
En lo personal, tengo la hipótesis de que Gallardo Cardona va a seguir igual por lo menos un año más, hasta las elecciones del primer domingo de junio del 2024. Debe estar haciendo un “cochinito” para las campañas y ahora mismo está gastando lo que no tiene en programas sociales y en obras no tan urgentes, pero electoralmente rentables. Ya después, verá cómo tapa el hoyo negro de las finanzas que él ha agigantado en Pensiones y en las cuentas públicas en general, (porque trae otras enormes deudas de las que otro día hablaremos).
El problema para los pensionados actuales y futuros es que su reserva financiera se irá haciendo más pequeña mes a mes, en la medida que no pueda generar ingresos propios otorgando créditos a los trabajadores y de que las hoy elevadas tasas de interés bancarias comiencen a descender junto con la inflación, como ya empieza a ocurrir.
Pero quizá el riesgo mayor es que electoralmente hablando las cosas no le salgan a RGC como él quisiera, y a ver de dónde demonios saca tanto dinero, que para dentro de trece meses sumará más de 5 mil 200 millones de pesos, solo por lo que a Pensiones se refiere.
Unos años después de su fundación, la Dirección de Pensiones recibió el apoyo inteligente de un gobernador, Guillermo Fonseca, quien le construyó un edificio con el doble del espacio que necesitaba para que el excedente lo rentara y se beneficiara de los alquileres, además de un estacionamiento anexo que igualmente le genera ingresos propios. Unos ayudan, otros joden.
Decíamos líneas arriba que sobre este asunto de Pensiones el gobernador Gallardo ha hecho varias declaraciones que revelan desinformación o ganas de vernos la cara: En noviembre pasado, declaró que el problema financiero de Pensiones se había acumulado a lo largo de varios sexenios y que tardaría otros tantos en resolverse. No es así. Como ya dijimos, pero conviene repetir, a lo largo de 60 años el boquete en el fondo global de la dependencia, con el tránsito de 15 gobernadores, llegó a 1 mil 200 millones de pesos. En 18 meses de Gallardo Cardona se triplicó a 3 mil 550 millones. Él solito se ha negado a entregar 2 mil 350 millones. Si esto continúa igual, para antes del 2027 estallará la crisis. ¿Por qué? Porque para entonces faltará dinero para hacer los pagos quincenales a miles de pensionados.
Eso de que tardará varios sexenios en solucionarse tiene toda la cara de coartada balín para que si por ahí de su quinto año no tiene para pagar lo que debe, le herede la bronca a sus sucesores con la falsa argumentación de que él así la recibió.
La otra declaración del mandatario potosino que ya no sabe uno si mueve a risa, causa conmiseración o debe ser motivo de enojo, fue su indignada proclama de que en Pensiones se hacían préstamos entre ellos mismos. ¡Lo vienen haciendo desde hace decenios para conseguir ingresos propios! De rato se va a enfurecer porque ¡rentan oficinas y cajones de estacionamiento! Ya no debería sorprendernos tanto despiste.
(Si algún lector siente que faltan datos en esta columna, no es chambonería mía: los disponibles en las páginas oficiales son insuficientes y a ratos poco fiables, mientras que la vía directa no funcionó: media docena de veces intenté ser atendido por el defenestrado Jorge Escudero, quien siempre se me escondió. ¡Y vea usted cómo le pagaron! Es hora que nadie le notifica su cese y anda como alma en pena por oscuros callejones).
MIÉNTEME MÁS…
En lo que tiene toda la apariencia de ser una jugada distractora para ver si menguan las exigencias de maestros y burócratas estatales para que el gobierno ya pague lo que debe, el gobernador anunció la remoción de Jorge Escudero Villa de la Dirección de Pensiones, y anunció con bombo y platillo que el sustituto sería alguien de “perfil financiero y apolítico”. Una vez más, mintió.
Luis Arturo Coronado Puente es un buen abogado, sin mala fama, pero de financiero tiene lo que yo de neurocirujano, y apenas dos elecciones atrás fue candidato independiente a la alcaldía de Venado. O sea que apolítico, apolítico, lo que se llama apolítico, nomás no. Podrá decirse o podrán decirle apartidista pero no apolítico.
Su función profesional más cercana a su nueva encomienda es que un corto tiempo fue asesor jurídico en el área de pensiones de la delegación del ISSSTE, y luego se dedicó a litigar contra el propio Instituto en esa materia. Es bueno para recuperar pensiones de jubilados, pero no para administrarlas. Su nombramiento tiene sentido solo si su encomienda ahora fuera litigar contra los pensionados estatales para no pagarles. Podría ser.
La verdad de las cosas es que todo indica que su mayor valor curricular para acceder al cargo es tener un parentesco cercanísimo con quien fuera la directora de adquisiciones y contrataciones del ayuntamiento soledense en tiempos de los señores Gallardo como alcaldes. ¿Así o con peras y manzanas?
Hay un hábito de Ricardo Gallardo Cardona cada vez más desagradable, que además comienza a convertírsele en un vicio irritante: querernos ver la cara de tontos a los potosinos; mentir sin ningún recato o soltar historias fantasiosas. Ya es mucha falta de respeto.
COMPRIMIDOS
La historia de la fallida intentona para que División Caminos de la Guardia Civil Estatal vigilara carreteras federales, es patética y bien vale dedicarle un espacio que hoy ya no tenemos. Lo dejamos para fecha próxima. Por lo pronto, lo que alguien por aquí debe entender, porque mientras no lo entienda seguirá dándose frentazos, es que su amplio y gran poder tiene límites, y que hay gente tanto o más poderosa que él que no tiene el menor interés en hacerle sus gustos ni seguirlo en sus ocurrencias. Rosa Icela, por ejemplo. ¿Y las patrullas? Ya compradas, ya hubo moche y lo demás es lo de menos.
Ahora sí parece que el sábado estará de visita en estas tierras la Corcholata que faltaba. Después de mucho batallar para armar la agenda de Claudia Sheinbaum, el evento principal será en el Centro de Convenciones y deberán ir juntos, pero no revueltos, morenos y verdes. Si visten sus colores distintivos, será muy interesante ver el tamaño de las multitudes. Lo cierto es que en materia de programa, ni Gallardo ni Gabino se impusieron.
Mañana deberán andar por aquí los dueños del Atlético de Madrid y del Atlético de San Luis, para recibir en comodato del gobierno del estado un terreno de 10 hectáreas en las cercanías del aeropuerto. Ahí construirán una escuela de futbol, varias canchas, gimnasio, dormitorios y demás servicios. La plusvalía de los terrenos aledaños será impresionante, sobre todo combinado con la reciente ampliación del camino al puerto aéreo. Esas 10 hectáreas eran hasta hace unos días partes de una superficie mayor de 200. Las 190 hectáreas restantes van a valer oro. ¿Quién será el afortunadísimo propietario o propietaria?
Por fin, el último potosino en usar mascarilla se despojó de la misma. No lo he visto pero quienes sí me juran y perjuran de que luego de la hojalateada no mejoró mucho pero sí agarró parecido con su jefe. ¿Será? Seguro le aumentan el sueldo para que le alcance ahora que tenga otra boca que alimentar.
Hasta el próximo jueves.

