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Narrativas perversas

Jesús Arturo del Bosque de la Peña

En estos tiempos, estamos siendo testigos de nuevos esquemas y paradigmas, en cuanto al irrefrenable deseo de la dominación de los pueblos de parte de las hegemonías, se ha mudado, aunque no absolutamente, – del método armado, violento y sangriento,- a mecanismos mas sofisticados, los golpes suaves o blandos, la falsa primavera de los pueblos, las narrativas perversas. De estas ultimas nos ocuparemos en esta colaboración.

Hemos visto como, a partir de situaciones graves en las que se arriesga incluso la vida como lo es la emigración forzada, las narrativas antiinmigración, patentes en manifestaciones cargadas de racismo y odio, que reditúan ganancia política y han permitido (aunado a otros factores), el peligroso regreso de expresiones políticas de ultraderecha. Paradójicamente esas mismas expresiones o fuerzas políticas en tanto que gobierno, crearon y/o generaron condiciones de explotación, miseria y ruina en los países que, hoy expulsan emigrantes, fenómeno que les sirve para construir sus perversas narrativas, la vieja Europa es testigo fidedigno de esta penosa realidad.

En nuestra América Latina, especialmente en el cono sur y Centroamérica, el imperio construyo una narrativa anticomunista, esta narrativa permeo durante décadas en las sectores conservadores y reaccionarios del continente y fue creando, lo que, hasta hoy, es una corriente política de derecha, que por años ha sido azote de la democracia, en todos los países de América Latina. Las alternancias hacia la izquierda terminaron descarriladas mediante agresivos y asfixiantes planes económicos. En este contexto, brilla por su dignidad y heroica resistencia la hermana república de Cuba, los casos más dramáticos fueron las dictaduras asesinas del cono sur, – Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile -, donde sátrapas como Pinochet por la mañana torturaban y asesinaban jóvenes estudiantes y obreros y al mediodía tragaban la ostia que sacerdotes serviles ofrendaban; esos cómplices que cínicamente engordaron junto con los asesinos. Hoy, por fortuna, las alamedas con las que soñó Salvador Allende en aquel Santiago ensangrentado, poco a poco se van ensanchando.

La narrativa del falso progreso ligado al individualismo más egoísta, al triunfo a toda costa -sin importar consideraciones de índole moral-, a ese afán de acumular fortuna y bienes, narrativa que ha creado seres insaciables de dinero y poder.  Se ha creado una oligarquía mundial con sus expresiones locales en cada país, tipos arropados casi siempre por el poder político, y cuyas fortunas tienen en la gran mayoría de los casos, un origen turbio y de complicidad con las esferas gobernantes, son políticos que tras las puertas giratorias se convierten en ejecutivos de empresas a las que ellos mismos favorecieron; y pasan a ostentarse como expertos. Expertos en nada, son solo comodines utilizados por los grandes consorcios gracias a la información que, por su encargo tuvieron a su alcance.  En nuestro país tenemos dos ejemplos emblemáticos, el del mustio Ernesto Zedillo, – el del rescate bancario vía el FOBAPROA y las matanzas de Acteal y Aguas Blancas,- manchado de sangre entrego nada menos que los ferrocarriles a los gringos y luego, feliz y campante se fue de mayordomo a una de sus empresas.  El otro es el ave carroñera, Felipe Calderón, -“otro experto”- manchado de sangre y dolor, contratado al termino de su mandato por una filial de IBERDROLA, la empresa española favorita de su sexenio, en la península Ibérica son incontables los ex presidentes hoy en consejos de administración, incluyendo al asno Aznar.

Una de las narrativas mas perversas, por el altísimo costo en vidas que ha tenido, es la llamada guerra contra las drogas, no me refiero a la falacia que invento Felipe Calderón en México de la cual nos ocuparemos mas adelante, sino a otra más perversa que, motivada por un trasfondo económico, ha provocado la muerte de cientos de miles de personas, especialmente jóvenes. Me refiero a la absurda prohibición de la siembra y consumo de la mariguana, motivada meramente por intereses económicos y que se revistió de un falso discurso moralino, típico de la sociedad estadounidense.

La marihuana Cannabis sativa, es una planta que ha sido utilizada desde hace miles de años por la humanidad con fines diversos, desde la producción de papel y textiles (cáñamo) hasta por sus efectos psicoactivos y terapéuticos (marihuana), es decir, se trata de dos variedades de la misma especie, que básicamente difieren por su contenido en Tetrahidrocannabinol (THC).  La historia de la prohibición del uso de la marihuana por los Estados Unidos es consecuencia de una mezcla de racismo, manipulación de la prensa amarillista, intereses corporativos y de legisladores corruptos e ignorantes. En la década de los treinta el vecino del norte decidió prohibir su consumo. Uno pensaría que las razones lógicas de esta legislación estaban apoyadas en estudios científicos serios que demostraban que las personas podían desarrollar una adicción fisiológica hacia la marihuana y que sus efectos eran nocivos para la salud, además de ser un problema de salud pública; pero lamentablemente no fue así.

William Randolph Hearst magnate de la prensa norteamericana y uno de los personajes más poderosos de la escena política en los Estados Unidos, inicialmente obtenía el papel para sus periódicos a partir precisamente del cáñamo o cannabis, los problemas que éste presentaba para su industrialización  obligaron a sustituirlo por la celulosa obtenida a partir de especies maderables, pasando a apropiarse de una cantidad inmensa de bosques y aserraderos en todo el país  y en algunas partes de América Latina. Pero cuando un técnico norteamericano inventa un descortezador del cáñamo que hacia mucho más barato el extraer la materia prima para el papel de ese cultivo y no de las especies maderables que el magnate poseía por millones, el invento dejo inoperantes las grandes extensiones de bosque adquiridaS para la extracción de celulosa. De  manera que, al amparo del puritanismo y racismo de la sociedad norteamericana, que asociaba el consumo de cannabis a los migrantes mexicanos, que después de largas jornadas de trabajo, se procuraban un poco de esparcimiento fumando algún cigarrillo de marihuana, el amarillismo que caracterizaba la prensa del señor Hearst, creo el clima adecuado y consiguió mediante engaños -y presumiblemente sobornos-, que, el gobierno estadounidense declarara ilegal, la siembra, el tráfico y el consumo de la cannabis. Pero en cualquier parte del mundo, una legislación extra muros que ha llevado a millones de jóvenes que encuentran en  este alcaloide estados lúdicos y de exaltación de los sentidos a consumirla en forma clandestina, su prohibición ha ocasionado  intervenciones militares en diverso países y sobre todo a la lucha encarnizada de los traficantes por hacerse de territorios y mercados, ocasionando que miles de jóvenes mueran en batallas entre bandas rivales,  daños colaterales y sufriendo el estigma de décadas  de ignorancia, moralina y prejuicio.  Todo para que el poderoso señor Hearst mantuviera el monopolio de la prensa (y del cáñamo)

Trasladando el tema a nuestro país, en el sexenio espurio de Felipe Calderón padecimos una  guerra falaz contra las drogas. Las premisas según las cuales el “arrojado” presidente iniciaba tal batalla eran, “Para que la droga no llegue a tus hijos” , “Minar la fuerza de los grupos criminales” y “Recuperar los espacios que el crimen organizado tenia en propiedad”, huelga decir que no se cumplió ninguno de tales objetivos, lo único en lo que fue certero el ex presidente Calderón fue en que habría que lamentar la perdida de vidas humanas, nunca dimensiono el dolor que esta irresponsable acción del estado mexicano provocaría en toda la nación, cuyas consecuencias se sufren y padecen aun el día de hoy.

Como agravante se ha hecho evidente lo que a todas luces era una presunción denunciada por innumerables voces; voces valientes como las del diputado Gerardo Fernández Noroña que, sin miedo alguno señalara por años la complicidad del hoy prisionero en estados unidos, Genaro García Luna todopoderoso secretario de  seguridad de Felipe Calderón y que hoy sabemos, estaba en la nómina del cartel de SINALOA, esta realidad pone en picota la narrativa del espurio Calderón y le convierte en un vulgar asesino, un mentiroso consumado y uno de los mas miserables presidentes que este país ha padecido.

La narrativa que hoy nos ocupa es aquella que proclama en la prensa nacional y parte de la internacional, la idea de que el presidente López Obrador esta destruyendo al país, destruyendo sus instituciones, que ha destruido la economía, el medio ambiente y a la sociedad en su conjunto. El hampa del periodismo, las oligarquías miopes se han empeñado en construir una realidad a todos luces inexistentes, elevando a la  categoría de instituciones a organismos que fueron creados como comparsa en los sexenios anteriores, como tapadera,  justificación y  falaz recubrimiento de estado de derecho a lo que en verdad  era un vulgar saqueo de los bienes de la nación, el INAI, dizque instituto de la transparencia y acceso a la información , a más de oneroso ha reservado la información en temas altamente sensibles como lo fue el expediente ODEBRECHT, sobornos  a cambio de contratos leoninos para dicha empresa y en detrimento de la nación, pero antes de dejar su encargo el ex presidente del INE Lorenzo Córdoba se encargo de limpiarles las cañerías a los gobiernos anteriores y declaro sin sustento el uso del dinero de ODEBRECHT en la campaña de Peña Nieto.  Otro instituto falaz y tramposo, el INE, concebido como un árbitro imparcial, para sancionar las contiendas electorales, se convirtió en un ente de oposición y torpemente el citado Lorenzo Córdoba declaro que, este instituto era un contrapeso del poder ejecutivo, declaración que le desnuda como ignorante y falsario, afortunadamente ha ahuecado el ala  y hoy busca anidar en la UNAM derechizada sus huevos podridos, su falsa intelectualidad y su repugnante arrogancia.

Es por tal, un deber de quienes hemos optado por iniciar caminos de transformación, el desnudar y desmentir tales narrativas, es imprescindible recuperar y trazar rutas y caminos del todo nuevos, se está llevando a  cabo un profundo proceso de transformación, una toma de conciencia, es absolutamente necesario que recuperemos la prosa, y  si fuera menester, la poesía como expresión de nobles sentimientos, los discursos que han dejado de ser huecos y predecibles, hoy a cada letra le acompaña una acción revolucionaria, una de cambio verdadero. Hagamos narrativas que nos reflejen, que nos retraten fielmente, dejando de lado perversas narrativas. Que sean como lo fueron en las grandes transformaciones de nuestro país, letras que dieron honor y lustre a toda una parte de la historia. Letras que parieron gigantes.

JESÚS ARTURO DEL BOSQUE DE LA PEÑA / Opinión / Saltillo, Coahuila de Zaragoza / Abril 19 de 2023.

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