
El aumento de peso de la población después de la pandemia fue otra de las consecuencias del aislamiento. La población se dividió en dos grupos: los que desde su casa hicieron ejercicio, participaron en maratones en sus corredoras y bicicletas fijas o hicieron Yoga; y los que se sentaron en un sofá en pijama a comer comida rápida y ahogarse en sodas. La crisis es que se terminó el asolamiento, regresamos al trabajo, a la vida social pero muchos no caben en su ropa.
El tema de salud también se asiló, se paralizó, se quedo sin mantenimiento, un pesado etcétera que no pueden disimular ni con faja. En estos meses en lugar de resolver problemas, los complicaron. Estamos en la depresión post gordura.
Cada vez más pacientes se quedaron en el olvido, mientras otros más se olvidaron por si mismos, y en ellos se centra la atención de la ahora campaña para reivindicar los estragos del síndrome metabólico, que algunos optaron por tomar.
Mientras dentro y fuera de los hospitales; niños, adultos y adultos mayores. Todos ellos pacientes que esperan a que el sistema de salud los voltee a ver, a qué les provean los tratamientos correspondientes.
Nuestras instituciones están renuentes a levantarse de la hamaca, soltar su bolsa de donas, tamales y chicharrones, dejar de ver telenovelas o miniseries. Los expertos recomiendan que se apunten a un programa de adelgazamiento, descarguen un app que desde temprano los ponga a trabajar. Inimaginable, si no lo hicieron antes de esta pandemia, menos después cuando el espejo y la báscula les gritan su flojera causándoles ansiedad y depresión.
El estudio dice que lo más sencillo, y pernicioso, es culpar al mundo y a la pandemia por el sobre peso, esa será la estrategia de nuestras instituciones, en un régimen adicto a la teoría de la conspiración, que ven sabotajes y bombas en donde hay negligencia y criminal recorte de presupuesto.
Otra reacción es la negación, afirman los científicos, decir que se ven muy bien con sus 10 kilos de más, con los huipiles ni se notan, como no se notan los problemas laborales son sabotaje extranjero.
Los científicos dicen que el grupo más retrogrado asumirá esos kilos como su “nueva realidad” y sus cuerpos antes delgados como parte del pasado; ese camino ya lo emprendieron nuestras instituciones, desde que iniciamos este régimen, ahora toca la “austeridad”, la mezquindad y el desprecio a la importancia de la salud. Compren huipiles doble ancho, porque no habrá manera de que disimulen estos kilos y los que seguirán acumulando.
@joss_espinoo
JOSS ESPINO / Tu voz mi voz / Ciudad de México / Octubre 8 de 2022.

