Me debato entre tus lenguas y mi cervix
no conozco cincel más necesario
que el de tu respiración en mi oído salvajeando cuchillos indomables de dulzura
por tus huesos deslízase la miel y no hay improperio más tenaz que las yemas de tus dedos
Estarnos
es
un poco MÁS
que
el
PARAÍSO.

