
Corría el 2009 y yo, con 22 añitos, realmente me consideraba invencible, la influenza en su apogeo en México nos causaba mucho miedo e incertidumbre, pues a final de cuentas como hoy el COVID-19 era algo nuevo, algo no controlado y no teníamos vacuna, y yo me lo tomé como si fuera un regalo del universo, pues mis exámenes finales del octavo semestre de profesional se habían cancelado y sustituido por trabajos en línea, y además se acercaba mi cumpleaños, lo que haría de esto una fiesta llena de vacaciones.
Vuelta atrás, en mi retrospectiva, creo que no sólo me generó menos miedo aquella enfermedad aún más mortal y peligrosa (pues el virus continuaba mutando), sino que además estaba menos informada. Las redes sociales no eran tan invasivas, las noticias no llegaban tan rápido, aún no era pandemia y los pronósticos eran muy alentadores (o manipulados por los medios de comunicación), no muchos íbamos a morir por ello, no había muchos infectados decían, “no habrá de que preocuparse en dos meses…” y sí tal vez la influenza se controló, sin embargo, sigue existiendo y sigue habiendo brotes importantes cada año, así como el dengue lo fue también en este 2019 en México.
Ahora en 2020 el miedo es generalizado, pero es un miedo que desgraciadamente no genera la misma reacción preventiva en todos nuestros ciudadanos, ni en nuestro propio gobierno de la nación, más sí en redes sociales y en medios de comunicación, todo lo contrario al 2009.
Porque el miedo existe, pero no es suficiente para llevar a la acción. ¿Y a qué se debe el miedo? Puede ser un poco malinchista esta conclusión, pero es real, el miedo nos lo causa el hecho de ver grandes centros turísticos europeos en cuarentena, sin gente en sus calles y comercios.
El miedo nos lo causa el hecho de que Estados Unidos, nuestro vecino más grande y destino de la mayor cantidad de viajes de los mexicanos al extranjero y viceversa, esté infectado también y tenga un importante número de contagios diarios, nos lo causa el hecho de ver a grandes artistas, políticos y atletas que han sido contagiados y puestos en cuarentena, nos lo causa el hecho de ver las fronteras de varios países que admiramos como Francia, Canadá, España, entre otros, cerrarse ante la visita de turistas no necesarios.
Y esto no es malo, a final de cuentas nos obliga a hacer conciencia del peligro que corremos si tan sólo confiamos en un Dios, o en nuestra “fuerza moral”, o en la capacidad de que nuestro pueblo responda, o bien en que científicos de todo el mundo empiecen a distribuir la vacuna antes de que esto se expanda más, pero tristemente, si no fuera este el panorama, volvemos a lo mismo, por nosotros mismos no respondemos.
Está comprobado que México reacciona bien al ayudar al prójimo, en el 2010 Haití sufrió uno de los más grandes terremotos y al ver que un país tan vulnerable se desmoronaba, México se unió para las donaciones.
Recordamos que en el Tsunami del 2011 en Japón, por medio de miles de empresas, instituciones de salud y altruistas, mexicanos donamos comida, bebida, medicina y demás a ese país tan lejano.
Y es cierto que también en el terremoto de la Ciudad de México, Oaxaca y Morelos del 2017, se organizaron muchas brigadas como nunca, todos nos unimos para cooperar y comprar muchas cosas que necesitaban los paramédicos y los que recogían los escombros.
Pero en nuestras propias derrotas, en nuestras propias guerras y todo lo que nos queda por hacer en materia de civismo y prevención, mas no de reacción, estamos muy atrás.
Hemos de ser más precavidos, y no sólo con esta contingencia que arrasa al mundo, si no con todo, con la diabetes, con la hipertensión, la obesidad, los malos hábitos alimenticios, las caries y hasta el cáncer. Nos hemos descuidado tanto, que pensamos que con sólo un mes (o una semana, una ida al doctor) de actuar y reaccionar lo arreglaremos todo.
Nuestra cultura no es preventiva, es reactiva lo reitero, entonces ¿Habrá que esperar a que halla muertes aquí y sean cientos o miles los infectados para reaccionar?
@roxaniutz
ROXANA OLVERA / Cara o cruz / San Luis Potosí, S.L.P. / Marzo 18 de 2020.

