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Moctezuma y AMLO; Cortés y el narco

En la obra de Carlos Fuentes quizá no sea tan conocido el libro llamado «El Naranjo», no pienso contárselo pero el tema de la conquista en el enfoque y extraordinario juego de palabras-letras y personajes que nos narran desde ultratumba los que vivieron entre los dos principales actores reales -Moctezuma y Cortés- ha  venido a mi memoria en razón de la balacera y frustrada, cuanto frustrante, detención del hijo del Chapo Guzmán.

Por principio de cuentas he de lamentarme: tengo sentimientos encontrados como alguien que ha puesto todas sus esperanzas de cambio en este país en la figura de nuestro Presidente, en quien reconozco franqueza y honestidad, pero que ve como esas esperanzas se ven amenazadas por el caudaloso río de cuestionamientos, burlas, criticas, mentiras y calumnias pestilentes. Ese río que parece desbordarse, es generalmente sucio y tiene ya  muy buen tiempo de ser alimentado con esa basura. Pero cuando de la sierra bajan además evidencias no manipuladas, sino espontáneas, es cuando más crece y peligra la credibilidad, el bono democrático apabullante con el que AMLO asumió el gobierno y más aún cuando se trata de un tema tan delicado como es la seguridad, del que hasta este jueves había permanecido ajena esta administración, pues le servían de contenedores la clara percepción de que el problema no es de ahora sino que tiene profunda raigambre; que aún es reciente el hacerse cargo del asunto y que este resulta  más complejo por los múltiples y poderosos intereses ocultos que representa. Todo eso contenía el desbordamiento del problema hacia los terrenos del nuevo grupo en el poder. Pero el mensaje que el día jueves 17 de Octubre se envía a la población no habla de prudencia como se ha intentado manejar, habla de debilidad, de indecisión o de errores e ineficacia en la ejecución de una estrategia que de por sí está seriamente cuestionada por propios y extraños al pretender sustentarse sobre la buena fé, la no violencia y los protocolos excesivamente cuidadosos con la delincuencia. Puede usted escoger la causa y sé que por fuera existen otras razones como la tolerancia, el combate a la represión, el no caer en provocaciones y otras que pueden resultar válidas y que de hecho yo mismo esgrimo para justificar la parsimonia en seguridad, sin embargo….no se puede tapar el sol con un  dedo. Y no discuto ni sé, si el hijo de una de las parejas del capo es culpable, inocente o no. Pero la circunstancia y contexto en el que se verificó su detención e inmediata liberación son sin duda alguna cuestiones de Estado, razón de Estado y necesidades de Estado. Razones superiores que debieron haberse valorado para tomar una decisión tan importante y mantener la percepción ciudadana apuntando hacia la confianza y la credibilidad.

También Moctezuma confió demasiado en la buena fe. Todos conocemos ese tramo de la historia con mucha, poca o mediana información, pero sabemos que Moctezuma privilegió la tolerancia y hospitalidad pensando que Hernán y sus hombres saldrían de los palacios satisfechos y sin causar más problemas regresarían a sus tierras de origen. Fuentes, con gran maestría pone en boca de un Jerónimo de Aguilar ya muerto y con quien en este momento me identifico, la desesperación de que el emperador no reaccionara sino hasta que fue demasiado tarde para terminar muerto a pedradas de su mismo pueblo. Aguilar se queja ya sin remedio de cómo es desplazado de su encargo de traductor por una bella mujer que bien puede resultar madre de todos los mexicanos: Malintzin, Malinche, Marina…. La Chingada. Aguilar confiesa ya muerto sus deseos de rescatar de su error a Moctezuma pues ya había vivido con otros náufragos en nuestra tierra. Había identidad de ideas e intereses, se deduce de la lectura. Martin Cortés I y II, hijos de Cortés, uno de española y otro de Malintzin, acaban por contar como Cortés triunfando pierde y acaba peleando sus títulos, tierras y su fortuna. Malinche también es desechada cuando cumple la eventualidad de Cortés, por ello creo que lo que podría llegar a identificarse más con ella (ojala que no sea así) es nuestro pueblo, en este caso los votantes de AMLO. Pues al final entre todas las pasiones, ires y venires se queda olvidada por ambos personajes. Cortés, como el Chapo, termina desterrado y envuelto en litigios que lo consumen y no le permiten gozar de su riqueza…o de la que robó.

No quiero que AMLO sea Moctezuma, pero creo que debe escuchar algo más que elogios y  chismes como no lo hacía el poderoso emperador Azteca. Cortés no tenía un gran ejército pero su audacia lo llevó a meterse hasta la casa del enemigo a vencer…Ojalá que nuestros enemigos, como los que pudieron dar el pitazo en Culiacán y en otros operativos, no estén hasta dentro de la cocina. El buen Juez por su casa empieza. Escuchar de verdad implica concebir la posibilidad de estar equivocados, de lo contrario… solo se finge que se escucha.

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Octubre 18 de 2019.

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