Tiene justificación el que yo asegure que la profesión más noble e importante del mundo resulta ser la abogacía y tiene justificación porque fue precisamente el oficio que yo elegí para llevar el sustento a mi hogar, así que, amigos de otras profesiones que afortunadamente tengo muchos y de muy diversas, ésta profesión, para mí, es la de mayor trascendencia, ahora bien, quienes tuvimos la fortuna de cursar en aulas la ciencia del derecho escuchamos desde el primer día los conceptos de norma, derecho y justicia, los entendíamos como presentes ya sea tangibles como la norma, abstractos como el derecho o intangibles como la justicia, pero siempre estaban ahí y aprendimos a manejar el léxico y sentido más amplio de ese triduo.
De manera natural cuando se habla de derecho viene a la mente de quien escucha, la imagen de una contienda, se nos ubica en todos los pleitos y si no los hay habrá que inventarlos para que nuestra labor tenga justificación, pues bien, aún y cuando la labor del jurista no es precisamente la participación en conflictos y mucho menos la generación de los mismos, si se entiende que la labor que mejor representa la abogacía lo es el ejercicio como postulante, ya que es ahí precisamente donde la encomienda cotidiana en busca de justicia para nuestros clientes resulta mejor ejemplificada y existe una figura que desde hace muchísimo tiempo encarna la misión de impartirla y lo es el Juez o Juzgador, desde el más discreto o modesto juzgado de la población más alejada del País hasta el más cómodo privado de algún Ministro de la Suprema Corte la función resulta ser la misma; hacer un análisis preciso de la norma jurídica vigente y concatenarla de manera paciente y precisa con las normas y criterios internacionales en materia de derechos humanos para emitir de manera justa una sentencia que resuelva una problemática específica con la técnica jurídica adecuada pero con un alto sentido de deontología o ética judicial.
En estos días han aparecido en algunos medios de comunicación señalamientos de violencia institucional y acoso laboral, que ha dicho de los quejosos generan inestabilidad en la impartición de justicia, los cuales según se han perpetrado desde el Supremo Tribunal de Justicia y el Consejo de la Judicatura, mediante tres escritos dirigidos al Presidente de la República, al Gobernador Constitucional del Estado y a las Comisiones de Justicia y Gobernación del Congreso del Estado, relatan cambios de adscripción atípicos y constantes a zonas alejadas del lugar de residencia de los funcionarios que signan el documento esto en calidad de venganza por demostrar autonomía y en las relatorías uno por uno van manifestando su inconformidad en lo particular, el pesar común es que aseguran un uso discrecional y faccioso de la justicia en favor de algunos privilegiados, no acostumbro cuestionar y menos colocar en tela de juicio los señalamientos de absolutamente nadie y si somos colegas menos, solo me asalta una inquietud, si yo siento un agravio en mi esfera de competencia y considero que mi superior está siendo injusto, en verdad hoy hay muchas herramientas para evitar ese tipo de atropellos, por otro lado, torcer la ley o traicionar mis principios porque mi jefe pretende quedar bien con alguien sí creo exhibe más en primera persona que a quien acuso, pero bueno, lo dejaré así, suponiendo sin conceder desde luego es un tema delicado, si hay pruebas resulta indispensable conocerlas.
Por la responsabilidad en la que resulté electo hace poco más de un año he recibido varias llamadas de colegas manifestándome opiniones respecto a los sucesos referidos con anterioridad, no llevo un score de cuantos consideran legitima una posición u otra pero si es muy diversa la óptica dependiendo de quien haga la sugerencia, cuando tomé protesta en la Asociación de Abogados fui muy enfático en mencionar que la AdA no se encontraba al servicio de grupos o intereses particulares, partidistas o grupales, mi compromiso es sin sesgos de ningún tipo en favor de mis compañeros abogados, ya sean funcionarios o en el ejercicio libre de la profesión, con mucho mayor énfasis en el postulante de a pie, ya que considero que es precisamente él a quien le resulta más complejo el trabajo de la abogacía por lo incierto y volátil que de pronto resulta ser, mis palabras si mal no recuerdo fueron: “no seremos gatilleros de nadie, ni comparsas tampoco” si algo se tiene que decir se dirá y no hay mayor compromiso, para quienes no lo entiendan o no lo quieran ver, yo no soy un empleado público, pues la fe pública le es encomendada a un particular y si bien represento al Estado no percibo un salario, por lo tanto no existe dependencia económica si no supervisión constante y sujeción a la ley, tengo amistad y relaciones públicas como estamos obligados todos quienes nos dedicamos a la ciencia del derecho, pero tengo amigos, no cómplices.
Desde hace muchos años lamentablemente llegué a escuchar de historias del Poder Judicial, que involucraban lo mismo a actuarios, secretarios, jueces y hasta magistrados, emplazamientos, lanzamientos, notificaciones, acuerdos y sentencias a modo, tráfico de influencias, irregularidades procesales, trato desigual, facilidades para grandes firmas o prominentes abogados, maltratos y complicaciones para el abogado discreto, en pocas y duras palabras, la justicia solo justa para algunos justiciables, para los demás, un verdadero martirio, en mis pocos años de pasante en el despacho de un par de entrañables amigas en materia civil y familiar y algún tiempo más en un despacho en materia penal para asesoría de compañías de seguros pude constatar parte de verdad y parte de mentira de los comentarios que recibía del poder judicial, pero siempre he estado consiente que generalizar excluye, en mi servicio público pude conocer empleados públicos de gran nivel jurídico pero sobre todo deontológico y si, también vi algunos con poco sentido ético, pero eso no es privativo solo de nuestra profesión.
Hoy se coloca en la mesa la situación de cinco funcionarios judiciales, ellos ya presentaron escritos a las tres autoridades referidas he hicieron los alegatos que estimaron pertinentes, habrá que esperar que se desahoguen los procedimientos correspondientes y esperar que salga a la luz lo que sea menester, de los problemas internos laborales hay muy poco que pueda hacer la Asociación de Abogados por encontrarse fuera de su competencia; pues bien donde parece existir una crisis y un momento trágico para la justicia en San Luis Potosí yo vislumbro un momento que puede resultar inmejorable para erradicar de una vez por todas muchos de los problemas actuales en la impartición de justicia, si hay funcionarios corruptos y bandidos, es buen momento para que el Consejo de la Judicatura realice los ajustes necesarios, si hay evidencia de injerencia directa para la resolución de los asuntos que se haga público para que la balanza de la justicia vuelva a tomar su posición neutral, hoy más que nunca y ante la triste condición actual de destruir todas la instituciones que existen cuando no cumplen los caprichos de alguien y son denostadas y lastimadas por los más mezquinos intereses, urge prudencia y sobre todo inteligencia para afrontar los retos que la justicia tiene en San Luis Potosí, si hay funcionarios que con su actuar ensucian la imagen del sistema de justicia deben ser expulsados de inmediato y mejorar los perfiles que se seleccionan para asumir dichas responsabilidades, no hay que olvidar que el servidor público debe estar al servicio del pueblo y no del bolsillo propio; por eso más que tragedia se presenta una gran oportunidad para sacar a los malos elementos de nuestras instituciones, la justicia deberá conservar la ceguera y la oportunidad se nos presenta calva, apoyo total al gremio y respeto a nuestra profesión.
NUMERUS CLAUSUS UNICO.- Es probable que el diputado pueda obtener éste año el premio al sobrino del año por impedir un desalojo en la Colonia Manuel José Othón, solo hay que explicar al referido legislador que la licenciada Guadalupe Souberbille García no estaba ahí por gusto o por animadversión con su tía, los actuarios día con día llevan a cabo infinidad de diligencias y muchas de ellas son tan desagradables y peligrosas como los lanzamientos, además, para llevar a cabo esa acción hay de por medio un proceso judicial previo, es decir la ejecución es la parte final de los juicios, pero bueno, probablemente eso no lo entienda o no lo quiera entender, el caso es que su obligación primigenia es velar por el respeto a la ley, por lo tanto no hay justificación para la referida actuación, si quería ayudarla se hubiera subrogado a la deuda de la tía y asunto arreglado, desde aquí mi absoluta solidaridad y apoyo para la licenciada Lupita.

