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¿Los primeros noventa o los últimos?

El Partido Revolucionario Institucional por sus siglas PRI, tiene 73 años y no 90 como nos han venido platicando, el 4 de marzo de 1929 Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), el cual utilizó para consolidar su figura como jefe máximo de la nación, periodo conocido como el maximato por la forma tan peculiar que tuvo para trascender a través de sus sucesores hasta que se encontró con el cachorro de la revolución, Lázaro Cárdenas del Rio, el Tata Lázaro, quien orbitó a un Calles disminuido y tal vez fatigado del uso del poder presidencial, de ese encontronazo Lázaro Cárdenas convoca a asamblea para aceptar centrales obreras que originalmente no estaban consideradas y aprovecha para cambiar el nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM), al ser Cárdenas uno de los últimos presidentes castrenses la coincidencia del partido con la sociedad civil parecía irse diluyendo, además, con el arribo de liderazgos nuevos que no habían combatido en la revolución pareciera que el partido les excluía, al menos simbólicamente, es por es que se decide por fin en 1946 tomar el nombre de Partido Revolucionario Institucional (PRI), que a decir verdad es un capricho lingüístico, eso sí, muy ingenioso, para perpetuar la figura original de 1929 pero adaptarlo a los políticos que se acercaban a la mitad de siglo, así que si tiene noventa pero no, en fin, ahí sigue.

Fue en el año 2000, al arribo del guanajuatense de lenguaje coloquial e ideas simplonas que se condenó a muerte, al menos que yo recuerde y dudo mucho que antes hubiese pasado, al otrora invencible, el Partido Revolucionario Institucional, el ampliamente conocido PRI, después de una campaña presidencial muy desangelada por parte de su abanderado Francisco Labastida, con un fuerte número de cuestionamientos, divisiones y amenazas de escisiones, en ese sexenio Vicente Fox, quien por cierto llega con altos índices de aceptación y credibilidad, pasa de ser un ranchero dicharachero y entrón en carácter de candidato a un timorato enamoradizo presidente que olvida honrar el compromiso de la transición democrática, se instala en sección de confort institucional y solamente gravita con todas las fuerzas políticas, intenta imponer candidato y Felipe Calderón le resulta respondón, el partido que había postulado a ambos vuelve a tomar esperanza y vigor y se lanzan al ruedo en esta ocasión ya van en la boleta Calderón, López Obrador y Madrazo, Roberto Madrazo con una campaña de mala para abajo, con poco empaque hacia las bases y fuertes amenazas de traiciones,  hasta que el verduguillo firmemente colocado en la nuca del candidato por parte de la maestra Elba Esther, experta en ejecutar ese tipo de suertes, descabelló sin piedad alguna las aspiraciones presidenciales del partido tricolor que buscaba regresar al poder.

Entre la elección del 2000 y la del 2006 recuerdo cualquier cantidad de artículos donde los politólogos aseguraban que era prácticamente imposible que el PRI pudiera recuperarse de tan tremendos fracasos electorales, al final, en 2009 empiezan a fraguar un regreso, a relanzar la marca pues, tratan de lavarse la cara y presentan rostros viejos nuevos, se afeitan, perfuman y peinan, sobre todo lo último, toman un importante impulso de mercadotecnia desde las gubernaturas que tienen en posesión y regresan a la escena de la mano del grupo Atlacomulco, ese grupo de gran influencia económica, pero de poca presencia moral, quienes dadas las circunstancias de abandono y olvido del otrora invencible se ofrece como la única opción en carácter de mecenas que se compromete a recuperar la silla del águila, fue en esa decisión donde probablemente el PRI gana perdiendo o pierde ganando más bien, acepta como cabeza de proyecto el único grupo que nunca había enviado candidato por su proclividad a enriquecerse de manera ruin y descarada de los recursos públicos, es decir lo peorcito que tenían y con eso condenaron el proyecto a una suerte de un año de hidalgo de solo un sexenio.

El PRI ya ha salido de otras, aseguran que el fracaso actual no tiene comparación, aún y con todo en política nada está escrito, puede cambiar de nombre, si, ya lo ha hecho dos veces en periodos cortos, puede cambiar de estrategia, seguramente lo harán, puede cambiar de diseño, probablemente, de hecho la base militante fiel ahí sigue, si la voltean a ver seguramente encontraran la respuesta, personas, cuadros, liderazgos, muchos elementos de la maquinaria ahí siguen, esperando ahora si ser valorados y no solo utilizados, solo hay un dato que si deben considerar, cuando Fox y Calderón las centrales obreras, sindicatos y todos estos elementos corporativos que en gran medida son la piedra angular del PRI convivieron con el PAN, pero ninguno de ambos presidentes pretendió destruirlos o disminuirlos para imponer nuevas corrientes corporativas, si alguien conoce bien al PRI ese es Andrés Manuel y sabe perfectamente donde puede dar el golpe mortal a su antiguo partido, así que si el PRI no anda tan despistado es por ese lado donde probablemente su muerte si sea una crónica muy anunciada y aún no se han dado cuenta.

HUITZI ORTEGA PÉREZ / Tepantlahtoani / San Luis Potosí, S.L.P. / Marzo 5 de 2019.

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