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El fantasma del 2015

PEDRO OLVERA / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P.
El año que termina ha sido quizá el peor en cuanto a descredito, desconfianza, descontento y una percepción generalizada de desprestigio, corrupción e incapacidad respecto de las autoridades y clase política en México. Precisamente cuando el propósito reformista neoliberal de Peña Nieto había alcanzado el primer y fundamental paso de que sus propuestas resultaran aprobadas por el Congreso, todo se vino abajo.
Pedro Olvera-retruecano-2-Veamos, a finales del 2014 se presentaron dos eventos que marcan el parte aguas en el sexenio de Peña Nieto, ambos en Septiembre. Ayotzinapa y los 43 estudiantes desaparecidos y por otra parte una reforma fiscal en medio de la repentina baja en los precios del petróleo. En efecto, ambas situaciones cambiaron al país aún en medio de la frenética y exitosa imposición de las reformas estructurales, que no representaron desde luego ningún modelo económico nuevo; reformas apuntaladas por los tres principales partidos políticos de México, coludidos y comprometidos en un pacto que no se consensó ni con las Cámaras Legislativas que son en sí mismas los órganos naturales para la deliberación, colegiación y construcción de consensos en un Sistema Republicano. Ahí en ese pacto, un PRI revivido, que no redimido, sorprendió a los amodorrados y decepcionados de 12 años de un gobierno azul del que tanto se esperaba y que en todo ese tiempo sólo demostró ir por el poder como un motín en actitud de venganza al grito de “ahora voy por la mía”. Un gobierno de derecha con los mismos o peores vicios del priismo patrimonialista y que no hizo ni por el Estado ni por el gobierno ni por la ciudadanía. Doce años de desprestigio y derroche. Las Reformas pudieron votarse, pudieron aprobarse pero ¿Donde están sus resultados? ¿Cuál es la percepción ciudadana sobre el gobierno? No hay resultados palpables salvo en la cuestión energética que apenas comienza, pero la percepción es de total desconfianza, de inconformidad y decepción. ¿A qué se debe esta falta de credibilidad y descrédito en la clase política? La crisis de los precios petroleros después de que en 15 años o más se manejaron excedentes presupuestales cuando los precios del barril fueron a la alza, impidieron continuar medrando con recursos discrecionales que los gobierno estatales y municipales manejaron a su antojo por tres lustros, medrando con ellos, corrompiendo, cooptando y comprando voluntades y oposiciones; manipulando medios de comunicación y organizaciones, partidos y partiditos. 15 años que deformaron más nuestra política y nuestra clase política, desplazando ideologías por intereses, e ideólogos por mercachifles. Y la resaca nos tenía que alcanzar, pues ya no había tanta lana para conformar líderes y sectores acostumbrados a los arreglos en lo oscurito, las cuotas, la compra-venta de principios únicamente simulados; la especulación y la corrupción. Ese momento coincide con el cumplimiento de los 3 primeros años del gobierno de Peña Nieto un personaje que gozó y protagonizó personalmente desde sus tiempos de candidato a Gobernador del Estado de México y hasta la mitad de su sexenio, del privilegio de disponer de grandes cantidades en forma discrecional y sin rendir cuentas a nadie. Esos eran los excedentes del petróleo; esos eran los excesos del poder y la corrupción galopante. Eso explica la mitad de la debacle; la mitad de la crisis de credibilidad que hoy vivimos. La otra parte tiene que ver con el mismo nacimiento de los derechos humanos y la gran Reforma Constitucional, una Reforma de Estado que vivimos en 2011. No por la voluntad de Calderón sino a pesar de Calderón; no por la propuesta de ningún partido sino a pesar de nuestros partidos. Una Reforma derivada de la sentencia de Cortes Internacionales obligando al Estado Mexicano a incorporar en su legislación las garantías a los derechos humanos con la modificación e incorporación de nuevos procedimientos para impartir justicia. Todo ello a raíz del caso Radilla, aquel campesino que denunciaba la tala inmoderada y protestaba por la colusión de autoridades que arrasaban, ya desde los 70s con los bosques del sur de México; aquella desaparición a manos del ejército nos obligó a tal Reforma y estableció un precedente que puso los ojos del mundo en nuestro país condenando lo que aquí nos parece tan cotidiano. Y en medio de todo esto: Ayotzinapa, Tlatlaya, Tanhuato y los miles y miles de muertos y desaparecidos, incluyendo más de 6 mil feminicidios en lo que va del sexenio; y para colmo del desaseo, el asunto de la Casa Blanca de Peña Nieto y la soberbia y desfachatez de hacerse juzgar por sus propios cuates. Eso es el fantasma que vagó a lo largo del 2015 aterrorizándonos a todos… Así ni cómo hacerle.

@PedroOlveraV

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