DANIEL RODRÍGUEZ / Casa de cartas / San Luis Potosí, S.L.P.
El pasado seis de marzo, para ser exactos a las 00.01 hrs., dio inicio de manera formal el proceso electoral en San Luis Potosí, iniciaron las campañas políticas para lograr convencer a la ciudadanía que tal o cual candidato es la mejor opción, esta vez, se presentan siete contenientes que abanderan a varios partidos políticos; no cabe hacer mención de los nombres de los siete, pues la sociedad entera será bombardeada con mensajes de los candidatos, algunos con una estrategia bien diseñada y otros, con las ocurrencias que lleguen de los amigos cercanos.
En ningún tipo de contienda existe el oponente pequeño, mucho menos en la política, sin embargo si existen diferencias presupuestarias y de recursos humanos, es necesario decir que llevar una campaña austera no significa que no se pueda innovar en la forma de hacer la campaña, todo es cuestión de imaginación.
En éste caso, vamos a hablar un poco sobre la comunicación, no de las campañas potosinas, sino en general la comunicación que se debe llevar en una campaña política.
Primeramente, debe quedar en claro para los candidatos y para sus equipos, que no es lo mismo la comunicación social que la comunicación política; la diferencia radica en que la primera busca generar una relación con la prensa que cubre la campaña, y la comunicación política, pretende diseñar, posicionar y evaluar mensajes precisos a diferentes targets en el que se segmenta al electorado.
La comunicación política desarrolla estrategias, no sólo se trata de comunicar, necesita entender al electorado como un conjunto que tiene diversidad y dentro de esa pluralidad cada votante o segmento de votantes tiene sus particularidades, pero sin olvidar que todos los targets son parte de una misma sociedad y conforman un universo al que se quiere llegar.
Los partidos políticos deben de buscar la manera de innovar y así posicionar el producto que vende cada marca dentro del mercado potosino; es decir, los partidos deben de vender a los candidatos al electorado a por medio de una estrategia que le consiga acercarse con los votantes para que le den su respaldo en las urnas.
Los equipos de campaña, deben de tener claro que el mundo va cambiando constantemente, se evoluciona minuto a minuto, por lo cual, las estrategias de la política setentera ya no puede ser utilizada en pleno 2015; renovarse o morir.
Sinceramente, creo que es un error que el área de comunicación de una campaña sea para quien hace comunicación social, pues ésta es solo una parte del todo que compone a la comunicación política.
Las campañas ya no deben de enfocarse solamente en el tipo de notas de prensa, si es importante el número y el tipo de mencionas, un análisis de contenido, pero ya no es lo único, ahora deberán de generar grupos de enfoque que indiquen una tendencia en colores, diálogos, perfiles, imagen, poses, etc., hoy en día ya nada se deja al azar, todo se hace sobre apuesta segura.
Y no hablo de una teledemocracia o una marketidemocracia, sino de entender que en el siglo XXI la sociedad cada vez nos hemos vuelto más visual, especialmente las generaciones que pertenecemos a los millenials y los nativos digitales; el poder de los medios alternativos de comunicación cada vez toma más fuerza dentro de la sociedad.
Si no es así, ¿por qué en San Luis Potosí existe casi una cuenta de Facebook por cada dos habitantes?
La ciega mayor se impone y las apuestas son altas, no es el azar ni el destino, solo la estrategia dará la victoria.
Twitter: @LDanielRV


