CARLOS PÉREZ GARCÍA / La Opinión de / México, D.F.
“Algo pasa”, me dijeron a las 22:25 horas del miércoles, pues extrañamente “no han subido la nota” a ninguno de los portales digitales o de medios impresos, que se reproducen a través de las redes sociales. La definición que me confirmaban las fuentes desde las 19:20, la referían a un candidato que no era “del agrado del gober”.

Al final, habrían estado en el juego los dos aspirantes que aparecieron de manera consistente en los primeros lugares de intención de voto en diversas encuestas (alto reconocimiento y menores negativos). Uno de ellos tendría que seguir en sus demandantes responsabilidades a nivel nacional.
A muchos sorprendió la nominación de Juan Manuel Carreras. No tanto a mí, la verdad, pero no porque viera grandes probabilidades de que venciera lo que parecía cierto desinterés de su parte (una estrategia de discreción, tal vez), ni tampoco la carga que le significaba trabajar en el actual gobierno encabezado por Fernando Toranzo. De hecho, lo tenía yo entre tres opciones esperadas… en este caso, por el conocimiento de su carrera y las capacidades que ha acumulado a lo largo de décadas. En mi opinión, junto con su honestidad personal, él mostraba las mejores credenciales para un enorme desafío en San Luis Potosí.
Resulta una mentecatez elogiar a Carreras con eso de que era “el único que valía la pena”, como lo es también atacarlo con que venía a ser “la peor de las opciones priistas”. Pues, sí, ambas posiciones extremas han estado presentes en las redes sociales, desde la abyección oportunista hasta la descalificación por distintas razones.
Los (des)calificativos son diversos y creo que pueden ser asociados en buena medida a que, a diferencia de otros aspirantes, el ex-titular de Educación del Gobierno del Estado nunca la buscó con desesperación. Ahora, claro, tendrá que ser diferente… con mucho más pasión y entusiasmo.
Igual llama la atención el raudal de lamentaciones y muestras de apoyo personal a Enrique Galindo en las redes, donde había incidido de manera muy importante no sólo por ser estos años el potosino de mayor nivel y visibilidad en el gobierno federal, sino con base en una operación que le daba cierta presencia a través de vías como éstas en nuestro estado. Eso también fue intentado por algunos de los otros aspirantes, aunque no con tantos recursos y sin grandes alcances.
Me queda claro que no hay nada garantizado en las perspectivas positivas, y todo estará por verse a partir de lo buenos ingredientes en la candidatura. Resulta extraordinario el potencial, eso sí, pero se podrá diluir o malograr como ya ha sucedido en otros casos similares.
Algo que le conviene recordar a Juan Manuel es que, en su amplia experiencia profesional, ha participado en varios gobiernos bastante malos. Lo que se necesita ofrecer ahora a los potosinos tiene que ser de mayor nivel.
Me han preguntado ¿es la persona que San Luis necesita? Y respondo que, aunque nadie llena el ideal, podría acercarse a ello como en pocos casos si realiza enormes esfuerzos a partir de talento y capacidad de decisión. Primero, deberá convencer en la elección, para luego gobernar bien con todos esos elementos, lo cual se ha vuelto infrecuente en el estado y el país.
Y se ha dicho que la candidatura de JMC fue producto de “un dedazo” desde el centro, sin considerar que no se trata de un capricho sino que estas definiciones suelen tomar en cuenta diversos factores: el candidato (su potencial), la voluntad del presidente (lo principal), la referencia del PRI nacional, la opinión del gobernador (posibilidad de un veto, sobre todo) y las alianzas con otros partidos (PVEM…). Para ello, aun en el centro, se echa mano de elementos del estado en el cual se llevará a cabo la votación, tales como encuestas y opiniones de grupos sociales.
A su vez, en contraposición a lo anterior, hay quien asegura que esta fue “una decisión de Toranzo” e incluso a su imagen y semejanza. Es evidente que algo así está muy lejos de la realidad, si bien se insiste en un detalle: de Toranzo se decía también que era un hombre “decente” y poco maleado… Bueno, en cuanto a esa supuesta decisión del actual gobernador con la negra perspectiva de una dependencia o complicidad de JMC en caso de que llegara a la gubernatura, puedo precisar que él siempre ha brillado con luz propia y, aunque sea tan educado, va a ser muy independiente y resistir cualquier intento de intromisión.
En fin, el PRI ya no recurre al pronunciamiento oportuno de sus tres sectores y organismos políticos, sino que ahora se consideran varios factores reales con las encuestas o consultas que se requieran. En su momento, la unidad de los aspirantes que son aceptados se ve formalizada y reforzada con lo que resulte necesario.
Pero habrá que tener en cuenta que la abstención y el voto duro ya no dan legitimidad a los candidatos vencedores del PRI, y se va a encontrar un anti-priismo desbordado a todos los niveles como parte del derrumbe de la credibilidad en la política y los políticos a lo largo del país.
Claro, tendremos que esperar a que se definan también los candidatos de los demás partidos para seguir evaluando los desarrollos hacia posibles desenlaces.
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