ALEJANDRO ZEPEDA / Adigma / San Luis Potosí, S.L.P.
Al parecer el día de hoy tendrá lugar la segunda edición del BigBrother priísta de cara a las elecciones, en donde los aspirantes a la candidatura por el Gobierno del Estado serán; unos salvados, otros nominados y posiblemente hasta se decida el ganador, será el omnipotente Comité Ejecutivo Nacional quien decidirá después de haber analizado con lupa los posibles escenarios electorales, quién de los 11 será el ungido para contender por la silla.
Pero lo práctico de haberse tardado en decidir, es que entre la mayoría de ellos se han dedicado a sacarse sus trapitos al sol, a escondidas o públicamente han ofertado sus notas para descalificarse uno a otro, a la antigua usanza, la campaña de la desacreditación ha imperado en el Estado de San Luis Potosí, tanto en un partido como en otro.
El PAN por ejemplo, tampoco ha dejado de estarse atacando a sí mismo, aquellos que profesaron eterno amor a su partido han conseguido dejarlo debilitado y seriamente lacerado. Desde el momento que desobedecieron el mandato de utilizar como referente las encuestas para decidir el candidato, se dio el banderazo a la descalificación y falta de propuesta.
Pero esta pelea mediática y contrastante entre los aspirantes no es solo negativa y perjudicial para las elecciones internas, sino que a la vez proporciona información relevante y sustancial a los electores que recordarán cada detalle a la hora de salir a escuchar propuestas para la decisión de su voto.
En el tricolor las descalificaciones entre los aspirantes son un factor tomado en cuenta pero no son decisivas a la hora que el CEN tenga que escoger al candidato de unidad. Lo que sin duda todo San Luis se habrá dado cuenta, es que cada medio de comunicación tiene a su propio candidato, he visto cómo todos son la mejor opción, cómo todos van arriba en las encuestas, y cómo todos han sido los elegidos por César Camacho.
El PRI ha logrado envolver a los periódicos ya sea impresos o electrónicos, en su juego de estar diario en los encabezados con los diversos postulantes, logrando con esto que los que al fin de la semana no le hayan “atinado” al candidato pierdan veracidad.
Lo que está por comprobarse es la famosa y no tan bien ponderada, unidad. Si con el fin de apoyar a su institución política los precandidatos y/o aspirantes sumaran esfuerzos en pro de la victoria, si es verdad que los nacionales de sus partidos lograrán el consenso y definirán la mejor candidatura, porque sería raro en un País como México que prevaleciera el beneficio personal en lugar del colectivo (en este caso el del partido). Ojala se le diera la oportunidad a todos aquellos que sumen trayectoria, capacidad, honestidad, y entre tantas cosas que hayan invertido su tiempo en algo más que solo desacreditar al adversario.
Con esto recuerdo al norteamericano John McCain, quien tras perder la contienda por la presidencia de los Estados Unidos dirigió un mensaje a sus correligionarios para decir lo siguiente: “…Hace un rato he tenido el honor de llamar por teléfono al senador Barack Obama para felicitarlo.” y al oír los gritos de rechazo, exclamó: “Por favor. Lo he felicitado por haber sido elegido el próximo presidente del país que ambos amamos…”

