LORENA PURATA / Expresiones / San Luis Potosí, S.L.P.
Hoy es un lunes especial, me di a la tarea de organizar una cena con mis cinco hermanos, sin esposos, sin hijos, sólo los cinco hermanos, te lo comparto para que puedas entender mi siguiente escrito.
En días anteriores te platicaba la rapidez con la que se va la vida, hablaba de los abuelos, de la gente mayor, pues sorpresa…no solo ellos se hacen viejos, hasta hoy, muchos de nosotros tenemos también ese privilegio de seguir contando días, meses, años y estar aquí en esta maravillosa experiencia que es VIVIR.
Mis hermanos (as) y yo siempre, gracias a la educación y el ejemplo de nuestros padres, hemos sido muy unidos, aunque claro, con sus diferencias como cualquier ser humano, y como cualquier familia; sin embargo se me vienen anécdotas de cuando éramos unos niños y no puedo evitar tener sentimientos de nostalgia, alegría, agradecimiento en fin…
Recuerdo la vez que uno de mis hermanos tiró unas figuras de porcelana carísimas y mi hermana pequeña lo descubrió, lo tuvo amenazado con decirle a mis papás que él había roto los venados, así que por una semana estuvo haciendo todos los caprichos de mi hermanita para que no le dijera a mis papás, obvio se cansó y terminó diciéndole la verdad, jajaja.
La vez que jugaba con otra hermana a que me perseguía y terminé atravesando un ventanal enorme, tremendas heridas que me hice y como recuerdo tengo tres grandes cicatrices en mi cuerpo. En otra ocasión mis hermanas mayores jugando arriba de la vitrina del comedor, misma que se trajeron encima, gracias a Dios nada de gravedad; cuando mi hermano mayor nos perseguía con un peine para pegarnos, cuando la pequeña de la familia tomaba biberón y arrancaba pelitos de una cobija y se los ponía en la nariz, cuando mi papacito nos sentaba a todos para contarnos la historia de la viejita del anillo, la cantidad de cacerolas de comida exquisita que hacia mi mamá para toda la familia y para cualquier invitado, siempre llevábamos a casa a comer a alguien; podría hacer un libro de tantas y tantas experiencias familiares, no se trata de eso.
En fin ahora que tengo el privilegio de ser mamá de dos hombres, me doy cuenta que como mamá lo que más deseo es que mis hijos se sepan incondicionales uno con otro, que tengan una relación de respeto, comunicación, responsabilidad, incluso de complicidad, no digo que no la tengan, pero en la actualidad, cada uno con sus responsabilidades, escuela, trabajo, novias, me permito incluir celular, i pod, bendita tecnología para unas cosas pero para otras que error tan grande, separa a las personas: me permito recordar que en mis tiempos solo teníamos una televisión para los 8 integrantes de la familia y nos teníamos que poner de acuerdo para elegir un canal y eran momentos de unión familiar. Ahora afortunada o desafortunadamente hay televisión en cada recámara, en la cocina, cuarto de tele (el que lo tenga) siento que se ha perdido el interés por saber de la vida de los demás, nos hemos centrado en nosotros mismos y bueno, se perfecto que las relaciones incluso entre hermanos cambian, se transforman, cada uno elegimos hacer una familia y cambian y crecen las responsabilidades, lo que deseo es que no se nos olviden nuestras raíces familiares, que recordemos cada una de las historias hermosas que nos hacen ser una familia, y de las malas historias también recordar el aprendizaje.
Soy una mujer afortunada por la familia que Dios me ha dado, jamás olvidaré el apoyo incondicional que he recibido en cada momento de mi vida de mis 5 hermanos, jamás podré olvidar la vez que llegaste hermano, a Querétaro y me llevaste a comprar una cantidad de mandado que jamás había podido realizar yo, bendito seas hermano mayor, debes saber que extraño verte, a raíz de la falta física de mi papacito, te has alejado, pero siempre estás en mi corazón.
Mi siguiente hermano, incondicional también, gracias por la cantidad de veces que me has sacado de tantos apuros a mí y a muchos, sé que siempre estarás,
Gracias hermanas, la mayor, siempre fuerte, haciendo el papel de mamá cuando se ha requerido, la otra con esa ternura tan especial que le caracteriza y la pequeña con esa fuerza que a veces asusta.
Soy una mujer bendecida por tenerlos, los amo con todo mi corazón, agradezco a Dios y a nuestros papás por haberme puesto a estos seres tan maravillosos en mi vida, son mi ejemplo a seguir cada uno.
Te invito a que reflexiones, a que si tienes hermanos, te acerques a ellos, si hay asperezas, aprendamos a perdonar, que seamos un ejemplo de cordialidad, amor, para nuestros hijos, que respetemos cada uno las decisiones que tomamos, pero que siempre estemos para apoyarnos, aconsejarnos; insisto la vida se va, a cada uno nos llega el momento, no desperdiciemos el tiempo en rencores, resentimientos, malos entendidos, respetemos las diferentes formas de pensar, diría mi viejito, cada cabeza es un mundo, aunque seamos hermanos, somos diferentes. (Ahora puedo comprender a mis papás su sentir las ocasiones en que hemos llegado a distanciarnos.)
Me despido diciendo, GRACIAS, GRACIAS DIOS, gracias por hacerte presente siempre en mi vida, y de que HOY tengo la capacidad de reconocer que estás en mi corazón.
DIOS TE BENDICE.

