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El silencio y la complicidad

juan jose rodriguez 2JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ / Las Nueve Esquinas / San Luis Potosí, S.L.P.

Nuevas plantas automotrices aparte, visitas presidenciales aparte, proyectos sucesorios aparte, informes sexenales rendidos antes de cumplir el quinto año aparte, la relación del gobierno potosino con sus ciudadanos no se aparta de sus coordenadas inalterables, sus principios fundamentales, sus valores pétreos. Como la Puerta de Alcalá, ahí están, por citar solamente dos,  el silencio y la complicidad.

El Silencio como patria, como santuario, refugio y guarida. El silencio como bálsamo que nada alivia pero crea la ilusión; como resguardo y como alfombra bajo la cual barrer la propia basura. El silencio como máscara, como disfraz y escudo; como vía de escape, como puerta falsa. El silencio como religión, como confesión que no absuelve. El silencio de los culpables, el silencio como adicción. El silencio estruendoso, el silencio, el triste silencio del muñeco de ventrílocuo.

Y a su lado, como siamés, la Complicidad. La complicidad como consenso del Poder; como mapa de ruta, como política pública, como agenda cotidiana. La complicidad como ideología, como doctrina y como mandamiento divino. La complicidad como práctica en los sótanos, como hija predilecta del disimulo. La complicidad como forma sofisticada de hipocresía, como oficio maldito. La complicidad como bastardía del espíritu, como vicio descontrolado; como enfermedad sin remedio. La complicidad como salvoconducto falso y fecha de caducidad ya próxima. La complicidad por dejadez, por abandono, por fuga anticipada.

Es justo con esos parámetros que se explica y se entiende, pero no se justifica ni se acepta, que los poderes Ejecutivo y Legislativo, es decir que Fernando Toranzo Fernández y los 27 diputados locales se confabulen para silenciosamente disfrazarse de espectadores impávidos ante el grotesco espectáculo que ofrece el Auditor Superior del Estado comprando con pases de charola su permanencia en el cargo, cuando que en realidad son coprotagonistas con letras de igual tamaño en los créditos del reparto.

A la luz de lo aquí informado hace una semana, en el sentido de que el Gobernador del Estado, de nuestro Estado,  autorizó sobornar a un particular para que se desistiera de un juicio de amparo y luego llegó al extremo de gestionar descuentos, yo me pregunto si la próxima vez que se reúna con los magistrados del Supremo Tribunal de Justicia volverá a llamarlos “amorales”. Puede hacerlo, pero que no se sorprenda si se ríen en su cara; si se desternillan de risa.

Hay una cosa que se llama autoridad moral, que se gana poco a poco, grano a grano, gramo a gramo; milímetro a milímetro. Y se pierde tan fácilmente.

Cuando investigábamos la información relacionada con el sorpresivo desistimiento del juicio de amparo que sin duda habría significado la remoción del contador José de Jesús Martínez Loredo como Auditor Superior del Estado, alguien nos sugirió que platicáramos con el diputado presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso, Alfonso Díaz de León Guillén, quien eventualmente podría aportar datos importantes. Antes de hacerlo, indagamos un poco sobre el legislador del PVEM. Lo que supimos desalentó cualquier interés de tener tratos con él.

Díaz de León Guillén es primo de Manuel Barrera Guillen, quien luego de nombrar a su secretario particular como nuevo titular de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental del Gobierno del Estado (No hubo manera de saber si FTF fue enterado de la designación) regresó a presidir el Partido Verde en el estado. Apenas llegado a la ASE, Martínez Loredo acató la instrucción de Díaz de León para nombrar Contralor Interno de esa dependencia a Fernando José Barrera Guillén, casualmente hermano de Manuel. Luego resultaría que Fernando José no cumplía los requisitos para el cargo, pero simplemente lo reacomodaron como responsable del módulo de transparencia, con igual sueldo y prestaciones. La imposición de ADLG fue respaldada por su principal asesor en el Congreso, casualmente papá de los Barrera Guillén y tío suyo.

Es decir, todos chapalean en el mismo lodazal y comen en la misma batea.

EL OFICIO DE LA ADIVINACIÓN

Dada la relativa proximidad (estamos a unos cuatro meses) de la fecha en que el Partido Revolucionario Institucional postulará a su candidato a gobernador del Estado, era inevitable que la visita presidencial del pasado lunes fuera escrutada cuidadosamente hasta en sus más mínimos detalles para tratar de encontrar o adivinar alguna señal sobre quién podría ser el favorecido de los designios superiores.

A diferencia de lo ocurrido en 2003 y 2009, vuelve a tener sentido esa búsqueda de señales porque de nueva cuenta hay presidente de la República priísta, que junto a la jefatura del Estado y la jefatura del Gobierno reivindica la jefatura de su partido. Lo cual, en perspectiva, no sorprende a nadie. Con diferencias de matiz e intensidad, Fox y Calderón también ejercieron en la práctica el mando panista. Y podemos tener la seguridad de que el día que el PRD (¿o Morena?) conquiste la Presidencia, ocurrirá algo semejante.

A propósito de que tenemos un Presidente de la República priísta, yo añadiría que muy priísta. Peña no solo se mantiene cerca del PRI sino que incluso pidió ser incorporado como consejero e integrante de su Comisión Política Permanente, donde permanece. ¿Así, o más claro?

Sin embargo, lo más probable a estas alturas del calendario es que todavía no haya ninguna determinación respecto de la anhelada candidatura. Podría, quizá, estar tomada in pectore, pero eso y nada es lo mismo. Mientras no le sea comunicada al CEN priísta y al interesado, es como si no existiera. Además, puede cambiar por cualquier imponderable. Sin duda que en este momento, tanto respecto del caso potosino como de los otros ocho que coinciden en el tiempo, lo que sí tiene claro EPN es de entre quiénes saldrá el candidato.

Una de las viejas prácticas del priísmo es reservar hasta el último momento una decisión de ese tipo, excepto en las raras ocasiones en que queda sujeta a competencia abierta, no tanto por secretismo como podría parecerlo, sino para evitar que sea bombardeada, saboteada o combatida sea por fuego amigo o de la oposición.

Creo que es muy fácil entender que si, por ejemplo, en este momento ya estuviera más allá de cualquier duda que el abanderado priísta será fulano de tal, faltando meses para poderlo postular oficialmente, registrarlo ante la autoridad electoral y para que pueda arrancar campaña, la tentación de sus contrincantes internos y externos por tumbarlo sería irresistible. Es un poco lo que le pasó a Mario García Valdez cuando sus operadores con una encuesta favorable en mano anduvieron de soflameros.

Al día de hoy, por lo menos tres instancias nacionales tienen ya una batería de encuestas levantadas en la entidad, que están midiendo periódicamente todo lo medible: nivel de conocimiento, de aceptación y de rechazo; intención de voto por partido y por personas; principales demandas populares desagregadas por naturaleza del problema, etcétera, etcétera. Las tres instancias en cuestión son: la Presidencia de la República, la Secretaría de Gobernación y el CEN del PRI. Las mediciones demoscópicas todavía no se cruzan entre sí. Ese cruzamiento se dará en un futuro cercano (quizá septiembre), en una mesa que presidirá Enrique Peña Nieto.

Tampoco se trata de dejar la idea equívoca de que todo se resolverá con base en las encuestas. Por supuesto que no. Una vez analizadas, contrastadas y desmenuzadas las encuestas, se indagará hasta donde sea posible si los mejor calificados no tienen cadáveres en el closet, pecados graves, vicios ocultos o manías detestables.

Acto seguido, Peña Nieto buscará respuesta a una pregunta fundamental: quién le garantiza lealtad. Se que muchos lectores se estarán preguntando si no se analiza la cuestión de quién podrá ser mejor gobernador. Sí, pero marginalmente. En el momento decisorio lo que realmente cuenta es quién sería mejor candidato; quien ofrece mayores posibilidades de triunfo. Quién puede jalar más el voto para que se ganen las diputaciones federales, que son el verdadero interés de Peña Nieto.

Finalmente, y de vuelta al punto de la visita presidencial, un servidor piensa que si de lo que se trata es de practicar el fascinante oficio de la adivinación, tan interesantes como las presencias fueron las ausencias. ¿O no?

Comprimidos

¿En verdad habrá algún potosino que pueda sorprenderse con el “Informe Prospectivo 2014-2015” supuestamente elaborado por el CEN del PRI y publicado como trascendido en la edición electrónica del periódico Reforma el pasado martes? Lo que ahí se afirma, que San Luis Potosí es uno de los “focos rojos” para el tricolor en las elecciones del año próximo, aquí lo sabe cualquier priísta de a pie, por puro aprendizaje cotidiano.

Si la memoria no me falla, el próximo domingo se cumple un año de que Fernando Toranzo exigió a gritos –envenenado por el intrigoso Cándido Ochoa Rojas- la renuncia de su tocayo Pérez Espinoza, por el gravísimo pecado de que su amigo Félix Bocard aceptó (porque así fue, aceptó lo dicho por un reportero) en una entrevista banquetera que él no buscó, que Calolo tenía el perfil adecuado para aspirar a la candidatura para gobernador. A la larga, a Pérez Espinoza le hicieron un favor, pero al PRI le dieron un descontón del que no acaba de reponerse. Además, aquí todo mundo sabe que en otro de sus legendarios berrinches el mandatario se negó a recibir al delegado general del CEN y al presidente del CDE durante 75 días. ¿Así cómo?

Indudablemente que a Marcelo de los Santos le urge que Fernando Toranzo pase a ser socio del club de los ex gobernadores para que se le empareje la cancha. Pero ambicioso que es, está buscando ser el papá de la criatura en el PAN, y dado que mantiene diferencias insuperables con Alejandro Zapata y Octavio Pedroza, ha decidido lanzar al ruedo a Xavier Azuara. A ver si no lo está parando tiernito.

El fallo de la Primera Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado que con fecha 4 de este mes revocó la sentencia absolutoria a favor de Rodrigo Sánchez Flores dictada en enero pasado, consta de 706 páginas. Hay que leerla con cuidado para poder opinar. Ya les platicaré.

Hasta el próximo jueves.

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