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La ciudad del coche

pedro-olvera-130x90PEDRO OLVERA VÁZQUEZ / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P.

Recientemente, con motivo del mundial de futbol en Brasil me interesé, en ver un documental que anunciaban sobre Brasilia, la capital de aquel país.  Recordaba una conferencia que escuché en la primer época como estudiante universitario, en la cual me enteré como los brasileños habían creado y construido años atrás, en los 60´s, un lugar específicamente para ser la sede de los Poderes Federales de aquella República.

Es sabido, que Brasilia es una ciudad modernista diseñada con  gran visión para su época, tanto por la imagen, paisaje, funcionalidad, etc. Sin embargo, en el reportaje del mundial, se reseña como carece en gran medida de banquetas, de vías y pasos peatonales suficientes y seguros. En realidad Brasilia se construyó pensando en la gente y no en los coches; pero siendo el crecimiento de la ciudad un factor importante pero menor para este caso, no lo es así en crecimiento del parque vehicular. Es decir, que la cantidad de coches no fue prevista adecuadamente pues en los años 60´s los automóviles eran muy pocos, tanto como la necesidad de tenerlos y la facilidad de adquirirlos. Ni se ofertaban, ni se necesitaban, ni se tenían los medios para adquirirlos.

Recordé la ciudad de México y la ocasión en que le presumía a un amigo –como si fuesen míos- los puentes, pasos a desnivel y el segundo piso que había iniciado López Obrador y continuado Marcelo Ebrard, como prototípicos gobernantes de izquierda. Justo nos encontrábamos en medio de un tráfico impresionante enmedio de miles de carros en el periférico, queriendo salir rumbo a San Luis. Ahí mi acompañante me hizo reflexionar sobre la utilidad y efectos de esas grandes obras al comentar que él no apreciaba ninguna atención para peatones o ciclistas… solo había atención para los coches.

Y es que en efecto el modelo consumista comienza a afectar el diseño de las ciudades, el diseño de nuestro hábitat, siguiendo el juego a la dinámica absurda e irrefrenable del consumismo: cada vez queremos más coches-el che es un estatus social- el coche es progreso-imagen propia-“los niños necesitan cada uno el suyo propio”-“los créditos para adquirirlos están a la mano de cualquiera al fin que luego como pagamos y si se nos complica vendeos el coche y luego compramos otro”, y así sucesivamente se siguen vendiendo y fabricando cada vez más… hasta que ya no quepan… o ya no quepamos.

Un artículo publicado recientemente por el Doctor Alfonso Lastras Martínez señala que México produce actualmente 3 millones de vehículos al año y aunque la mayoría de ellos se exporta, en 2013 se quedaron en México medio millón de automotores adicionales a los que ya estaban en circulación; por otra parte se encuentran los vehículos de importación y resume que en 2013 se vendieron en México, entre ambos conceptos, más de  un millón de unidades nuevas; esto sin sumar los automóviles usados que llegan al país de manera legal o ilegal y que en el mismo año fueron 650 mil. Esto es, que el número de vehículos creció más de 1 millón 700 mil unidades en 2013. 

Sigue relacionando el Doctor Lastras y acude a los datos del INEGI, según los cuales “entre 1980 y 2012 el número de automotores en México creció por un factor de 6, hasta alcanzar una cifra alrededor de los 35 millones”. Aquí en San Luis Potosí nos informa, pasamos de 80 mil en 1980 a 900 mil en 2012 y concretamente en la zona metropolitana San Luis-Soledad entre 1980 y 2012 el número se incrementó por un factor cercano al 10 y se ha duplicado cada 9 años en las últimas tres décadas. La tendencia de crecimiento de parques vehiculares que nos relata con datos claros el Doctor Lastras es alarmante y es global pues aunque él no usa la palabra cita múltiples casos en el mundo y en el país que así lo confirman.

En nuestra ciudad y en el país debemos generar políticas públicas de atención al problema en varias vertientes: en lo cultural, asumiendo la rectoría del Estado sobre medios de comunicación e Instituciones Educativas, debe tratar de moderarse con información adecuada, el impulso consumista para adquirir innecesariamente más vehículos, promoviendo además el uso colectivo y optimización de los que ya existen; debe revisarse el esquema de transporte público promoviendo uno más eficiente y adecuado a las condiciones de nuestra ciudad y de los usuarios. Debe estimularse laboralmente a quienes utilizan el transporte público (el que las empresas estén generando su propios transporte pone en evidencia al Estado y a los concesionarios que siguen sumidos en el pasado de manera conveniente para los intereses particulares de algunos); debe generarse un programa de uso de bicicleta (podrían financiarlas el municipio y el gobierno estatal)  mejorando y creando vías peatonales y ciclo pistas. En fin, debe convocarse a la sociedad para hacer conciencia del problema y buscar alternativas.

El surgimiento del programa de fotoinfracción deriva de un problema evidente de circulación excesiva y desordenada en las principales avenidas de la ciudad, pero sancionar no puede ser la única alternativa de solución. Se requieren soluciones de fondo, a grandes males grandes remedios. El medio ambiente, nuestra salud física y mental, nuestra seguridad y economía familiar así lo demandan… a menos de que queramos que San Luis sea la ciudad del coche.

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