Por L. Gabriel Gayosso Berman / La Cicuta / San Luis Potosí, S.L.P.
“La autoridad tiene el primordial deber de hacer cumplir la Ley, pero también es el primer obligado en cumplirla” (inédito).
Nuestro idioma, el español o castellano, es una maravilla de lenguaje. Ya sea escrito o hablado, tiene una gran cantidad de vocablos e interpretaciones que, desconozco si exista en otro idioma, se interpretan de diferente manera, no solo de un país a otro de la lengua hispana, sino entre las regiones de nuestro amado México.
Hace algunos años leí, que la Universidad Nacional Autónoma de México, había realizado un estudio en el cual se determinó que un mexicano, con el nivel académico de licenciatura, utilizaba cotidianamente un promedio de 200 vocablos del idioma. En contra parte, un solo hombre, Miguel de Cervantes Saavedra, en su obra “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, utilizó un promedio de 10,000 diez mil vocablos. Me pregunto si la mayoría de los mexicanos sabremos este dato.
Pero hay expresiones que tienen el significado e interpretación entendible en todo el país; así, por ejemplo, “escurrir el bulto” es una frase que se utiliza para señalar que alguien no asume su responsabilidad o evade el cumplir con un deber, que se desobliga de sus compromisos, es decir, el autor de este hecho es un irresponsable, un desobligado, un bueno para nada.
El padre desobligado que elude cumplir con la responsabilidad de la manutención de su esposa y sus vástagos; el estudiante que se exime de obtener buenas calificaciones y asistir a sus clases presenciales; el representante eclesiástico que no practica la filantropía, la benevolencia o se aparta de los cánones disciplinarios; o el servidor público que no atiende su responsabilidad laboral con eficacia, eficiencia, honradez y pulcritud; “escurren el bulto”, ya sea de manera ordinaria o esporádica, cotidiana o esporádicamente.
En nuestra actual administración gubernamental parece ser una práctica, más o menos común, el eximirse de atender con el mandato ciudadano y la responsabilidad legal, dejando de lado la acción legal y administrativa, para que sea el tiempo y el olvido quienes cubran las deficiencias e irregularidades que deben ser atendidas y, en su caso, resueltas.
Así podremos puntear, entre otros, el compromiso de reducir la nómina estatal en un porcentaje aceptable, para evitar el sobregiro en el gasto corriente; lo cual solo fue “llamarada de petate” y declaración mediática.
La atención a los problemas de inseguridad, llámese crimen organizado o delincuencia ocasional, pero el titular del ejecutivo, el medico venido a gobernante, que se ha desentendido de los reclamos sociales, al grado tal que ha expresado que ya está “hasta la madre” de todo esto, pero que no se ira, que ante su incapacidad para atender este rubro, no renunciara porque “lo tienen amenazado”.
En tanto, los homicidios dolosos, los muertos civiles, los policías abatidos, los reos lesionados y ejecutados, los secuestros formales o exprés, las extorciones telefónicas, la permeabilidad de las instituciones de seguridad, la ineficiencia en la procuración e impartición de justicia continúan y se llevan a cabo de una manera descarada e impune.
Denuncias de corrupción en la asignación de obras, de diputados locales metidos como gestores de los ayuntamientos con su respectiva comisión, de familiares beneficiados con contratos en el DIF estatal; casos de acoso sexuales en las dependencias, de contubernio en los cargos públicos, de auge en la tortura y las confesiones arrancadas por el tormento, de jueces con sentencias ad hoc para casos particulares, y un sinfín de irregularidades, que violentan el juramento constitucional prestado por el Ejecutivo local.
Así tenemos que, indilga a los ingenuos legisladores locales, la responsabilidad de autorizar el impopular aumento a las tarifas del transporte público de pasajeros, con el consiguiente costo político para los diputados caseros, quienes ni se inmutan pues son bien conchudos y reculos.
También está el proyecto de modernización y ampliación de la Avenida Muñoz, que ya ha generado descontento social entre vecinos, comerciantes y habitantes de las colonias aledañas, pues, por experiencia, saben que obras de esta magnitud son tardadas, se elevan los costos, se incumplen en las entregas y además se realizan de manera deficiente, por partes y, a veces, sin concluir.
Para muestra, esta la remodelación de la Alameda Juan Sarabia, las obras de la calle de Arista. Y hablando de lentitud, los procesos legales de las muertes de una joven adolecente en el Colegio Salesiano “Carlos Gómez”, una joven estudiante edecán del antro “EL Play”, la masacre de los internos del Penal La Pila, las denuncias de acoso sexual de un funcionario de tercera en la SEDUVOP y ahora, las denuncias de pederastia en contra del apoderado legal de la Arquidiócesis potosina, Eduardo Córdova Bautista, y muchas mas que tienen un trámite tortuoso y muy lento.
Y qué decir de los ciudadanos muertos por los golpes y abusos de las policías estatales y municipales; de las denuncias de abusos y fabricación de delincuentes que se ha vuelto práctica común de los ex militares hechos policías preventivos.
En fin, los desencuentros del Secretario General de Gobierno con el Director de Comunicación Social, del Secretario de Desarrollo Social y Regional; con el Secretario de Educación; con el Secretario de Seguridad Publica, y con casi todo el gabinete, ante una ausencia más notoria día a día del titular del ejecutivo, quien solo se ha dedicado a realizar giras, ayudar a sus amigos gestores y nuevos inversionistas, disfrutando de los últimos días de un periodo de mandato donde nunca mandó.
Mención aparte merece la injerencia de la Presidenta del Sistema DIF en el Estado, que es de todos sabido, toma decisiones, propone o despide funcionarios, y cogobierna con el Secretario General, ante la complacencia y anuencia del beneficiado con el voto popular.
Caro le va a costar al Partido del gobernador, el Revolucionario Institucional, el resultado del próximo proceso electoral del 2015, ante un gobierno sin rumbo, descabezado, omiso, obtuso, oscuro, pusilánime y visceral, que se ha reflejado en la alcaldía capitalina también.
Lo más rescatable de ello, es la posibilidad de que “el centro” decida nombrar allá al candidato a la gubernatura, y dé todo el apoyo al susodicho para luchar por mantener el control del estado, apoyando con una buena derrama económica y algunos proyectos viables que pudiesen encaminarse ya casi al concluir la actual administración. ¡Pobre consuelo!
Por lo pronto, a seguir soportando el que “escurran el bulto” en casi todos los asuntos de interés social, de exigencia ciudadana, de prevención y seguridad pública, de diálogo y consenso, de proximidad ciudadana, y de todo aquello que no tenga que ver con sus intereses personales, políticos y económicos. Pero recuerden: “No hay mal que dure 100 años, ni pueblo que lo soporte”
Comentario 1: La descomposición de la línea de mando y la deontología policial al interior de la Secretaria de Seguridad Publica, solo evidencia la corrupción, impunidad, descontrol y penetración de la delincuencia organizada en esta corporación. La fábrica de inculpados y la tortura presagian el fracaso de la implementación del nuevo sistema de justicia penal en la entidad.
Comentario 2.- Ante la opacidad y el silencio de las autoridades en torno a los hechos delictivos que ocurren de manera cotidiana en la entidad, atribuibles al CO, han dejado a las redes sociales como el mejor y más creíble de los elementos de información confiable, muy por arriba de los medios de comunicación tradicionales.

