Por Jesús Monjarás / Palabras Jóvenes / San Luis Potosí, S.L.P.
Al final de la semana mayor nos quedamos con algunos sentimientos encontrados, por un lado los que pasaron la tarjeta de crédito por un viaje exprés o bien por gastar más de lo que se tenía planeado, están los que no salieron y se quedaron con las ganas y por el otro, están también los que simplemente no quieren que las vacaciones o los días de asueto terminen, pero ¿Qué hay detrás de todo esto? Después de un periodo vacacional que mueve la economía de algunos lugares, que tranquiliza por otra parte las grandes ciudades, que hace que algunos se reencuentren con los suyos que viven lejos o que simplemente por sus actividades no les permite verse durante los días laborales.
En fin, sin importar como se la haya pasado cada quien, existe un común denominador y es que nadie recuerda el verdadero sentido de dicha semana, en lugar de estar llenas las iglesias ahora están llenos los hoteles, las personas esperan la semana santa por las vacaciones, no por preservar una tradición que la rodean valores y actos de humildad, sacrificios y convivencia sana. Por poner un ejemplo, ahora se van caminando a San Juan tomando cerveza y escuchando música, me pregunto ¿Para qué ir tan lejos? Si aquí puedes hacer otro tipo de penitencia, orar y meditar tus pecados, no generalizo, pues creo que para muchos aún existe la enseñanza, la oración y la fe durante dicho trayecto, que por nada cambianel sentimiento de ver la imagen de la virgen al entrar al templo.
Sin temor a equivocarme creo que lo que está pasando es una pérdida de Fe y con eso me refiero no tanto hacia la religión, sino mas bien hacia la iglesia, esto en parte provocado por casos como los que en días pasados se presentaron de supuestos abusos sexuales de sacerdotes hacia niños o algunos otros como el muy sonado de la muerte de una niña en un colegio de la capital potosina hace ya algunos años.
La fe no la hacen las personas, pero si la profesan, es triste ver como las costumbres se van perdiendo y con ellas los valores, las buenas prácticas y hasta en parte las tradiciones, ahora ya se come carne los viernes santos, no existe la reunión familiar para compartir las 7 cazuelas, la visita de los 7 altares o el resto de las tradiciones de esta temporada.
Por otro lado la Procesión del Silencio de nuestra capital Potosina tiene cada vez mas afluencia y promoción turística, al final del día no olvidemos que una sociedad que pierde sus costumbres, va perdiendo su historia e identidad, es por ello que como Potosinos debemos estar orgullosos de esta tradición, que sea nuestra y de poderla compartir de manera ininterrumpida desde 1954.
Twitter: @Jesus_Monjaras

