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Una cosa son proyectos y otra meras ocurrencias

juan jose rodriguez 2Por Juan José Rodríguez / Las Nueve Esquinas / San Luis Potosí, S.L.P.
A Luis Donaldo, con el pesar que no cede. 20 años, un día
Dicen los que saben de esto que la política se hace, entre otras cosas, a base de proyectos, que pueden ser individuales, de grupo, de partido y en ocasiones hasta de generación. No faltan, sin embargo, quienes confunden proyectos con ocurrencias, fantasías o ensoñaciones. Estas últimas no son tan malas a final de cuentas porque sirven para ponerle un poco de color y entretenimiento al asunto, pero hay que precaverse del riesgo de que sean tomadas en serio y provoquen confusiones innecesarias e indeseables.
Frente a la incógnita de quiénes serán los candidatos a gobernador del estado postulados por los diferentes partidos políticos, alianzas o coaliciones el próximo año, permítanme insistir en que acá en el llano estamos en la etapa de las especulaciones y más bien adivinaciones. Lo mismo exactamente sucede respecto de quienes ostentarán las diferentes insignias partidistas en las elecciones de diputados y alcaldes. Esto es así simple y sencillamente por razón de tiempo.
Lo anterior no impide, por supuesto, el surgimiento de lo que pudiéramos llamar sub tramas dentro de la historia principal. Ante la recurrencia de algunas de ellas, verdaderamente disparatadas, quizá no esté de más pasarles revista y tratar de ponerlas en la perspectiva correcta, sin otro propósito que el de evitar que algunas personas de buena fe se vayan con la finta o caigan en el garlito.
Comencemos con la que es al mismo tiempo la más extendida y las más fantasiosa: que ahora que Ángel Castillo Torres concluya su ejercicio como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, a fines de mayo venidero, el omnipotente Cándido Ochoa Rojas va a imponer en su lugar a su hombre de uso y bolero particular Eduardo González Sierra, para que desde ahí le asegure una diputación local de representación proporcional.
A ver, a ver, a ver. Por principio de cuentas, Eduardo González Sierra técnicamente dejó de militar en el PRI desde que se fue a apoyar candidatos de otros partidos, de lo cual hay constancias y testimonios. Es cierto que los nuevos estatutos priístas facilitan el retorno de los hijos pródigos, pero mediante un procedimiento debidamente reglamentado y sólo para el efecto de que recuperen militancia no para que reingresen en calidad de dirigentes de primer nivel. La verdad, hay que subrayarlo, no pasa de ser un disparate ese “proyecto”, pero no vaya a ser que haya alguien lo suficientemente despistado como para comulgar con semejante rueda de molino.
En cuanto al complemento de la fantasía esa, la búsqueda de una diputación por parte del Secretario General de Gobierno, yo la única posibilidad que veo de que lo consiga es si se reelige como gobernador al doctor Fernando Toranzo Fernández. Y eso quién sabe.
Me explico: El año próximo volverán a participar ocho partidos políticos en las elecciones locales y si todos ellos alcanzan el mínimo de votos requerido para tener derecho a diputaciones plurinominales (actualmente es el 2 por ciento de la votación emitida, pero todo indica que con las próximas reformas en materia electoral ese umbral se elevará al 3 por ciento) como ocurrió en el 2012, el PRI difícilmente alcanzará más de dos de esas posiciones legislativas. Y luego, por ley y estatutos, una de tales diputaciones deberá ser para una mujer.
En tales circunstancias, no veo por ningún lado qué candidato priísta a gobernador, sea de la lista corta o de la lista larga (de las cuales hablaremos otro día) estaría tan loco o estúpido como para cederle al recaudador Cándido la única diputación masculina que le permitiría llevar al congreso a alguien de su confianza. No creo que la ambición política lo lleve al extremo de practicarse un cambio de sexo.
¿Y EL CANDIDATO, DÓNDE LO DEJAN?
Hay también algunos proyectos menos fantasiosos pero de expectativas tan raquíticas que de llegar a concretarse terminarían por ser actos fallidos. Por ejemplo, mucho se habla de que a la partida de Ángel Castillo Torres (que por cierto y antes de que se nos olvide, no es algo que tenga que ocurrir automáticamente en mayo, pues el actual presidente del CDE tricolor podría contender para la elección de la nueva dirigencia; cosa que no sabemos si tenga contemplada o no, además de que el CEN tiene facultades estatutarias para prolongarle su permanencia 90 días) el doctor Toranzo, suponemos que con permiso de COR, no lo vaya a regañar por andar metiéndose en lo que no debe, estaría planeando que esa vacante la ocupe alguien de su entorno. Se habla mucho de Fernando Chávez Méndez, con el agregado inevitable de que eso lo pondría en buenas posibilidades de ser candidato a diputado local. En su caso asumimos que de mayoría relativa, porque de las otras ya está visto que no se le dan, ni de un modo ni de otro.
Vamos a suponer que así fuera, y que a fines de mayo que concluya el período que corre a Ángel lo releve Chávez Méndez o cualquier otro torancista (si alguno quedara). Lo más seguro es que duraría en el cargo entre seis y siete meses, pues en cuanto hubiera candidato a gobernador se realizaría otro relevo en la dirigencia partidista estatal.
Y no es porque yo lo diga, es porque se trata de una práctica muy arraigada en las formas priístas, que además tiene lógica y razones perfectamente comprensibles. Es fácil de entender que si el candidato a gobernador va a andar trepado en la sierra de Aquismón o en la serranía de Catorce buscando el voto, durmiendo en donde se pueda y en ocasiones quedando incomunicado por horas, lo menos a que tiene derecho, y así lo han entendido siempre los altos mandos tricolores, es a tener al frente del CDE a alguien de su conocimiento y confianza personal, que no vaya a traer agenda propia en materia de candidaturas a diputados, alcaldes y regidores o, peor aún, que vaya a caer en la tentación de vender algunas.
Es decir, no por arbitrariedad o autoritarismo, sino por lógica elemental ningún partido que se respete puede aspirar al triunfo en la elección de gobernador si a su candidato lo están apuñalando en la dirigencia partidista.
Existe, ciertamente, una alternativa distinta para llegar al mismo resultado. Si por cualquier razón no se considera oportuno o pertinente mover al dirigente en turno, se le deja en calidad de figura decorativa y todo pasa a operarse a la Casa de Campaña del candidato, con una estructura paralela que permita procesar las listas de prospectos y definir métodos de postulación; normalmente en acuerdo con el delegado del Comité Ejecutivo Nacional.
Y a propósito de las chichicuilotas, alguien me platicaba hace unos días que el verdadero proyecto personal de Cándido Ochoa es ser magistrado del Supremo Tribunal de Justicia. Será del de Querétaro, porque aquí ese tren ya partió.
Vuélvome a explicar: En octubre próximo supuestamente (y digo supuestamente porque hay criterios jurídicos discrepantes al respecto) se elegirá a una docena de nuevos magistrados que ya cumplieron su máximo de 15 años en el cargo. Vamos a suponer que así sea, de cualquier forma a COR se le escapó hace meses esa oportunidad. ¿Por qué? Porque el artículo 99 de la Constitución Política del estado es muy claro al establecer los requisitos que se deben cumplir para ser magistrado del STJE. Dice en su fracción VI: “No haber ocupado el cargo de Secretario de Despacho o su equivalente, Procurador General de Justicia, Diputado local o Presidente Municipal en el año inmediato anterior al día de su nombramiento”. La fracción IV habla también de tener buena reputación pero con la VI basta.
Dicho de otra forma, para aspirar a una magistratura -de las que por cierto ya comprometió dos con el PAN para sacar adelante la elección de Pepechuy El Apechugador Martínez Loredo- Cándido debió renunciar a la Secretaría General en septiembre del año pasado.
COMPRIMIDOS
A un mes exacto de la visita que nos hicieran el presidente y la secretaria general del CEN del PRI, César Camacho e Ivonne Ortega, nos llegan noticias confiables de que hubo algo que no les gustó nadita de su paso por tierras potosinas: la comida con empresarios. El disgusto deriva principalmente de que en su experiencia anterior, en Querétaro a principios de febrero, convivieron con aproximadamente 300 hombres de empresa, entre ellos los más importantes de todo el vecino estado. Aquí los llevaron al Club de Tobi, con una treintena de invitados, donde escasearon los más destacados representantes de la Iniciativa Privada, y les metieron uno que otro cachirul, como un notario, por ejemplo.
Queda claro que despilfarrar o robarse los recursos públicos no es la única manera de causar daños a una ciudad. Ese proyecto de El Gran Peñón va a causar estragos en el entorno citadino, y sin necesidad de mayores investigaciones salta a la vista que las precarias y apresuradas autorizaciones que permitieron su arranque son fruto de la corrupción. ¿De a cómo no? De veras que no tuvieron llenadera.
No sé que tan serio sea eso de que dos pequeñas comunidades de Xilitla, El Retén y La Trinidad, están solicitando dejar de pertenecer a San Luis Potosí y que se les incorpore a Querétaro, pero sin duda son síntoma de que algo no estamos haciendo bien en esa zona. ¿Por qué no nos enteramos de que son poblaciones de Querétaro, o de Zacatecas o de Nuevo León, las que quieren volverse potosinas?
En su columna del domingo pasado en el periódico Milenio, con más ánimo de vacacionista que de analista, Juan Ignacio Zavala reprodujo algunas entradas del Diccionario del que duda, obra del ensayista canadiense Jhon R. Saul. No sé por qué extrañas asociaciones de ideas o sinuosos vericuetos de mi mente, me grabé una muy breve: “Complejo de inferioridad: la característica más peligrosa de una figura pública. Alimenta la agresión y el desprecio por los demás…”.
Ayer arrancaron formalmente las campañas para renovar la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional. De su resultado, que se conocerá la noche del próximo 18 de mayo, dependerá mucho lo que pueda ocurrir con su candidatura al gobierno potosino. Se ve tan enconado el enfrentamiento entre Madero y Cordero, que difícilmente sanarán sus heridas para buscar un candidato fuerte que concite el apoyo de ambas facciones aquí. En el PRI y el PRD han de estar rogándole al altísimo el triunfo de Madero para ver si repite como candidato Alejandro Zapata.
Hasta el próximo jueves.

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