Por Norberto Amaya / Voces a Debate/ México , D.F.
«Penélope, con sus zapatos color marrón …se marchitó en tu huerto, hasta la última flor …soy tu amor… piensa en mí, volveré por ti » (Joan Manuel Serrat).
Regresas a lugares que ya conoces, te encuentras amigos y a personas que en otros momentos te dieron de comer.
Sabes que llegas a sumir tareas y compromisos, sobre todo cuando se te acerca una señora que se llama Felicitas, quien te abraza, te besa y te reconoce, asumes con el corazón que esa señora de edad es parte tuya.
Estás con los tuyos en domingo en la región de Tepeaca, estado de Puebla, nosotros no tenemos «puentes», menos vacaciones. La gente de los pueblos te invitan a sus casas, se entusiasman, recuerdas acciones y hechos del pasado, sabes que el tiempo no es el mismo. A pesar de todo, estamos contentos, comemos con ellos tortillas, nopales, habas y lo que tengan. También aportamos.
Te invitan a revisar la zona, el problema del agua, de la producción agropecuaria, de la alfarería, te dicen que no les prometas. A final de cuentas yo me asumo como parte del Programa Nacional Ciudadano, explicó que el país puede caminar si entendemos que es la democracia participativa lo que puede garantizar los cambios.
Los rostros me interrogan, yo respondo, abrazo a las mujeres con caras y cuerpo cansado, les aliento y les digo que si hay futuro para ellas, que somos una esperanza real. Les comento que si hay futuro, que todos vamos a obtener mejores condiciones de vida, que la economía de la familia va a ser mejor. ¡Claro, cambiando la política económica nacional!
Caminamos en la tierra, don Isaías me enseña un pozo que está seco, quieren agua, les respondo que la región es «zona de veda» , que el agua es hoy el oro humano, que el líquido puede ser conflicto para generar distancias o guerras familiares, peor aún, problemas de municipios, estados y países. Voy en el camino y pienso que tengo que resolver asuntos personales, pero primero está la comunidad.
Mi amigo Pascual me invita a descubrir lo que se esconde atrás de lo cerros, vemos los silos, escuchamos voces de mujeres que quieren agua, pero también a muchachos como Alejandro que reclaman espacios para el trabajo, en el caminar me comenta Abundio , que hay que hablar con sinceridad, yo respondo que no me gusta decir cosas que no se pueden hacer. La vida me ha enseñado a ser un hombre difícil y a la vez alegre. Ni modo.
Puebla, se ha construido muchas veces, yo pienso que ha sido objeto de saqueos y de malos manejos, que éste digno estado es parte de la federación, pero que realmente está subordinado a los peores gobernantes del país. Todos han hecho de Puebla una forma de vivir, aunque no tengan presencia nacional. Puebla es para los gobiernos, partidos y poderes económicos, una zona de corrupción, arbitrariedad y violación de derechos humanos.
Mi amigo Pascual es derecho, es hombre sabio, sabe lo que dice y de lo que habla. Conoce muy bien Acajete, Tepeaca, Puebla y por supuesto, tiene una definición sobre lo que debe ser México. A mi no me cuesta trabajo acoplarme, el calor es intenso, es igual al diálogo y al debate o al escuchar las propuestas de los amigos o ciudadanos que viven ahí. Los perros nos ladran, las flores moradas nos acarician, son días de marzo. Son días de reconciliación, como bien lo dice Pascual a los amigos de Santa Rosa. El agua no se le niega a nadie.
Puebla, es un estado que conocemos, que lo hemos recorrido, desde hace tiempo, todo lo que ahí sucede nos trae recuerdos, buenos sobre todo. Puebla es hoy nuestra parte del programa nacional, no nos espantamos de lo que nos dicen sobre los abusos de poder. De todos modos, aquí vamos a estar o a regresar. El poder es temporal, nosotros somos esencia y tiempo..
Asumo el tituló del artículo, arriba señalado, no puedo dejar de reconocer que me siento bien con los míos, con la gente de San Jerónimo Ocotitlán, municipio de Acajete, con las sociedades de riego, con los humildes, con los que en algún momento dieron luz a mi vida. Es la gente, los ciudadanos, los que saben vivir día con día. Puebla es un estado que merece un mejor gobierno y su gente merece lo mejor, debemos pelear por ello. No podemos hacernos a un lado.
A los poderosos y a quienes gobiernan Puebla, les deseo lo mejor, lo que si debe quedar claro es que no pueden seguir manejando al estado como hacienda o coto de poder. Los poblanos también sabemos responder, sabemos que la dignidad es la mejor forma de defender la vida y enfrentar el autoritarismo y la imposición. Sepamos leer y entender. Combatamos corrupción y seamos opción alternativa.
P.D. Las voces que algunos quieren callar, son las que más se escuchan, no importan muros o celdas…la voz siempre saldrá de donde está prisionera. Por eso debemos ser libres en todas las formas. ¡Amor con amor se paga!
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