Por Norberto Amaya / Voces a Debate/ México, D.F.
«Jesús y yo salvadas las distancias / somos dos habitantes del exilio / y lo somos por cautos, por ilusos «. (Sin tierra, sin cielo. Mario Benedetti).
A veces es necesario recordar para poder hablar y escribir. El sábado 15 de febrero, fue la toma de posesión de Antonio Gali Fayad como alcalde de la ciudad de Puebla, leyendo y escuchando comentarios, descubrí la presencia de la » vieja clase política y empresarial», esos que durante años y gobiernos distintos se han beneficiado del presupuesto público. También estuvieron los firmantes del Pacto contra México, la triada de dirigentes y partidos que lo firman.
No me sorprendió el acto protocolario de la ceremonia, tampoco la actitud francamente servil de los medios de comunicación oficiosos y beneficiados con el presupuesto del gobierno del estado, tampoco las falsas lisonjas y las actitudes hipócritas de los integrantes del nuevo cabildo. Pero lo que sí es evidente, la sorprendente presencia de los juniors, de los hijos de políticos que por décadas han hecho de Puebla su hacienda y su territorio. Conservar el poder a costa de lo que sea.
El contraste fue el discurso mesurado y real del presidente municipal entrante, conozco a Antonio Gali desde hace tiempo, sé que no es un hombre improvisado y que sabe de los problemas que tiene Puebla y las soluciones que requiere, pero también sé que el equipo que integró a su gabinete no es el mejor. Hay desde improvisados hasta representantes y asesores del marinismo puro, es obvio que no se pueden pedir peras al olmo, pero si quieres juntar el agua y el aceite, algo va a salir mal.
Es un gobierno de casi cinco años, es un gobierno de mayoría panista, aunque hayan ido en coalición electoral con otras fuerzas menores. La realidad es que hoy los partidos políticos viven su peor crisis de credibilidad en Puebla.
Antonio Gali, tiene ante sí un reto mayor, abrir espacios de participación ciudadana y aplicar la democracia participativa y la consulta permanente a los ciudadanos para hacer posible un gobierno diferente y con visión de presente y futuro. A, Antonio Gali y a mi, el tiempo nos alcanzo, son horas de definiciones y de respeto.
La zona centro del país requiere de una enorme inversión en infraestructura y en programas sociales, integrando a las ciudades y municipios de los diez estados que la integran, con sus respectivas zonas metropolitanas y los problemas comunes. Por tanto debe haber coordinación, planeación y objetivos conjuntos entre estados y municipios. Hoy, queramoslo o no, Puebla es parte fundamental para ello.
Los objetivos planteados por Antonio Gali, están sustentados en la consulta pública, no puedo dejar de reconocer que ha incorporado propuestas de sus opositores electorales, pero también debo señalar que sus aliados actuales son quienes pueden resultar el peor freno para que sus propuestas y las de Puebla ciudadana salgan adelante. Un gobierno secuestrado por compromisos internos y externos o atado a jefes o caciques, es lo peor que puede pasarle a la sociedad. Antonio tendrá que demostrar altura de miras y ser ejemplo de seriedad en los compromisos adquiridos.
Los tiempos de priísta de Gali Fayad, le pemiten conocer el entramado y el evidente que sus relaciones traspasan las fronteras del municipio y el estado, es un presidente entrante que conoce a los viejos y a los jóvenes de la política, pero al mismo tiempo sabe de los actores empresariales, sociales y de la presencia de las fuerzas políticas no partidarias. Es la hora de la prueba, es la hora de ver si se puede amalgamar pluralidad con tolerancia y hacer un gobierno para los que menos tienen.
Por otro lado, en el municipio es urgente la inversión y el apoyo a la zona norte y oriente, colonias, barrios y ciudadanos olvidados. No todo en Puebla es el centro histórico o Angelopolís, hay que ver la otra cara de la ciudad.
Al nuevo presidente, Antonio Gali lo conozco bien, espero que por el bien de todos, sepa escuchar y atender a quienes no somos parte de sus filas, a quienes en otros tiempos convivimos en la academia y en la administración pública o nos encontramos en la lucha social y política. Son tiempos de esperanza porque Puebla merece un rumbo distinto, con atención a sus niños, jóvenes y ancianos, que reclaman empleo, ingreso, seguridad social, oportunidades y una vida digna. Veremos.
De todos modos, hay un Proyecto Nacional Ciudadano en marcha y claro que al mismo tiempo hay una visión progresista de gobierno para Puebla. Nosotros estamos en este compromiso. Somos más que un partido, somos sociedad y movimiento.
P.D. La necesidad de los contrapesos y los equilibrios son necesarios en las sociedades democráticas, Puebla puede ser ejemplo de ello. No hay peor lucha que la que no se hace, Mail: nor.amaya@live.com.mx ; Twitter : @AmayaSi .

