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Ahogo en una Sociedad Light

victoria palau-250xPor Victoria Palau/ Enfoques/ San Luis Potosí, S.L.P.
Hola estimado lector te saludo con el gusto de siempre. Viene y se acerca el “buen fin” en medio de un frío que cala hasta el metacarpo y los huesitos que bien aprendimos en aquellos ayeres donde la educación no se veía en tanto revuelo.
Las cosas cambian a velocidades extremas.
Dentro de todas las circunstancias de esta vida podemos decidir lo que queremos ser o no ser, lo que queremos hacer o no hacer, lo que queremos permitir o no permitir, lo que queremos decir o no decir, esa es nuestra potestad, esa es nuestra decisión, pero si nosotros, no somos, hacemos, permitimos y decimos lo que queremos, la vida se vuelve una paradoja entre lo que quiero ser y no soy, quiero hacer y no hago, quiero permitir y no permito, quiero decir y no digo y de ahí nace el resentimiento, no hacia los demás, sino hacia uno mismo, literalmente vivimos enojados con la vida, llenos de rencores y resentimientos que lanzamos en forma de flechas envenenadas hacia los demás, sin darnos cuenta de que realmente las estamos lanzando hacia nosotros mismos, así llega el día en que nos quedamos solos, frustrados, aislados, porque no hemos sido capaces de reconocer quienes somos, que hacemos, que permitimos y que decimos. Ética para Amador. Fernando Savater.
Vamos a platicar de la hoy vertiginosa sociedad light.
Hay épocas en la historia de la humanidad que producen seres humanos muy distintos a hombres de otras épocas. Hoy en día, las sociedades de Occidente han creado un hombre que jamás había existido en la historia: el hombre “light” y por supuesto también, la mujer “light”.
No podemos negar que el siglo pasado fue de lo más apasionante en la historia de este mundo: en todos los terrenos de la ciencia se han alcanzado avances jamás imaginados. En la política los éxitos han sido espectaculares: se vencieron en casi todo el mundo a los regímenes comunistas, fascistas, nazistas, y a las grandes dictaduras. Y en su lugar, han progresado, como nunca, las democracias, la defensa de los derechos humanos, y las libertades civiles y políticas. (Bueno, por lo menos en teoría y en casos como la caída del Muro de Berlín etc.).
Pero a pesar de todos estos avances, no se ha podido combatir la pobreza que martiriza diariamente a 2 mil 600 millones de personas de los 6 mil 600 millones que viven en nuestro planeta. No se ha podido impedir que mueran cada día 50 mil niños por desnutrición y enfermedades.
Pero ha surgido un ser humano muy diferente al que existió por ejemplo en la antigua Grecia, que se distinguía por su independencia de criterio, su inmenso amor a la patria, su profunda solidaridad con las demás personas, su afán por la verdad. El hombre de hoy en día es muy diferente al hombre del Renacimiento, amante de las bellas artes, del pensamiento libre y de los lazos solidarios profundísimos.
Nuestro actual hombre y mujer “light” son el resultado de una sociedad egocéntrica y narcisista, profundamente individualista, enemiga de la solidaridad; hombres y mujeres “light” que enmarcan su vida en lo frívolo, lo ligero, lo superficial, lo que les reporte una utilidad inmediata. Un hombre que baila al compás de la publicidad, del consumismo, y de todo aquello que este alejado del compromiso, de lo duradero y de lo estable. Nuestro hombre “light” es proclive al matrimonio “light”, o mejor, a las uniones libres “light”, y que no lo comprometen.
La persona “light” de nuestra época ya no es una persona interesada en los grandes temas de la vida, como si lo fueron los seres humanos de hace dos mil o más años, o los seres de los siglos XVII y XVIII.
Nuestro hombre actual, ante su carencia de solidez, es un hombre proclive a la “curiosidad”, lo que implica chismorreo, frivolidad y liviandad.
El romano Plauto escribió: “No hay hombre curioso que no sea de condición malévola” y San Agustín, en su genial obra, “Confesiones”, expresó: “Esta enfermedad de la curiosidad”.
Estamos invadidos por productos “light”: cervezas, refrescos, postres, comidas, etcétera. Y por una información “light”, la Internet nos puede informar de millones de cosas, pero es absolutamente incapaz de formar nuestra inteligencia y de educar nuestros sentimientos. El profesionista “light”, todos lo conocemos: bien informado en su campo, curioso por las novedades de su oficio, rápido en sus tareas, siempre al acecho de escalar en su posición económica y profesional, codiciosa, envidioso, etc., pero a la vez, un profesionista ligero en sus conocimientos, más informado de las novedades que sólidamente formado en su juicio y criterio.
Las mujeres y hombres “light” son frívolos por sistema, sin compromiso, y con una voracidad insaciable por el dinero y el prestigio. Abandonados de sí mismos, sin tiempo para su cónyuge y sus hijos, amantes de los clubes sociales y de las organizaciones que les permitan relacionarse y captar clientes, aunque jamás se hagan amigos de nadie. Son adoradores de la “novedad”, y caen en lo que consideró San Bernardo cuando escribió: “La novedad es madre de la temeridad, hermana de la superstición e hija de la ligereza” y también San Agustín condenó a la “novedad”, apetencia constante de la mujer y el hombre “light”; escribió San Agustín: “La apetencia de cosas nuevas guía al hombre a extremas angustias”.
La solidez es consistencia, peso, gravedad; lo”light” es ligereza, porosidad, inconsistencia, ingravidez, frivolidad. Hoy en día, se exige rapidez: si el pedido de su orden de comida no está entregada en treinta minutos, no se le cobra. Si el repartidor se anda matando en cada esquina. Buen candidato de donador de órganos.
Los divorcios cada vez son más rápidos y fáciles. (Cosa que a mí no me parece mal, si te vas a divorciar, que sea menos pleito).
Se adelgaza sólo en dos semanas, y se adquiere un cuerpo maravilloso usando el último aparato, haciendo ejercicio sólo por cinco minutos al día. Puras mentirotas.
Las arrugas de la cara y las bolsas de los párpados que pueden estar revelando la angustia de mucho tiempo se le borran con la aplicación en quince minutos del nuevo “bottox”, no importando que la angustia persista. Vénnosle la cara a la maestra. Elba. A ver quién se anima.
Critilo dice que nada detesta más la persona “light” que el compromiso, el esfuerzo, la formación de la inteligencia, lo duradero y estable, lo serio, etc.
Por esto, las sociedades de Occidente se están destruyendo, pues carecen de cimientos y de rumbo, y como les gusta la ligereza, cualquier cambio de viento en las formas de pensar extravía a estas sociedades, en donde las personas “light” cada vez están más confundidas, ansiosas, perdidas y angustiadas.
Actualmente, el terremoto cultural de nuestro siglo se distingue por la crisis del sentido del valor del hombre, y la mercadotecnia nos convierte en seres materialistas, y hemos pasado del “ser”, al “tener”. Desde su aparición, los productos “light” causaron sensación, y ¿Qué significa esta palabra? Su traducción es “ligero”, es decir, son refrescos, leches, azúcar, helado, etc., a los que se les reduce la grasa, el carbohidrato, en fin, varios ingredientes que hacen al producto “light”, lo cual es bueno para la salud, pero……¿Es esto bueno para el ser humano? Pues no, no lo es, pero esta cultura ya nos alcanzó, y nos hemos convertido en personas más “ligeras”, ¿De qué?, de valores, de compromisos, de trabajo, de honestidad, de seriedad.
El consumismo nos ha llevado a lo desechable, “usar” y “tirar”, y no sólo eso, el día de hoy podemos decir que somos seres humanos anoréxicos, pues cada vez con más frecuencia privamos a nuestro ser de valores, moral, libertad, compromiso, voluntad propia, sentimientos puros como el amor, el perdón, la caridad.
Esta crisis nos ha afectado a todos, pero de manera especial, a la mujer, pues por un lado se desacreditan funciones tradicionales de esposas y madres, presentadas como formas de esclavitud y el origen de muchas frustraciones, y por otro lado, se promueve el concepto de la mujer independiente, autónoma, liberada de su biología y que desarrolla sus habilidades según su formación académica. “En este mundo cruel nada es verdad ni nada es mentira: todo depende del cristal con que se mira”.
Según las estadísticas, el aborto, el divorcio y el adulterio, tienen cifras más altas que las de “matrimonios y hogares estables “, y peor: Estos ejemplos de virtud puede de ser de la puerta para fuera, y de la puerta para dentro: vidas toleradas: que horror. Castillos de la pureza.
Compartir el educar en la gratitud, aún en medio de este mundo que sufre una grave crisis de valores. Y ojo: en ningún momento desacredito a las familias diversas, ni a quienes viven de manera distinta el concepto tradicional de familia: mientras los integrantes estén en paz: todo estará bien.
Si no queremos que esta cultura “light” nos llegue y termine por instalarse en nuestro ser, en nuestro hogar concebido como el lugar en donde esta ese sentido de arraigo: con los abuelos… qué bueno… con los padrinos…que bueno… La manera en que la que se construya una pareja que se quiera y que se den hay respeto y amor, y exista un compromiso: que bueno.
Necesitamos mucha reflexión en silencio, tomando conciencia de las personas y el medio que nos rodea, por otro lado, prepararnos, formarnos e informarnos, pues esto poco a poco nos lleva a la sabiduría. La autodeterminación, una gran arma, saber dominar nuestras pasiones en lugar de que ellas nos dominen.
Y finalmente, lo más importante, EL AMOR, pues amar, es ser, existir, si no es así, nos convertimos en seres sin vida que forman parte de este universo como un objeto más.
Si nos preguntáramos, ¿Cuál es la mayor carencia en el mundo hoy? Yo no diría que el trabajo, la vivienda, la drogadicción, etc., diría que es el amor, el respeto, la compasión.
En el amor se abarca todo, es el principio y fin de las cosas, y ese es la gran epidemia que nos ha contaminado, la falta de amor en todos los sentidos; empezando por el amor propio.
Agradezco como siempre el tiempo que te tomas en leerme.
CITO: Jacinto Faya Viesca. El siglo de Durango. Com mx.

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