Por Victoria Palau/ Enfoques/ San Luis Potosí, S.L.P.
Te saludo con gusto estimado lector y te prometo que ya seré mucho pero mucho más breve que mis frecuentes pergaminos. No creas que hablo como escribo… bueno; si, tantito, pero casi no se nota.
Te platico que recién participé en un congreso en la UANL. El tema del congreso era sobre Tutorías en la Educación. Se escucha aburrido pero no lo es.
Me llamaron la atención muchas cosas que se dijeron en las conferencias magistrales.
Una de ellas fue que se abordó el tema que es cada vez más frecuente: La no emancipación de los hijos de la casa familiar a una edad adecuada.
O dicho de otra manera: el eterno adolescente.
Decía el exponente que hoy en día la adolescencia abarca un periodo que va desde los 12 a los 29 años. Sinceramente este dato me dio risa. Lo de los doce me consta, pero lo de los 29…. Es como un chiste o de plano cinismo.
Puede ser que en el tema de la no emancipación a cierta edad razonable, sea entendible, ahora estudian Maestría después de la licenciatura y se complica un poco la vida independiente; pueden vivir en casa pero cooperando en algo; además están haciendo algo de provecho. Se entiende.
Un “adolescente” de 29 años que no haga nada, viva con los padres y lo mantengan…no me cabe en la cabeza. Si naciste por ahí de los 70 y pocos, antes y después; seguro me darás la razón: a esa edad uno tenía una vida hecha: una profesión, un trabajo, quizás ya una familia. Mujeres ya éramos madres de por lo menos uno o dos criaturas (esto pues si ya es muy personal). Pero ya desde cuando vivíamos por nuestra cuenta, sabíamos ganarnos la vida y lo que representa el esfuerzo de ser independientes desde hacía ya un buen rato.
Saber lo que cuesta ganarse el dinero y vivir con lo que se gana hace madurar. Determina el no parar seguir luchándole, crecer y tener una vida de mejor calidad. Una vida satisfactoria y plena de acuerdo a la etapa de vida.
Lograr una vida honorable mediante el trabajo que siempre dignifica a la persona, sea cual sea. Todo trabajo honesto es digno.
Es increíble que una persona que va para los treinta o mucho antes; no sepa más que estirar una mano y que le den para todo. Y pasarla en vivir así dependiendo del esfuerzo y del trabajo del otro. Qué triste. Sin querer ni poder dar el brinco para lo que significa ser un adulto.
Se le echa la culpa a la falta de oportunidades Ok, cierto, no es como antes… Pero, pues no, pretexto no válido: el que no tiene siempre busca y busca y busca hasta que encuentra. Claro que si el “adolescente” de 25 añales la quiere de director de empresa japonesa pues ahí seguirá estirando mano. Se empieza desde cero, y se va reforzándose por subir de escaloncito en escaloncito. Nada cae del cielo más que la lluvia que esa no nos ha faltado. Pero nada más esa cae de allá.
Que daño más grande hacen los padres que ahora resultan ser ellos los que se tienen que emancipar de los hijos.
Nadie es eterno. Cuando falten ¿Qué o a quien le van a estirar la mano los críos de 20 tantos? ¿Quién los va a sacar de apuros? Claro que Nadie. Cada uno tenemos que salir adelante por nosotros mismos.
¿Qué pasa cuando una persona no se realiza? ¿Cuando una persona no alcanza logros y no siente orgullo de los logros por su propio esfuerzo? Se frustra y eso es grave.
¿Qué es la frustración? ¿Cómo es una persona frustrada?
Una persona frustrada es una persona que no está logrando lo que desea en la vida. Se propuso metas y objetivos pero no las puede lograr. Y como no puede lograr las metas que se propuso en la vida, sin darse cuenta, comienza a vivir con una mala actitud hacia la vida, hacia los demás.
Estas personas viven criticando a los que logran algo. No soportan el éxito de los demás porque cuando una persona tiene éxito en algo, ellos recuerdan que no están viviendo a plenitud su propia vida, que no están logrando lo que el otro logró.
Dale a un hombre un pescado y comerà una vez, enséñale a pescar y comerá toda la vida. Dice un proverbio.
No, no hay “adolescentes” de 20 años para arriba. Hay jóvenes en proceso de ser profesionistas y ya con edad suficiente para saber trabajar aunque sea en vacaciones. Y me estoy refiriendo a una clase social muy determinada, porque a esa edad o menos, muchos jóvenes en este país tienen que trabajar para sobrevivir y sin oportunidad de estudios.
Yo aquí me refiero a las personas que se les costean sus estudios, les dan su mesada y viven en casa de padres y sus notas en la Universidad dejan mucho que desear. Esas personas no son adolescentes son jóvenes adultos muy conchudos sin ninguna gana de moverse para solitos salir adelante que ya vieron que la tienen fácil…ahorita.
Alguien decía “edad de levantar canasta” y que razón tuvo.
El pajarito que no despega a tiempo de la rama se muere en ella y termina en la historia que tanto temió por no atreverse a despegar en vuelo: cayéndose.
Ser adulto significa ser responsable de tomar decisiones propias y enfrentar las consecuencias. Aunque se equivoquen y duela. Solo así se crece.
Conclusión: el bebé que está aprendiendo a caminar se cae y se cae a cada rato y nadie hace un escándalo, solo así aprenderá. Pues es lo mismo. No propiciemos adultos -adolescentes emocionalmente tullidos. Lo único que tienen seguro es una vida llena de sufrimiento y como dije antes, frustraciones.
Te agradezco mucho tu siempre amable atención. Nos leemos pronto.

