¿Cómo es cubrir fotográficamente una «Mañanera» de AMLO?

En los azares del destino, me ha tocado cubrir dos «mañaneras» del presidente, cuando las ha dado desde Cancún y en las dos el modo/proceso es muy similar.
De entrada, es casi siempre 24 horas antes del evento cuando se dan los detalles a través de las áreas de comunicación social del gobierno del estado sobre lugar y hora de reunión para prensa.
La primera ocasión que me tocó cubrir este evento fue en la base militar en Isla Mujeres, y teníamos que registrar nuestro medio y/o agencia al área correspondiente, pero esto no garantizaba el acceso.
En esa ocasión, nos citaron a las 4:30 de la mañana en el estacionamiento de un centro comercial, donde estaban autobuses que transportarían a los medios a la base militar.
Una vez allí, buscabas estar en la lista y si era así, te daban una estampita fosforescente con el logotipo del escudo nacional, como indicativo de prensa.
Varios compañeros que se habían registrado no aparecían en las listas. Desconozco los motivos.
Recuerdo llegar, subir al camión y quedarme dormido en el traslado (me tuve que levantar a las 3:30 para estar puntual). Cuando llegamos a la base, me sorprendió lo ágil del ingreso. Literalmente baje del autobús, me dirigí a un gran salón, donde había mesas con café, pan y aguas y luego, otro salón, donde ya estaba todo listo para el evento, con una tarima para cámaras y fotógrafos, sillas para reporteros y el área acordonada, frente al templete donde estaría el presidente.
No hubo ningún filtro. Ni revisión de mochilas, ni revisión de acreditaciones. Esto fue algo completamente nuevo para mí. Cubriendo eventos de expresidentes, era un calvario el ingreso, donde era común se revisara las mochilas y los equipos, y donde más de una ocasión me aseguraban objetos que se me olvidaba llevaba en la mochila, como navajas suizas pequeñas, cortauñas y una ocasión unas puntas de estilógrafo profesional, que llevaba pues también soy ilustrador de comic´s. Me tocó ver como a personas les quitaban carteles, mantas y documentos que usarían para protestar en el acto.
Esta ocasión, sin embargo, todo fue rápido y ágil, incluso me sentí extraño.
Fácilmente pude meter algo que no era correcto. Me generó desconcierto. Hay gente mala, y me preocupó lo fácil que puede ser estar a metros del presidente con malas intensiones, pues te agrade o no, es la figura que representa la autoridad federal.
La espera fue larga y habían medios locales, regionales y nacionales en el evento, lo que obligaba a «no moverte para no perder tu espacio». Busqué una posición y ahí me quedé, sin embargo, poco a poco varios compañeros fueron acomodándose donde yo estaba y eso me ofuscó. Todos tendríamos el mismo tiro.
Decidí bajarme de la tarima de prensa y caminar en donde estaban los reporteros y vi, como no queriendo la cosa, me acerqué con uno de los guardias de la conferencia y platique con él.
Me dijo que podía moverme libremente en el área, siempre y cuando me fijará de no estorbar el tiro de las cámaras que transmitían la mañanera.
Así pues, comienzo a ver movimiento. A lo lejos, en el patio de la base, se acercaba el presidente y comencé a tomar fotos de la entrada. Buscaba un tiro diferente.
No estaba de más decir que mi equipo era una Nikon D600 con un 70-300mm, lente ciego, poco luminoso.
Eso sí, uno debe de ir preparado para estar de pie por varias horas, si uno es camarógrafo fotógrafo, pues las mañanera son largas en la gran mayoría de los casos.
Por cierto, la comitiva de AMLO era numerosa. Me recordó al contingente que acompañaba a Calderón en sus giras. Numeroso y ordenado.
Una vez iniciada la conferencia, los tiros son monótonos. Es ahí donde captar gestos, movimientos, miradas, etc, etc, es lo vital para encontrar tiros que puedan ser más periodísticos y se alejen de la imagen oficial. También hay que estar pendientes de cosas no planeadas (manifestantes, o personas mostrando pancartas o otros hechos que no aparecen a cuadro).
No separaba mi ojo del ocular, tratando de encontrar esos instantes. También tomé muchas fotos, pues me sirven para archivo y para mandar a diversos medios y que no sean las mismas.
Al final, luego de dos horas de conferencia, el mandatario se despide y se va, rápidamente.
A los 5 minutos de finalizada la conferencia, ya los reporteros estábamos subiendo a los autobuses que nos llevarían de regreso a Cancún.
Estas son algunas fotos de lo que capté. No me imagino hacer este ejercicio 5 días a la semana, como algunos amigos lo hacen en la CDMX. Sí es pesado y uno debe de encontrarle el reto fotográfico para no aburrirse en el intento.
La fotografía política es buena, es histórica, pero cierto es que no todos tenemos ese ojo especial que muchos fotógrafos lo han tenido para captar los momentos importantes.
La foto política no es solo la de caritas en época electoral, sino la que también añade información valiosa al contexto histórico de los acontecimientos.
Esa ocasión, para las 9:30 todos los compañeros de prensa ya estábamos fuera de la mañanera, desvelados, con ganas de unos taquitos de cochinita y mandando información a la mesa de redacción de nuestros medios. Así cubrí fotográficamente Una «Mañanera» de AMLO./ Reseña y fotos de Carlos Matus / Cancún, Q.R. / Septiembre 1 de 2021.
IG: https://www.instagram.com/carlosmatusfoto/









