Transfiguraciones, Obra de Paula Einöder

TRANSFIGURACIONES

(Antología Poética 2002 – 2021)

En octubre del año pasado, Paula Einöder publicó la primera edición de su sexto poemario, Transfiguraciones, los prólogos son de René Fuentes, Elder Silva, Silvia Martínez Coronel y Gustavo Esmoris. Juana de Arco en la Iglesia de Wellington, Nueva Zelandia, es la ilustración de cubierta que la Editorial Primigenios seleccionó, bajo la edición y maquetación de René Fuentes y Eduardo R. Casanova Ealo, respectivamente.

Los prólogos describen de manera puntual esta obra y a la artista, y no deja mucho por decir.

Transfiguraciones es la obra que avalan veinte años desde que Paula Einöder publicó su primer poemario en 2002, y hasta hoy sumó cuatro más; cada uno con propiedades y rasgos muy suyos, de su voz, de su castellano seco y de sus versos rotundos y precisos, considera René Fuentes en el prólogo y abunda:

Paula va al poema como a un concierto de rock and roll. Luego lo escribe, cada vez más, lo escribe mientras ella se escribe y va dejando en el camino adornos retóricos, puntuación, mayúsculas, formas estróficas convencionales… En fin, Paula va al poema como despojándose, cada vez más, de lo que podríamos esperar de sus poemas y de ella.

Así también podría leerse este libro de sus libros. Transfiguraciones es como un modo muy personal de vestirse y escribirse, también de desnudarse y nombrarse. De todas las combinaciones posibles, fluye la misma voz: Paula Einöder, nacida alguna vez en Montevideo, Juana de Arco en una serie de sus mejores poemas y siempre una poeta muy singular.

Uruguaya, sí. Pero, desde la lejana Alemania, ella escribe como amigando en carne propia la contundencia de otra Inge Müller y el lirismo de otro Hölderlin.

Elder Silva, en otro prólogo asegura que entre las obras enviadas a la última edición del Premio Nacional de Literatura, convocado por el Ministerio de Educación y Cultura, llamó la atención del jurado un libro de título certero y enigmático. Entre más de cien obras La escritura de arcilla de Paula Einöder obtuvo una de las menciones especiales, valorándose en la oportunidad, la seguridad en el manejo del lenguaje y la coherencia del conjunto del poemario.

Releyendo una y otra vez el libro, ahora sin la premura de una competencia, surgen nuevas certezas respecto a la ubicación de esta obra entre lo más interesante de la nueva poesía que se está escribiendo en Uruguay en la actualidad.

Si bien este es el primer libro que publica Einöder, la tersura de su escritura, el manejo impecable del lenguaje poético, el conocimiento de esa tensión en la escritura que hace que un texto sea un poema y otro no, delatan una larga convivencia con esa forma artística que se conoce como poesía. Si esto último no fuera cierto, no podría haber escrito “Rachmaninov”, un texto donde se mezclan varios planos en la escritura, varias perspectivas y que la poeta logra controlarlas, logrando uno de los más bellos poemas del volumen.

La afirmación de que escribirá sin propósitos y sin esquemas, según anuncia en el primer poema del libro (“La escritura de arcilla”) resulta falso en un cincuenta por ciento y verdadero en la otra mitad. La poeta escribe sin esquemas, es cierto, pero con un claro propósito desde el primero al último verso del libro: construir una poética personal, escribir desde un sitio y un lenguaje inequívocos.

Cada texto avanza sobre ese propósito. A medida que se pasan las páginas del poemario se ingresa siempre en nuevos territorios de la poesía y de la vida. Nadie podrá reprocharme que no haya unido / la palabra con la arcilla, la tinta con la sangre, anuncia la poeta con decisión. O muestra en carne viva la debilidad ante la página inmaculada: No sé cómo entrar en el poema /o salir de este afuera, dice, confiesa, sin olvidarse del rincón donde un jazmín /es siempre una novia a punto de arrodillarse.

La construcción de la poesía, la reflexión sobre el acto de la creación, la relación sutil entre la vida y la poesía hacen de La escritura de arcilla un libro singular y bastante extraño en el panorama de la nueva poesía escrita por mujeres en Uruguay. No sólo porque nos permite descubrir a una verdadera poeta, con sólido oficio y variados recursos para manejarse con el delicado asunto de unir palabras y construir ese otro mundo que está en este, como escribió Paul Éluard, sino porque su primera producción incursiona en terrenos poco frecuentados por la poesía uruguaya.

Así en el estupendo texto con que cierra el libro (“Durmiendo con el poema”), Einöder arriesga más, al escribir como en una cinta de Moebius, acerca de lo que vendrá. O lo que habrá de venir en su escritura y en la relación de la propia poeta con lo escrito: El siguiente verso. Cuando venga. / Lo esperaré boquiabierta. De poros abiertos. (…) Lo esperaré vestida de negro. / Y luego me desvestiré / de a una prenda por vez / para que vea cuánto lo quiero. / Cuando venga. (…) Pero yo estaré desvestida hasta que me desnude.

Es probable, y a juzgar por la performance lograda en este libro, no sólo que la poeta espere el nuevo verso con una flor en la boca, sino que la poesía esperará a Paula Einöder, como en un espejo cómplice, de idéntica manera.

Silvia Martínez Coronel profundiza aún más y explica como este poemario de Paula Einöder se inscribe dentro de su poesía de lo “vegetal”, donde cobra una realidad simbólica mostrando las distintas facetas de lo humano y de la destrucción, casi siempre para la construcción.

Desde lo estructural apuesta al verso corto, en su mayoría, a la rima, pero a veces la misma es sustituida por la musicalidad interna, a la construcción en estrofas, aunque también pueden apreciarse poemas que son tiradas de versos.

Estas variaciones, que muestran un manejo maduro del ritmo en lírica, muestran claramente el porqué de su sentido original de composición musical, acompañado por. la lira. Género que también es llamado melódico, y aunque haya perdido el acompañamiento musical, lo lleva en su ser esencial, que hace que incluso la poeta perciba sus poemas como baladas, y varios poemas se vean apropiados para canciones.

Este poemario conjuga además otro tipo de movimientos desde el contenido, la presencia de los 4 elementos de la naturaleza, en pleno diálogo simbólico para expresar tanto la armonía como el conflicto de lo vital y de lo poético. Presenciamos una división/conjunción de lo expresado adoptando tres formas: cuerpo presente, cuerpo en llamas y alma que trasciende.

Esto viene anunciado ya desde los tres epígrafes que anteceden: el de Cohen, el de Quevedo y por último el de Miguel Hernández que sintetiza la propuesta, en estos versos: cantando espero la muerte / que hay ruiseñores que cantan / encima de los fusiles.

La poeta muestra la vida de ese cuerpo a través de la metáfora del árbol, el yo lírico dice que siempre fue un árbol, a veces cobra la variante plantas o flores, pero se refiere a sí misma desde lo vegetal, que puede volverse hoguera, fundiéndose con una

Juana de Arco simbólica (fusión que ya se anticipa en el título “Árbol de arco”). Ese fuego con su poder destructor y constructor hace trascender ese árbol humano: Siempre fui un árbol / ahora soy la hoguera / de Juana de Arco (…) / siento / la vibración del árbol (…) / la agonía del árbol que se eleva (…) / y me quemo y me quemo y me quemo.

Arco que también es la posibilidad de la “trascendencia”, palabra que es lanzada superando a la muerte desde el leño en llamas. Pero primero deberá beber, pues no hay vida sin la presencia del agua. El agua misma simboliza la vida, que nutre el leño para que se vuelva poesía, y como dice al final, poder alcanzar el Paraíso: Me uno a esta estaca que abrasa (…) / siento la agonía del árbol que me eleva (…) / mañana estaremos en el paraíso.

El cierre, en los prólogos, es de Gustavo Esmoris y cita: la obra de Paula Einöder es el largo camino de una novel pero experiente poeta, que escribe con la misma necesidad vital con que respira. Allí donde la extensa ruta de la poesía se cruza con la realidad, no pido disculpas por volar, nos dice la voz lírica que se desprende de estos textos, intentando compartir esa capacidad de despegue, esa canción vertical de horizontes.

Pero la originalidad de este nuevo poemario de Einöder no se apoya de modo exclusivo en su versificación ni en su rico vocabulario, sino en la actitud con que los textos van armonizando nuestro tiempo con lo universal.

Desde ese lugar, surge un acento original, diáfano, musical y profundamente concreto, donde la palabra, intuitiva y estratégicamente ubicada, parece sumergirse en una hondura calma y difícil de medir.

El valor del discurso y la forma labrada sobre el núcleo del mensaje, dirigido sobre la humanidad y su destino, cobran fuerza a medida que nos internamos en Para bálsamo de ruiseñores. En ese entorno, lo meta-poético salta con rapidez: “si la canción no es de nadie /entonces será mía”, y es allí, en ese hacerse cargo del texto, donde venciendo una tentación recurrente, Paula Einöder trasciende la palabra en referencia exclusiva a lo literario. Desde su reconocido oficio, la poeta conoce los peligros de explicar el bosque.

Por ese motivo, para salirse de sus muros, de los muros humanos, de nuestros muros, la voz representada por la autora desconfía sanamente de la línea recta como camino poético. Sabe de una mirada que recrea lo cotidiano, sacudiendo todas las cegueras que esto conlleva. Aquella máxima medieval, que sostenía que era necesario vivir antes de filosofar, parece ser una de las piedras fundamentales de la poesía de Einöder.

La naturaleza intrínseca del dolor y del placer, hemisferios de un mismo rostro, algo que conocen por experiencia propia los seres humanos, constituye la base de una expresión poética que apela a la economía de lenguaje, a un pensamiento preciso, utilizando para ello una poesía que decide creer en sí misma, al punto de animarse a decirlo todo. Bienvenido, entonces, este “bálsamo”, para seguir disfrutando la obra de quien tal vez sea la más importante poeta joven de nuestro país.

Currícula:

Paula Einöder (Montevideo, 1974) es Licenciada en Letras por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República, en Uruguay, y profesora de inglés. Ha publicado los siguientes libros: La escritura de arcilla, (Ediciones Imaginarias, Montevideo, poesía, 2002), Árbol experimental (Artefato,  Montevideo, poesía, 2004), Miranda o el lugar desde donde no se habla: Reflexiones acerca del silencio interpretativo (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Montevideo, ensayo literario, 2004), Opacidad (Editorial La Propia, Montevideo, poesía, 2010), Árbol de arco (baladas) (Deletreo Ediciones, Montevideo, poesía, 2020) y Para bálsamo de ruiseñores (Yaugurú Editorial, Montevideo, poesía, 2021).

Integra diversas antologías nacionales e internacionales de poesía: Breve muestra de poesía contemporánea del Río de la Plata, Selección II (Bianchi Editores, Buenos Aires, 1995), Antología de poetas jóvenes uruguayos (AG Editores, Montevideo, 2002), Sin fronteras 1 1/2. Pequeña antología de poetas jóvenes uruguayos y paraguayos (Arandura, Asunción del Paraguay, 2004), El amplio jardín. Antología de poesía joven de Colombia y Uruguay (Embajada de Colombia en Uruguay-MEC Uruguay, Montevideo, 2005), Plata Caribe. Poesía Dominicana, Uruguaya del Siglo XXI (Universidad del Trabajo del Uruguay, Montevideo, 2008), El manto de mi virtud. Poesía cubana y uruguaya del siglo XXI (Instituto cubano del libro Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, Montevideo, 2011) y Antología Poética Madrelengua (Montevideo, 2021).

Publicó además el ensayo Estudio de la obra poética de Clemente Padín, disponible online. Fue distinguida en los Premios Nacionales de Literatura del MEC, Uruguay, con menciones en Poesía Obra Inédita (2000) y en Poesía Obra Édita (2003), por La escritura de arcilla. También fue distinguida en el mismo concurso, categoría Ensayo Literario Inédito (2000), por Miranda o el lugar desde donde no se habla: Reflexiones acerca del silencio interpretativo. Su poemario inédito Melodía para sordos obtuvo una mención en los Premios Onetti de Literatura 2020, Uruguay. Recientemente, logró una mención en los Premios Nacionales de Literatura 2021 del MEC, en Poesía Obra Édita, por Árbol de arco (baladas).

Ha participado activamente en diversas lecturas. Entre otras: festejo del Día del Libro (Biblioteca Nacional de Uruguay, 2006) y los ciclos literarios Caramelos y Pimientos, Ronda de Poetas, La Pluma Azul y Mundial Poético de Montevideo (2021). También ha sido escritora invitada del Taller de Escritura el Rincón (AGADU, Montevideo, septiembre 2011), coordinado por los escritores Gustavo Esmoris y Fabián Severo.

Fue lectora de español (2002-2005) en la Universidad de Sheffield, Inglaterra. Ha sido traducida al inglés en la publicación digital Palabras Errantes, suplemento literario de Pulsamérica: Latin American News, Politics and Economics del Reino Unido.

Y recientemente con Para Bálsamo de Ruiseñores ganó el Tercer Premio de Poesía en los Premios Nacionales de Literatura 2022 del MEC.