- ** Durante la reunión no se concretó una propuesta alternativa para la reforma electoral.
- ** La presidenta Claudia Sheinbaum participó brevemente en la reunión.
Ciudad de México / m@s información / Marzo 12 de 2026.- A medianoche, líderes de Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, sostuvieron una reunión urgente en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum para analizar el futuro de la reforma electoral, luego de que horas antes la iniciativa fuera rechazada en la Cámara de Diputados al no alcanzar la mayoría calificada requerida.
La reunión comenzó alrededor de las 19:00 horas del 11 de marzo y se prolongó por más de cinco horas, hasta la madrugada del 12 de marzo, con el objetivo de revisar escenarios tras el revés legislativo y explorar posibles alternativas para impulsar cambios al sistema electoral mediante un eventual “Plan B”.
Al encuentro acudieron el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, y el coordinador en el Senado, Ignacio Mier; por el Partido Verde participaron el senador Manuel Velasco y el coordinador nacional electoral del partido, Arturo Escobar; mientras que por el Partido del Trabajo asistió el diputado Benjamín Robles. La presidenta Claudia Sheinbaum participó brevemente en la reunión, la cual se desarrolló, según los asistentes, en un ambiente de diálogo y sin recriminaciones tras el resultado legislativo.
Durante la reunión no se concretó una propuesta alternativa para la reforma electoral. Los dirigentes intercambiaron puntos de vista sobre trabajos previos elaborados junto con la Secretaría de Gobernación y revisaron documentos relacionados con posibles modificaciones en leyes secundarias, aunque sin acuerdos ni borradores definitivos.
Al término, Arturo Escobar señaló que se trató de un diálogo “muy amigable” entre los representantes de los partidos de la coalición y el gobierno federal, aunque indicó que aún se espera que desde la Presidencia se definan posibles propuestas para continuar con el análisis del tema.
La reforma electoral impulsada por el gobierno federal buscaba introducir diversos cambios al sistema político-electoral del país. Entre sus puntos centrales se encontraba la reducción del número de legisladores de representación proporcional, conocidos como plurinominales, con el argumento de disminuir el tamaño del Congreso y reducir el gasto público asociado a la representación legislativa.
Otro de los apartados contemplaba nuevas reglas para el uso de tecnologías emergentes en procesos electorales, particularmente en materia de inteligencia artificial aplicada a propaganda política y comunicación digital durante las campañas, con el objetivo de establecer límites y lineamientos para evitar manipulación de contenidos o desinformación.
La iniciativa también incluía modificaciones relacionadas con el voto de los mexicanos residentes en el extranjero, con la intención de ampliar mecanismos para su participación en elecciones federales y facilitar los procedimientos para emitir el sufragio desde otros países.
Asimismo, el proyecto planteaba ajustes administrativos y operativos dentro del sistema electoral, enfocados en cambios en procedimientos y facultades de autoridades electorales, además de nuevas disposiciones para el desarrollo de campañas y fiscalización de recursos.
Sin embargo, la iniciativa no logró el respaldo suficiente en la Cámara de Diputados, donde se requerían al menos 334 votos para aprobar una reforma constitucional. La propuesta obtuvo 259 votos a favor, lo que impidió su avance y abrió un periodo de negociaciones dentro de la coalición oficialista para evaluar nuevas rutas legislativas.

