
Por presuntos abusos y amenazas, gritones, miembros del Movimiento Pueblo Libre y comerciantes de los pabellones 1 y 2 protestan afuera de las oficinas administrativas de la Feria Nacional Potosina.
Todos reclaman que recibieron amenazas de Luis Antonio Zamudio Martínez, presidente del patronato de la Fenapo y advertencias de que les “enviaría un regalito a sus sitios” si protestaban.
Los comerciantes denunciaron que además de los abusos y las amenazas, les incrementaron hasta el triple el costo por instalarse y promover sus productos, y lamentaron que es una inversión negativa, porque hasta el momento no han registrado ventas por la inseguridad que priva en la feria.
“No hemos podido recuperar lo que invertimos, no hay seguridad y por el contrario nos cierran las puertas para que no puedan ingresar los consumidores”, dijeron.
Los manifestantes amenazaron con tomar las instalaciones de la Fenapo si no les dan solución a las peticiones y modifican la minuta del contrato que les obligaron a firmar para poder instalarse dentro del recinto ferial.

En este año, los «gritones» fueron reubicados a un espacio techado, pero alejado y más arriba del nivel que se inundó en la edición 2022; sin embargo, las inconformidades del grupo surgen día a día.
Los integrantes del Movimiento Pueblo Libre rechazan las cláusulas «condicionantes» en los contratos que amparan su participación en el evento ferial y señalan que luego de pagar permisos de entre 4 mil y 6 mil pesos, el Patronato les pidió firmar un contrato «con letras chiquitas» en las que les hacían renunciar a derechos que en estos momentos no quisieron especificar.
Algunas consignas señalan que «la Feria es del pueblo, no de los empresarios» y «La Feria es negocio de unos cuantos».
Después de la protesta, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona sentenció que no habrá más apoyo del que ya se les ha brindado y explicó que se les propuso reubicarlos en un espacitechado, que no es susceptible a inundarse, pero aunque la gran mayoría aceptaron, hubo algunos que se opusieron y son los que ahora presentan la inconformidad.
«Ya les hicimos un descuento, no podemos apoyarlos más», puntualizó que al grupo de «gritones’ que no quisieron reubicarse y se les cobró solamente el 50 por ciento del costo del espacio, y de cualquier forma se hicieron algunas adecuaciones en cuestión de drenaje pluvial, para que no les vuelva pasar lo mismo que el año
pasado.

