Y los maestros ¿Qué?

A propósito del tema educativo en el marco del día del maestro se antoja una reflexión acerca del papel que deberían jugar los educadores y nuestras autoridades vía la tarea humanista y el rol de los “nuevos” maestros y estudiantes muy cercanos a los momentos post pandémicos.

Éste se transforma significativamente, pero no acorde a los fuertes cambios en los nuevos sistemas sociales, demográficos, económicos, de salud ni cercanos al nuevo entorno socio cultural que está demandando la transformación y adecuación urgente del rol en esta nueva sociedad del conocimiento.

Definitivamente, el escenario escolar en todos sus niveles se está masificando a través de las diferenciaciones institucionales, estudiantiles y pedagógicas. El escenario mexicano invita a la imperiosa necesidad de reconocer un cambio en la educación y así al hecho y del quehacer educativo. Se debe proponer una adecuación a nuestra realidad en este siglo XXI, es decir, de una inclusión, de un diálogo permanente y de estrategias pertinentes para potencializar la formación crítica, interdisciplinaria, multicultural que esté encaminada a las nuevas formas de entender al estudiantado latinoamericano y por ende al mexicano; primero, en la trasformación y adaptación a su realidad o praxis social y luego, en la diversidad, en el respeto a los derechos humanos, en la inclusión, respetando el ejercicio democrático muy de la mano de las líneas discursivas en temas de pedagogía. Evocando a Paulo Freire, ahí radica la gran tarea humanística e histórica.

Nos debe quedar claro, que existe una emergencia educativa; si bien es cierto que son tiempos de adecuaciones y de cambios, el tema de las técnicas pedagógicas se debe entender desde su origen crítico, donde se plantea como elemento inicial la ruptura con la práctica del educador tradicional para dar paso a la propuesta del educador que asuma su papel de agente de cambio y acompañe su experiencia cotidiana y condición en favor del equilibrio y equidad socio educativo. El educador agente de cambio es el modelo a seguir, donde el estudiante o educando tome el conocimiento y lo ponga en práctica en su entorno socio cultural. Pero ¿Nuestros docentes están listos para dar el cambio? ¿Las autoridades habrán entendido el papel fundamental de este nuevo paradigma educativo? ¿Se habrán dado cuenta que la mejora en la calidad educativa, mucho tiene que ver con la adecuación de sus contenidos curriculares? ¿Se darán cuenta que los 11 millones de becas entregadas están cumpliendo con algún objetivo o será dinero aplicado a fondo perdido? ¿Conocerán las autoridades la forma de poner un alto a la deserción escolar y a la reprobación?

Volviendo al punto de entender que los profesores son los agentes de cambio de construcción y fortalecimiento en favor de una cultura educativa acorde a nuestro quehacer en el mundo. ¿Entonces, con las nuevas medidas impulsadas desde la federación en favor del millón 100 mil profesores que ganan escasamente entre 10 y 20 mil pesos mensuales están siendo acordes a la realidad de nuestro nuevo paradigma educativo, están reivindicando a los maestros de acuerdo a la realidad económica nacional considerando que el aumento que se propone oscila como punto medio en el 2% sin olvidar que la inflación anual en México se sitúa en el 7.72%?

Finalmente, el camino hacia una participación educativa se vuelve urgente y necesario; donde se involucren autoridades y educadores tejiendo sobre un verdadero ejercicio democrático, poniendo en práctica la igualdad, la equidad, la paz, el respeto a los derechos humanos, donde todos los actores educativos tengan un verdadero compromiso social, que construyan en y por la democracia, donde las mujeres tengamos voz, donde los niños hagan pleno uso de sus derechos; donde la educación sea como Katarina Tomasevski menciona “asequibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad – como criterios que ayuden a identificar si estamos frente a una buena práctica educativa-”.

Ese sería el escenario ideal. Por lo pronto, todas las teorías podemos dejarlas a manera de palimpsesto, hoy por hoy, existe una única urgencia Nacional: volver a la educación una alta prioridad con altos estándares de calidad donde los procesos de aprendizaje sean la clave en la reformulación de los urgentes cambios curriculares y, por supuesto, los docentes se vean revindicados con mejores condiciones laborales.

Es cuánto.

@mayrusmayrus7