Violencia política contra las mujeres en América Latina

Maria Fernanda Alvarez Montejano

Violencia política contra las mujeres en América Latina

Entre en otras muchas áreas, políticamente la mujeres parece estar en el fondo de la cadena alimenticia

Hemos escuchado hasta el cansancio (y aun así parece no tener efecto) que la violencia contra la mujer  responde a las desigualdades de poder entre hombres y mujeres, manteniéndolas a ellas en una situación de exclusión, subordinación y desventaja.

En cuanto a la violencia que sufren las mujeres en la vida política, su enfoque es algo novedoso porque solo recientemente ha comenzado a manifestarse como la que ha generado ataques y agresiones que buscan obstaculizar, impedir y limitar el ejercicio de sus derechos políticos.

¿QUÉ PASA EN AMÉRICA LATINA?

El aumento del número de mujeres políticas, parlamentarias, candidatas y cualquier otro cargo público por designación o mediante elecciones a través de la historia, ha sido acompañado de la visibilidad de una serie de agresiones sufridas por quienes se atrevieron a participar en la arena político-electoral, siendo los movimientos de mujeres los que hicieron visible esta realidad.

El desarrollo de mecanismos para el avance de las mujeres en los espacios políticos, primero a través de cuotas de género y luego a través de la paridad, que se ha ido incorporando progresivamente en varios países de América Latina, implicó la superación de ciertas barreras formales que impedían su participación, pero desafortunadamente las barreras informales siguen vigentes, y una de sus expresiones es precisamente la violencia que sufren las que se atreven a intervenir en los espacios públicos

En estos casos, si bien la violencia puede estar dirigida a una sola mujer de manera individual, el mensaje es para todas las mujeres: los espacios políticos no son para ellas y son los hombres quienes tienen la capacidad de gobernar y si analizamos este tipo de violencia, también es importante tener en cuenta que no se trata de un hecho aislado, sino de un conjunto de acciones que muchas veces implican una escalada que puede desembocar en actos de violencia incluso física o feminicidios como en las pasadas elecciones este 2021, en donde 21 fueron asesinadas.

Desafortunadamente, se pueden mencionar los asesinatos de mujeres líderes en diferentes países de América Latina como son Juana Quispe en Bolivia, Berta Cáceres en Honduras, Marielle Franco en Brasil… y bueno la estadística de nuestro país ya la vimos, en donde vergonzosamente tenemos el primer lugar.

CARACTERÍSTICAS REGIONALES DE LA VIOLENCIA POLÍTICA DE GÉNERO

En 2015 se firmó la Declaración sobre la violencia política y el acoso contra la mujer. Este instrumento reconoció que, para lograr la paridad política en una democracia, la implementación de cuotas o la paridad electoral no es suficiente. Es necesario asegurar que los espacios políticos estén libres de discriminación y violencia contra las mujeres que opten por participar en ellos.

En 2016 se elaboró ​​una Ley Modelo Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en la Vida Política, que incluyó una definición muy amplia que vincula esta violencia con la afectación de derechos políticos. «Cualquier acción, conducta u omisión, realizada directamente o por medio de terceros que por su género cause daño o sufrimiento a una o más mujeres, y que tenga como finalidad o consecuencia lesionar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de su derechos politicos».

Esta amplitud conceptual se justifica porque a nivel regional no existe una definición uniforme de lo que se entiende por violencia contra las mujeres en la política.

Las mujeres tienen derecho a una vida libre de violencia en el espacio político y esto constituye un derecho humano que requiere que los Estados las respeten, garanticen y satisfagan. Si bien esto es lo que debería ser, el enfoque legislativo en los países de la región ha seguido un camino desigual.

Bolivia fue un país pionero al aprobar en 2012 la Ley No. 243, “Ley Contra el Acoso y la Violencia Política contra la Mujer”, la cual estableció claramente que es una ley de protección integral que busca no solo sancionar a los agresores, sino también asistir a las víctimas y establecer Mecanismos de prevención. Fue la primera vez que una ley definió el acoso y la violencia contra las mujeres en la política. Estos avances se deben a la labor realizada por la Asociación de Consejeras de Bolivia (ACOBOL) y por el movimiento de mujeres, que concientizó sobre este tipo de agresiones y colocó el tema en la agenda nacional.

Hasta hace poco, Bolivia era el único país del continente que contaba con una ley específica sobre este tema, pero el 4 de agosto de 2021 Brasil aprobó la Ley N ° 14,192, que establece un conjunto de normas para prevenir, reprimir y combatir la violencia política contra las mujeres en espacios y actividades relacionados con el ejercicio de sus derechos políticos y sus funciones públicas.

Algunos países como Ecuador, México y Paraguay han incorporado esta tipología en los artículos de leyes generales sobre violencia de género contra las mujeres. Otros tienen o han tenido proyectos e iniciativas legislativas, como Colombia, Costa Rica, Honduras y Perú, que no se han convertido en leyes.

En este último caso, entre los motivos que explican que la ley no haya sido aprobada está el desconocimiento sobre este tipo de violencia y, por otro lado, el miedo que tienen los hombres a renunciar a lo que tradicionalmente consideraban propio

Es importante resaltar que la falta de voluntad política para abordar este tema demuestra la vigencia del pacto patriarcal, que no reconoce las desigualdades que deben enfrentar las mujeres para participar en los espacios políticos, ni muestra que los partidos políticos, que en principio deben ser grandes aliados en la lucha contra este tipo de violencia y suelen ser los más resistentes al cambio.

Sin embargo, las mujeres seguiremos luchando por estar presentes en los espacios políticos y en la toma de decisiones.

FERNANDA ALVAREZ / Voces / San Luis Potosí, S.L.P. / Octubre 29 de 2021.