Tráfico de influencias y misoginia en nuestra clase política

Paola Arreola y Patricia Álvarez, del PT, en alianza y conspirando // Con el con dinero del pueblo contratan a familiares y amigos // Adrían Esper, alcalde de Ciudad Valles, ofende a mujeres del PRI // Las califica de “enfermas trastornadas”.

La diputada Paola Arreola del Partido del Trabajo (PT) se ha quitado la máscara y se muestra sin maquillaje como una férrea defensora de esa antigua tradición que practican los miembros de la clase política mexicana: El Patrimonialismo. Me refiero a esa nociva costumbre de considerar que el dinero público es de su exclusiva propiedad y que por tanto pueden utilizarlo para beneficiar a familiares y amigos.

Así quedó de manifiesto cuando la joven diputada se vio obligada a justificar la contratación de Raúl Velázquez Wong, esposo de la dirigente estatal del PT, Patricia Álvarez. Esta decisión hizo posible que el marido de la líder partidista ingresara a la nómina del Congreso del estado con un jugoso sueldo a desempeñar dudosos trabajos de asesoría. Este deshonesto intercambio de favores es una prueba innegable de cómo nuestros representantes populares trafican con influencias y utilizan nuestros impuestos para favorecer a los miembros de su rebaño.

Paola y Patricia son administradoras de una lucrativa alianza política. Maniobrando de común acuerdo se han apoderado de ese cascarón llamado Partido del Trabajo. Juntas conspiraron para mandar al panteón político a Don José Belmares, anterior dirigente estatal y a Pedro Carrizales “El Mijis”. A este último intentaron destituirlo de la presidencia de la comisión legislativa de Derechos Humanos pero no pudieron. El astuto “chavo banda” se defendió a través de buenos abogados. Fue tanto el acoso que El Mijis prefirió renunciar al grupo parlamentario del PT.

Hasta hace poco el PT era un partido marginal en San Luis Potosí. Pero luego de las elecciones de 2018 pudo salir de la postración gracias al efecto avasallador de “López Obrador” en aquellos comicios. En esas elecciones el PT hizo alianza con Morena. Por ello obtuvo miles de voto gratis al engancharse a la poderosa locomotora que conducía el actual presidente de la república. Gracias a ello obtuvo dos diputaciones locales. La que exprime hasta la última gota Paola Arreola y la de “El Mijis”.

Pero el polémico “Mijis” acabó por pintar su raya con Paola Arreola, aunque no abandono su alianza con Morena. Simplemente nunca aceptó que la diputada Arreola fuera quien tomara las decisiones en el Partido del Trabajo porque descubrió que la legisladora sólo actuaba de manera facciosa para su propio beneficio y el de sus alcahuetes.

“Enfermas trastornadas”: Adrían Esper.

En un arranque de ira al alcalde de Ciudad Valles, Adrían Esper, le salió de lo más profundo de su ser lo intolerante y misógino que es.

De piel muy exquisita el presidente municipal reaccionó con insultos luego de que un grupo de ciudadanas lo criticaran por su falta de interés y escaso apoyo para que las fiestas del Xantolo lucieran en todo su esplendor y riqueza cultural.

Para él esas costumbres paganas no le significan nada. Lo suyo, lo suyo, es el glamour del Jet Set mexicano. Las festividades y tradiciones de los plebeyos le provocan urticaria.

Por esta falta de compromiso con las tradiciones del pueblo un grupo de mujeres militantes del PRI  le echaron en cara que mejor otros municipios huastecos más pequeños  como San Vicente Tancuayalab o Matlapa  organizaran eventos magníficos para recrear y preservar la bella tradición del Xantolo.

Y en lugar de atender con serenidad y tolerancia las críticas, explotó y calificó a este grupo de mujeres como “ENFERMAS TRASTORNADAS” en redes sociales.

Este insulto provocó que tanto el Instituto de las Mujeres como la Comisión Estatal de los Derechos Humanos le llamaran la atención.

Sin embargo el alcalde vallense reaccionó con soberbia y en vez de pedir disculpas públicas por sus comentarios discriminatorios y ofensivos volvió a vomitar en las redes sociales insultos contra sus detractores. Además retó a un debate público y se dijo víctima de una conspiración. Pero de sus expresiones misóginas no dijo una solo palabra.

Sigue siendo cierto lo que hace muchos años dijo el generalísimo José de San Martín, el gran libertador de Argentina, Chile y Perú: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder.»

ÁNGEL CASTILLO TORRES / Panóptico / San Luis Potosí, S.L.P. / Noviembre 12 de 2019.

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