Memorias musicales de una «ochentera»

¿Se han fijado cómo es que las fotos no les hacen justicia a nuestros recuerdos?

¿Han notado que cuando escuchan una canción, los puede literal remontar al sentimiento, lugar, compañía, conversación y hasta estilo de vida del que tenían cuando la escucharon o cantaron por primera vez?

¿Han sentido que reviven los mejores momentos de sus vidas a través de una canción o una playlist? A esto le llamo el “Soundtrack de mi vida”.

He pensado y escuchado a muchas personas de mi edad diciendo que nuestra generación fue la última que tuvo buena música en sus haberes, el ver un estreno de un buen disco de rock -pop, o de rock pesado era como lo que nos distinguía, el poder bajar emocionadamente una canción del Napster, el IMesh o el LimeWire para poderlo traer en tu Mp3 era una cosa de adrenalina que no nos da el Spotify o el Deezer. La verdad es que el poder comprar un CD en nuestro cumpleaños o después de nuestro primer salario o bien recibirlo en navidad era lo mejor que nos podía suceder.

Había una magia en el Discman y todos sus aditamentos, era increíble poder pasar la música de un CD a un auto por medio del adaptador de Cassette, y más aún poder cambiar la canción tan rápido como un click, sin necesidad de pasar un objeto extraño a su función (lápiz o bolígrafo) en medio de los orificios de un cassette o bien esperar a atinarle con el forward a la canción que querías llegar, o incluso usar la aguja de nuestros tocadiscos. La fidelidad del sonido ni hablar, era otra cosa, no había como estar con tus audífonos a todo volumen, y que tus padres te dijeran lo mal que te hacía esa cosa en los oídos.

También había magia en las fiestas, había música con sentido, letras que inspiraban y arreglos musicales que electrizaban. También había música boba para disfrutarse y bailar como tontos, pero menos mal que era para eso y no para “perrear”.

Estoy de acuerdo que a inicios de nuestros 20’s aparecían ciertas canciones de Reggeaton que en un inicio nos parecían divertidas por su parecido con canciones como “El tiburón” que estaba en todas las tardeadas; recuerdo una en particular “Atrévete” de Calle 13, que aún me parecía alternativa, pensada, rebuscada, pero al final de cuentas no tan vaga; y sí, nos hacían bailar en los antros, pero poco a poco, se fueron convirtiendo en simples canticos repetitivos, discriminatorios, misóginos y crudos que a nuestros oídos es una ofensa, no sólo a las mujeres o a los niños que las escuchan, si no a la propia música bien hecha, escrita y compuesta.

Así de increíble se ha vuelto la escena musical en los últimos 15 años, ya ahora lo que nosotros llamamos “One hit wonder” son el pan de cada día, pues son pocos los cantantes que se distinguen con más de 1 o 2 canciones, y los que se distinguen es gracias a la basta “publicity” (publicidad no pagada) que les hacen los premios de música a nivel mundial a los grandísimos compositores del siglo XXI, como Bad Bunny y Maluma por supuesto Pfff! Tan increíble que ya no creo que los jóvenes de menos de 20 años sepan de lo que hablo cuando les digo que si escucho una canción recuerdo gente que ya murió, conversaciones completas o una etapa específica de mi vida, porque ellos están acostumbrados a vivir el momento con la canción que esté, pero sin VIVIR la canción.

Para los que son rockeros de corazón como yo, y como muchos de mi generación, sabrán lo que significa escuchar aquellas canciones con las que incursionaste en una banda de rock de garage o de preparatoria para el concurso de bandas, también sabrá lo que es escuchar una canción que venía en un cd que batallaste para conseguir, porque buscaste en varias tiendas Mix Ups o Hit box, pero como no era tan “Comercial” no había, o habría que esperar a que llegara.

Y no es por romantizar la música, pero en realidad, creo que la música definió muchos momentos de nuestras vidas, pasamos por toda esa transición tanto de dispositivos como de tipos de música pues pasamos de la época de las grandes bandas de rock de los 80’s, el grunge, el happy punk y el indie, y fuimos parte de la generación que crecimos en casa escuchando leyendas como Queen, The Beatles, The Doors y Pink Floyd, lo que generó que nuestra perspectiva de la música tuviera un gran alcance, más allá de letras obscenas, sexeo y el perreo. Nosotros si lográbamos entender la música de nuestros padres, pero nuestros hijos probablemente no logren entender la nuestra si es que no hacemos el mejor de nuestros esfuerzos.

Vuelvo atrás, en el 2001 cuando yo cumpliendo 15 años, veía todos los días sin falta el Top 10 de MTV un canal que solía ser exclusivamente de música, o escuchaba el top 100 en Stereo Rey y con mucha emoción esperaba a que pasaran los comerciales para poder escuchar al ganador del siguiente escalón, y más atrás aún cuando tenía 10 años y grababa en un cassette las canciones de Ace of Base mi grupo favorito de ese entonces entre cortado con el jingle de la Radiodifusora local; ahora miro a los jóvenes y niños y si algo tengo por seguro es que detestan las pausas, no soportan esperar para ver que viene, no les gustan las sorpresas ni mucho menos el tener que esforzarse teniendo cierto horario y precisión por ver o escuchar algo, ellos simplemente van en automático, esperando la inmediatez ante todo de la música y los videos, y acto seguido, desechan y olvidan la gran mayoría de ese contenido.

Se ha perdido la magia de la música, ahora es desechable, al igual que la mayoría de las cosas que se venden, sería bueno pensar en un reciclaje, en una segunda oportunidad, al igual que como lo hacemos con la ropa o con otras cosas y escuchar nuevamente cosas viejas, cosas que valgan la pena. Año nuevo se acerca, y también muchos retos con él, a nivel mundial atravesamos una etapa difícil, y la música ahí siempre estará, para consolarnos, aportarnos, relajarnos, alegrarnos, distraernos o hacernos reflexionar, esta es una buena época para repensar lo que escuchan nuestros hijos, nuestros jóvenes, para repensar los contenidos de nuestras redes, y permear un poco esta magia y amor por la música que muchos aún conservamos.

Twitter: @roxaniutz

ROXANA OLVERA ROSILLO / Cara o Cruz / San Luis Potosí, S.L.P.  / 30 de diciembre de 2020.