Lenta agonía para el PRI

Para el priísmo nacional ningún escenario parece favorable, elecciones van y vienen y cada vez con resultados más adversos. Algunos, -los muy ingenuos- pensaron que luego que el PRI en 2018 sufrió una estrepitosa derrota acompañada de la pérdida de muchos de sus bastiones, el partido tomaría un nuevo impulso, o por lo menos, mantendría los estados que gobernaba.

¡Error!, no ha sido así. La pésima dirigencia nacional acompañada de la misma suerte en las dirigencias estatales ha brillado por su ausencia. Los pocos priistas que aún quedan están abandonados por un dirigente que lejos de brillar por los trabajos político-electorales, se posiciona con todos los negativos habidos y por haber.

Hoy vemos a un dirigente nacional soberbio y cínico. Por si fuera poco, con cero aceptación en cuando menos en alguno de los niveles que conforman la incipiente estructura tricolor sean ex presidentes, consejeros políticos nacionales, ex consejeros políticos o militantes de base, pocos muy pocos reconocen su supuesto liderazgo.

Recordemos que la pésima aceptación va de la mano de la mala imagen que le rodea, no sólo producto de la filtración de audios, donde se ha puesto de manifiesto ¨su florido lenguaje¨ sino también sus detestables referencias a cerca de su sugerencia del trato que se debe tener para con los periodistas.

Ese es Alejandro Moreno, el flamante dirigente del PRI, quien no solo está sumido en el desprestigio ante el poco PRI que queda. Lo que sí he de reconocer es que casi ha logrado la UNIDAD de los priistas nacionales, pero obvio ¡en su contra!

Recordemos que el domingo 6 de junio, Alito demostró la terrible realidad; la derrota política en dos de los más importantes bastiones que ostentaba el priismo, Oaxaca e Hidalgo. A partir de aquí, el priismo sin duda alguna debería buscar una refundación, pero sustentado en la premisa básica que los más de 500 consejeros nacionales tengan voz y voto, y no la intimidación, amenazas y tirada de línea con las que acostumbra a transitar esta dirigencia.

Ahora bien, si siete de los dieciocho expresidentes nacionales del tricolor (Beatriz Paredes Rangel, Humberto Roque Villanueva, Pedro Joaquín Codwell, César Camacho Quiróz, Manlio Fabio Beltrones, Claudia Ruiz Massieu) más el coordinador de los 13 senadores han logrado coincidir en la búsqueda del rescate de su partido, no es que estén locos, sino que ven la crisis en la que está sumida su partido producto de una mala dirigencia.

El PRI solo tiene 13 de las 128 senadurías, 70 de 500 diputados federales, 4 de 32 gobernadores y ya no entremos en detalles estatales. De ahí que, los antes mencionados solicitaron con urgencia una reunión con su dirigencia en los siguientes términos:

¨No es la primera vez que atravesamos situaciones complejas, e incluso, la adversidad. Hoy, nuestro partido, el Revolucionario Institucional transita por un momento especialmente delicado, de cuya atención, evolución y solución depende su futuro.

Es momento de sumar, de debatir y sobre todo de reflexionar, por lo que en virtud de los últimos acontecimientos que atañen a nuestro instituto político y que sin exagerar pueden ser determinantes para su futuro, como militantes comprometidos y preocupados por la fortaleza y vigencia de nuestro Partido, le solicitamos que a la brevedad podamos tener una reunión para abordar estos temas¨.

Ese fue el antecedente, y, muy al estilo de Alito, utilizó las redes sociales para difundir el lugar, el día y la hora de la reunión.

Los expresidentes acudieron; plantearon sus inconformidades; los posibles futuros planes y palabras más o menos le solicitaron la renuncia a la presidencia. Con lo que no contaron, fue con un el cinismo muy característico de Alito, quien afirmó que fue electo por cuatro años y que acabaría su periodo.

Omitió decir, que efectivamente acabará su periodo, pero junto con éste, acabará cerca de una lenta agonía con lo poco que queda del PRI o tal vez omitió decir que lo único que podrá poner fin a él y su reinado son los avances las investigaciones de los audios y las posibles consecuencias jurídicas.

Así me lo platicaron…

@mayrusmayrus7