La mentira o verdad a medias

La pandemia nos maltrata de nuevo, increíble lo que habíamos evolucionado de bien, desde que se inició la vacunación para diminuir los contagios pero, nos confiamos y después de un encierro por más de un año, las reuniones se dieron y con ello la socialización de las personas, así, los contagios que ahora junto a las variantes del Covid 19, nos tienen otra vez en la antesala de la paralización comunitaria y de nuestra economía.

Aún así, con todo lo que representa esta pandemia, la violencia no cede ni un ápice. No hay esperanza de recuperar la tranquilidad de nuestras vidas y, por el contrario, aún a pesar de los llamados desde los medios de comunicación diferentes, en los grupos de amigos, además en las familias, para el reencuentro y reconciliación social, parece que se predica en el vacío. Todos los días se nos recuerda lo violento que vivimos y, que además, que tenemos que pelear.

Muchos poblados sufren con el control del crimen, aún cuando se niega. ¿Será conveniente hacerlo? Y, ¿Para quién? Pero si me permite, habría que hacer algunas preguntas más, de difícil contestación, pues en un país que tiene tantos problemas, entre ello y de la mayor trascendencia, la pobreza que nos lastima, aunado a un populismo que promete resolverla, pero lo que vemos es solo una clase política sin vocación de servicio, enriqueciéndose sin contemplación.

¿De quién es la culpa, advertidos del problema de la pérdida del control de muchas regiones de Mexico? Resalta obvia la respuesta, pues constitucionalmente, es El Estado Mexicano. Pero en torno a ello ¿Es incapaz de hacerlo o, le conviene no hacerlo? ¿Puede el Estado tener un solo dueño? ¿Estamos viviendo una especie de esclavitud moderna? ¿Sirve para ello, el control del dinero público, aplicado a un populismo sin final?

Por otra parte, estos poblados, olvidados, que recibieron y lo siguieran haciendo, candidatos y candidatas, que les prometen de todo a sus gentes. Habiendo ganado la representación pública deseada, luego no vuelven a cumplir lo que ofrecieron, y de forma prepotente, cuando vienen los reclamos, se sienten insultados pero además, muestran frente a ellos, los lujos que les da el “poder”

La aspiración está siempre presente en el ser humano, un anhelo por alcanzar. Pero, quienes critican lo legítimo que es tenerlo, desde luego en una cultura de trabajo y esfuerzo, no tendría, no se encontraría sentido. Así, como no lo tiene mucho de nuestras vidas en común.

El querer ser tal o, cual persona, cumpliendo sus logros, como ser Presidente de nuestra República, es una legítima aspiración, para luego descalificar a quienes tienen ese legítimo deseo, calificándolos de mezquinos. El gran problema es que la inmensa codicia materialista del humano, más allá de lo inimaginable, como impensablemente, es que se busca convertirse en dueño de un país, como sucede en otras partes del Mundo.

La mentira o, verdad a medias, es lo que oímos cada día. La población absorta, en su preocupación cotidiana, en ocasiones no se percata.

@jaimechalita