La Mal Llamada Izquierda Potosina (y Mexicana)

ISRAEL LÓPEZ MONSIVAIS ELIZONDO/ Octava Columna / San Luis Potosí, S.L.P.

El principal problema de la izquierda potosina (y mexicana) es la indefinición ideológica electoral. Ya que en el periodismo, activismo, investigación, academia y ciudadano informado si está bien definida. Otro de los problemas es que los seudo representantes de los mal llamados partidos de izquierda potosinos (y mexicanos), es que arropan a los desechos del PRI y PAN, sin la postura ideológica que exige ser un político de izquierda, son oportunistas.

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Al ver que el posible abanderado de la mal llamada izquierda potosina es Eugenio Govea Arcos, un ex panista de formación, vividor del sistema, oportunista y bien aparentado con la gente importante del PRD nacional y la corriente de los chuchos. Y que el otro cuadro importante era Ricardo Gallardo, detenido por desvió de recursos en su administración municipal.

Debemos hacer  un alto a tanto arribista que con la bandera de la izquierda ganan curules y espacios,  cobrando con la derecha, como unos violinistas profesionales.

Este año es de transición para la izquierda mundial: primero Cuba-EUA, el cambio de relaciones, con el comienzo del deshielo a finales del 2014; segundo, triunfo de la izquierda radical en Grecia; tercero, posible victoria de Podemos en España superando a las castas; cuarto, fin de la estupidez económica bolivariana, cuando seguramente pierdan en diciembre la mayoría en el congreso.

El 2014 fue un año de fin de ciclos en la izquierda Latinoamérica con ocho elecciones presidenciales. Continuidad de gobiernos existentes, revalidados por el electorado, procesos de cambio que iniciaron una década atrás. Cambios novedosos en Panamá y Costa Rica. Bolivia, Brasil y Colombia se reeligieron sus presidentes. El Salvador y Uruguay (mejor gobierno y gobernante en décadas). Chile con un gobierno socialista, implementa reformas en materia de educación, matrimonios del mismo sexo y presentando la ley de despenalización del aborto por tres causales.

América Latina, vive una época de esplendor político como nunca se había visto desde la década de los ochenta. De forma continua la democracia es la única forma de legitimación de gobierno. Ni dictaduras de derecha, ni golpes militares apoyados por el imperialismo.

Con la excepción de la dictadura castrista en Cuba, el chavismo y la democracia degenerada mexicana (país latinoamericano que pertenece a la región económica de América del norte). Los gobiernos latinoamericanos en su mayoría de izquierda han sido exitosos.

Es así como este año de transición con elecciones presidenciales en Argentina y Guatemala. Parlamentarias en El Salvador, Venezuela (es un desastre y el modelo bolivariano no sirve: el gobierno debe salir de manera constitucional, después de las elecciones parlamentarias en diciembre, con la vuelta de la democracia existe la posibilidad de un referendo revocatorio) y México, donde ganara el voto nulo y abstencionismo.

Por eso es necesaria la definición ideológica de los mal llamados partidos de izquierda (MORENA no lo incluimos, aún no está en el gobierno).

Hablando de nuestro país, nunca ha gobernado la izquierda, ni se ha definido por completo. El primer partido que fue una seria amenaza para el régimen fue el PRD con su fundación en 1989 después de la fusión de varios partidos y organizaciones pequeños (entre ellos el Partido Comunista Mexicano) y el Frente Democrático, dirigido por el Ing. Cárdenas, político emanado del viejo régimen.

Este nuevo partido opositor es el resultado de la pugna interna dentro del partido tricolor entre los tecnócratas y los nacionalistas-revolucionarios, imponiéndose los primeros. Cárdenas y los suyos, se organizaron para competir en las elecciones de 1988, ganando en las urnas y derrotados por un fraude electoral efectuado por el sistema.

Uno de los principales problemas ideológicos es que los dos únicos líderes de la llamada izquierda mexicana: el ingeniero Cárdenas, como Andrés Manuel son de formación priista. A diferencia de varios gobernantes latinoamericanos que se curtieron en las guerrillas de los sesenta y setentas.

En cuanto al Partido Comunista Mexicano, de igual forma después de los setenta le falto renovarse ideológicamente. Cuando los renos (renovadores) encabezados por Jorge G. Castañeda, quisieron cambiar de rumbo al partido,  los dinos (dinosaurios) lo impidieron, al preferir continuar con el nacionalismo-revolucionario. Independiente de los cambios en las direcciones del mundo comunista tras el informe del XX Congreso del PCUS y la desestalinización dirigida por Kruschev.

Cuando mencionamos el nacionalismo-revolucionario, representado por Cárdenas, AMLO, seudo partidos de izquierda (PRD, PT, Movimiento Ciudadano) y el extinto partido comunista. Se fortaleció la teoría económica de la dependencia (un capitalismo dependiente). Expuesta en el libro, El Economismo dependentista, Jorge G. Castañeda:

  • “La teoría de la dependencia es ante todo una teoría de la dependencia económica, aunque se afirma generalmente que esta se reproduce en cada nivel de sociedad y particularmente en el nivel político. Los dependentistas procuran por lo tanto identificar la dependencia económica en cada una de sus formas concretas y en cada nivel en el cual se reproduce. Se distinguen así tres grandes categorías de dependencia económica: dependencia capital-dinero, o dependencia financiera; dependencia capital-mercancías o dependencia comercial; y dependencia tecnológica. Estas tres divisiones se solapan es cierto, pero cada una conserva un carácter específico”.

Los gobiernos priistas y panistas, junto con el nacionalismo revolucionario han hecho de México un país dependiente en los tres sentidos. Por lo que es necesario, económicamente hablando una postura ideológica bien definida de la izquierda mexicana para ir terminando paulatinamente de ser dependientes, como hoy sucede con los precios del petróleo en el mercado, ya se dio el primer recorte en el año del gasto público y así serán los siguientes.

Un liderazgo pensando en las futuras elecciones del 2018, en México no han emergido líderes de la talla de: Dilma (Brasil, ex guerrillera), Pablo Iglesias (España, politólogo), Mujica (Uruguay, ex guerrillero y el presidente más pobre del mundo), Correa (Ecuador, gran economista), Bachelet (Chile, reformadora socialista) y Evo (Bolivia, presidente indígena).

El discurso de la honestidad, sobriedad al gobernar y combate a la corrupción, quedo atrás. Por qué independientemente de la ideología del partido gobernante, todos lo deben realizar. No es exclusivo de la izquierda, son principios de buen gobierno.

Quiero leer y escuchar en las propuestas electorales de la izquierda: ¿Cuánto estado?, ¿Cuánto mercado?, ¿Qué fiscalidad?, ¿Qué regulación?, ¿Qué competencia?,  ¿Qué educación? y ¿Que posturas tienen con la: despenalización del aborto, legalización de matrimonios entre personas del mismo sexo y combate contra el narcotráfico?

Andrés Manuel López Obrador y su marca política MORENA, tendrán la oportunidad en los comicios de convertirse en la tercera fuerza en el reacomodo del sistema de partidos mexicanos. De igual forma serán el único llamado partido de izquierda con legitimidad, alejado del Pacto por México, única opción antisistema que opera dentro del sistema. Así como Pablo Iglesias lucha contra las castas (bipartidismo español PSOE y PP), el pejismo realiza lo propio contra las mafias del poder (PRIAN).

Es necesario que desde el primer día que se encuentren en el poder los morenos, definan su ideología: Alternativa latinoamericana, Podemos o nacionalismo-revolucionario (seria el mayor de sus errores escoger esta última).

Existirá una nueva opción con una bancada significativa y un buen líder, carismático como polarizador. Compitiendo anti sistemáticamente dentro del mismo. Si quiere ser una verdadera opción el 2018 (ya no tan lejano), necesitara una gran coalición de izquierdas: agrupaciones, académicos, intelectuales, partidos pequeños y colectivos (Frente Amplio Unido en Uruguay es un claro ejemplo).

En lo personal tengo dos hipótesis para el futuro cercano: primera (muy poco probable pero muy atractiva), la declinación de la candidatura presidencial de AMLO por un intelectual o académico, el perfil del ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente y sino el dinamismo de Jorge G. Castañeda; la segunda, en caso de que la salud alcance y Andrés Manuel decida realizar su tercera campaña presidencial tiene que cambiar su discurso a las clases medias, empresarios y voto disperso.

Por el momento los morenos tienen el beneficio de la duda para poder definirse ideológicamente y no solo exponer un discurso superficial sin sustento teórico.

En cuanto el panorama local, Ricardo Gallardo, se había convertido en una seria amenaza populista, sin embargo nunca lo podremos considerar un gobernante de izquierda. Siguiendo la teoría de Ernesto Laclau, los gallardos estaban construyendo un sujeto popular contra la oposición, estrategia para llegar al gobierno del estado. Esta fue la táctica utilizada por Chávez.

Todo aquello que regalo (despendas, dinero, etc.) la familia gallardo era impulsado por un proyecto electoral, no era beneficencia. Guardando las proporciones por la dimensión de la figura, en Uruguay su presidente dona su salario para la construcción de vivienda, pero la mano de obra la realizan los próximos habitantes para que aprendan el valor de pertenencia.

No es lo mismo seguir construyendo clientelas electorales al viejo estilo priista, a la política pública implementada por el presidente Mujica.

Si por otro lado se cumple que Eugenio Govea Arcos sea el candidato de la mal  llamada coalición de partidos de izquierda potosina, sería una vergüenza total. Un político educado en la derecha, oportunista de sus relaciones que arriba a una candidatura por poder sin el menor sentido ideológico.

Queda claro que es necesaria una definición de la izquierda potosina (y mexicana), siguiendo los tiempos de la geopolítica y sus evoluciones. Con contadas excepciones conozco jóvenes valiosos de izquierda que militan en los mal llamados partidos de izquierda y la naciente organización MORENA, ellos no tienen la culpa de las decisiones de sus dirigencia. Más la verdadera izquierda mexicana la encontramos en las letras, academia, colectivos y organizaciones civiles.

Israel López Monsivais Elizondo

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