Inerte

Quisiera decir que hice a un lado pluma y papel para dejar de escribir desde lo que arde.

Que publiqué el último verso de abandono, el último sobre tristeza, pero tengo un hueco emocional y ensordecedor, se parece a aquella sensación en la que crees haber perdido la magia, o aquella chispa si es que la tenía.

A veces quisiera solo refugiarme en la cama, embriagarme en café y dejarme los nudos del cabello mientras saco aquellos que tengo en la garganta. Me sorprendo así, inerte en una silla, contemplando la nada y juraría que me veo peor de lejos. Todo se vuelve tan extraño y ajeno a mi alrededor, como si el momento no me perteneciera, como si incesantemente se alejara de mí.

Anoche divagando por el insomnio, pensé que la vida se parecía más al truco que a la magia, pero que solo nos enseñan a apreciar al mago, partirnos en dos sin dejar de sonreír con la certeza de que volveremos a estar de una pieza en un chasquido.

Esto es la vida, ensayar hasta aprender el truco, hasta hacer parecer al resto que fue obra del universo que decretaste hasta el cansancio y que fue el fruto de algo puro e inexplicable.

¿No es decepcionante?

Esforzarte cada instante que molesta haber fingido tanto tiempo que podía ser de otra manera. No hay piezas perfectas y no existe una única manera de sentirse solo. Todo cambia, nada es tan auténtico como cuando deja de ser lo que se suponía que iba a ser.

@espino_joss