Qué pensarían, amigos lectores, si les platicara de una persona ciega y sorda y que a los nueve años no sabía leer ni escribir y llegó a tener tres doctorados, me dirán que lo estoy inventando o que es un cuento.
Fíjense que sí existió, su nombre, Helen Keller, nació con esa condición, en Alabama Estados Unidos de Norteamérica en 1880 y a la edad de 9 años llegó a su vida una cuidadora de nombre Anna Sulivan, quien descubrió el talento de Helen y la guío en una vida productiva.
Es una gran mujer con una cultura basta y extraordinaria, que llegó a ostentar doctorados en Medicina, Leyes y en Letras.
Falleció en 1967 también en su país natal.
Nos dejó en sus memorias un testimonios de su vida y nos deja una enseñanza, no importa el grado de discapacidad, importa la voluntad y la determinación de salir adelante.

