El desafío de ser padre

La familia en nuestro país no está mejorando, está empeorando, esa es la realidad, y se debe en gran parte a los padres. Sin duda hay hijos que, en contra de los principios inculcados, destruyen su familia, pero son casos aislados, claro que hay madres que abandonan a sus hijos y rompen el corazón de sus familias, pero, seré honesto, creo que se trata de los padres. No me mal entienda, la mayoría de los papás quieren hacer lo correcto, pero pienso que no saben qué es lo correcto ni cómo lograrlo.

La mayoría de los padres que quieren enfrentar el desafío de ser padre se ubican en una de dos categorías: Los que no muestra interés en criar y amar a sus hijos, o los que demuestran su interés en ser buenos padres ocupándose solamente de que sus hijos tengan un buen comportamiento, ambos caminos son callejones sin salida, la solución no está aquí.

Para enfrentar el desafío de ser padres, debemos comenzar haciéndonos una pregunta diferente, en lugar de “¿Qué es lo que está haciendo mi hijo?” deberíamos preguntarnos “¿Por qué está haciendo eso mi hijo?” Por extraño que parezca, como padres, lo más importante no es lograr que nuestros hijos tengan un buen rendimiento o que hagan lo debido, sino que tengan el deseo de hacer lo correcto de corazón, que tengan convicciones firmes, que amen a Dios y a las personas. A fin de cuentas, esto dará como resultado que nuestros hijos hagan lo debido y que tengan un buen rendimiento. A esto le llamaremos “Ocuparnos de su corazón”.

Tengo un recuerdo de mi infancia, en el tiempo de receso, mientras cursaba tercero de primaria, el intendente dejó la puerta que daba a la calle abierta, un chico comenzó a decir que sería divertido salir, dar la vuelta a la manzana y volver, casi 10 niños salimos, caminamos contentos, brincando y riendo sin parar, fue muy emocionante, antes de terminar la primera cuadra, levanté la cabeza y sentí caer sobre mí un balde de agua fría, de frente a mí, venía caminando mi papá, vivíamos a un par de cuadras de la escuela, imagino que llamaron y vino inmediatamente, me tomó de la mano, y me llevó a casa, volteé a ver a mis compañeros y sus rostros me gritaban “adiós vaquero” caminábamos muy rápido, llegamos pronto a casa, no dijo ni una palabra en el camino, ni tampoco al llegar, solo me aventó sobre el sillón y se quitó el cinturón, me pidió que me volteara, pero yo en cambió escogí hacerme bolita protegiéndome con mis brazos y piernas, me dio aproximadamente 15 azotes, mamá miraba a lo lejos de reojo y agachaba la cabeza, papá se volvió a poner el cinturón, se despidió de mi madre, se fue a trabajar y nunca volvió a tocar el tema conmigo.

Salirme de la escuela estuvo mal, fue peligroso y tonto, si no se me corregía, podía convertirse en un hábito destructivo que me afectaría en mi carrera académica más adelante, de hecho, así fue, a pesar de los 15 azotes lo volví a hacer, luego de morir papá, en secundaria y preparatoria reprobé muchas materias por escaparme de la escuela. Ahora, el hecho de que mi papá fuera a la escuela por mí y me azotara me dice que quería hacer lo correcto, quería enfrentar el desafío de ser padre, pero basado en resultados, enfocado en las acciones y no en las intenciones, una charla padre e hijo en el parque para saber que había en mi corazón que me motivaba a salir de la escuela, seguido de algún discurso sobre los peligros de escapar de la escuela y las consecuencias académicas que eso acarrea hubiera sido mucho más efectivo, y mejor aún, ayudarme en el paso de los días, a entender por qué debería aprovechar el tiempo de escuela, y valorarlo, habría generado en mí una convicción firme de amar mi escuela, eso habría hecho toda la diferencia.

Tengo dos hijos varones y lo entiendo muy bien, como padres constantemente nos encontramos tentados a corregirlos por sus acciones o malos resultados solamente, sacar nuestra frustración con un castigo inmediato que sirva de válvula de escape a nuestro estrés o enojo, pero el desafío de ser padre consiste en tener presente que hay una motivación detrás de toda acción, un corazón que no ha sido trabajado correctamente y que no tiene convicciones sanas tendrá como fruto acciones reprobables. Entonces, nos concentramos en sus corazones, puedo ver en mi hijo que detrás de esa pelea con su hermano, hay un corazón egoísta, falto de empatía, darle una nalgada y decirle “No pelees con tu hermano” solo apagará el fuego del momento, pero en sus convicciones seguirá pensando que no tiene por qué compartir, en su corazón egoísta, sentirá que tiene la razón y buscará otro momento para lastimar a su hermano. A eso es me refiero.

Lo primero entonces es ocuparnos de sus corazones, observarlos detenidamente, ayudarles a comprender por qué hacen lo que hacen y porqué deberían cambiar el rumbo de sus acciones. Es entender su proceso, que nuestros hijos están creciendo, madurando, no exigimos que su comportamiento sea mayor al de su edad, no es urgente que se porten bien, lo importante es que vayan comprendiendo lo que es correcto, y que amen seguirlo.

Ser padres es un desafío, padres que rompen con los vicios generacionales, padres presentes, padres que se dejan ver y se hacen sentir; se terminaron los tiempos en los que el hecho de ser padre biológico de un bebé que acaba de ser dado a luz nos daba en automático el título de “padre” sin más ni más, ser padre demanda renunciar a la comodidad, requiere ser intencional, sacrificar descansos y hobbies, no digo que sea un martirio, para nada lo es, los hijos nos dan satisfacciones diariamente y, si enfrentamos como es debido el desafío de ser padres, cuando los veamos convertirse en personas con corazones sanos, amando a Dios y a las personas, no únicamente teniendo grandes logros y haciendo buenas cosas, sino bien por dentro, en sus mentes y corazones, sabremos que valió la pena, y dejaremos un regalo al mundo cuando partamos de esta vida, porque, la familia no está mejorando, está empeorando, y en gran medida se debe a los padres, pero eso comenzará a cambiar, porque algunos de nosotros hemos aceptado, el desafío de ser padres.

Robert L Castañeda. Autor de Novela “Lejos de Casa” y “Crónicas de un Casanova”.

Correo: rob3rtcastaneda@hotmail.com

Instagram: Robert L Castañeda

ROBERT L. CASTAÑEDA / Desafíos / Torreón, Coah. / Noviembre 28 de 2019.

11 Comments

  1. Completamente de acuerdo, el enfoque debe de cambiar de «¿Qué están haciendo?» a «¿Porqué lo están haciendo?».
    El carácter que formarán nuestros hijos es lo que perdurará.

  2. Es un increíble artículo con contenido muy bueno. Abre la perspectiva sobre cómo ser un padre de familia. El contenido impactará la vida y forma de ser de los padres y quienes en un futuro lo serán para formar una familia ejemplar.

  3. «no es urgente que se porten bien, lo importante es que vayan comprendiendo lo que es correcto, y que amen seguirlo». WOOOW! GRACIAS. Acabas de cambiar mi forma de pensar, estoy ansiosa por leer el próximo.

  4. Excelente artículo, no es nada fácil ser padre hoy en día, los retos son muy grandes, gracias! Espero más consejos …

  5. Gracias por este artículo me ayudo mucho a comprender mejor el porqué de las reacciones de Mis hijos y cómo puedo apoyarlos, no solo quitando el problema con un castigo sino entendiendo el porqué de sus acciones.
    Ya quiero leer el próximo 🙂

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