Contra el borrado de las mujeres

Feminismo radical frente al neoliberalismo

Resumen

El presente texto muestra un panorama general de políticas neoliberales, que atentan contra las mujeres, y frente a las cuales el feminismo radical tiene posturas específicas como pilares de nuestra lucha feminista.

Las mujeres hemos sido borradas de las páginas de la historia en innumerables ocasiones, las formas han variado, pero esencialmente la intención siempre ha sido la misma: negar nuestra existencia. Nos hemos resistido, hemos intentado ser las creadoras, y no las musas, bajo seudónimos, a la sombra de hombres reconocidos, que invariablemente han robado nuestro trabajo y se han llevado el mérito para sí solos.

Como consecuencia, nos hemos organizado, trabajado colectivamente, desde diferentes latitudes, tiempos y formaciones, para lograr nuestra emancipación de toda forma de opresión que atente contra nuestra libertad y nuestras vidas.

El patriarcado, con toda su estirpe a lo largo y ancho del mundo, ha respondido cada vez de maneras más atroces y crueles, ante todo ello, hemos resistido; optamos por crear nuestros propios espacios, por formarnos de manera autónoma, por existir de formas autogestivas, porque frente a toda su violencia y misoginia, nuestra venganza ha sido la organización, el amor entre mujeres y la rebeldía.

No es gratuito que las manifestaciones de mujeres hayan cobrado los tintes que tienen ahora, porque hartas de ser ignoradas en nuestras exigencias por seguir vivas, decidimos tomar por la fuerza todo aquello que por siglos, decidieron negarnos. Frente a sus rostros, nos apropiamos de nuestras vidas, de nuestros destinos y decidimos que los hombres dejaran de ser el centro de nuestras vidas; lo que para nosotras es emancipación y libertad, ha representado para ellos, el más grave de los oprobios; pues decidimos que nuestras cuerpas, nuestras existencias, nuestros saberes, nuestro trabajo, dejaran de ser para su consumo. Decidir dejar de ser explotadas y encontrar en el rostro de las mujeres a nosotras mismas, asestó el más duro golpe para su sistema de explotación.

Cuando creíamos que la lucha feminista y nuestras propias luchas personales, nos estaban consiguiendo esa tan anhelada emancipación, nos encontramos con que no solorepresentábamos un alto a la violencia y hegemonía patriarcal y machista; nuestra forma de organización horizontal, rebelde, sin cuerpas para ser consumidas, tambaleó también al sistema capitalista.

Esta dupla, este sistema capitalista heteropatriarcal, ha encontrado, como lo denomina Hester Eisenstein una «relación peligrosa» con el feminismo liberal, una relación estructural que busca que olvidemos las luchas que nos han llevado hasta el punto en el que hoy estamos, para abonar a las luchas por el reconocimiento de la identidad y la diferencia.

En América Latina, el avance del neoliberalismo ha sido constante y preciso, y para las feministas ha significado una importante área de debate; ya que frente a nuestras exigencias y demandas, la respuesta de los gobiernos neoliberales ha sido la colocación de mujeres en cargos públicos, programas sociales paternalistas, patrullas rosas y promesas de colocar a consideración en los congresos la despenalización del aborto.

Nada de lo anterior, ha representado cambios significativos para nosotras; nos siguen violando, nos siguen matando, nos siguen desapareciendo, nos siguen pagando menos, nos siguen obligando a parir; es por ello que no hemos cedido, que seguimos alzando la voz y destruyendo sus monumentos. Por eso, en lugar de seguir con la intención de comprarnos, de engañarnos con sus falsas promesas para seguirnos explotando, han decidido que lo mejor es borrar a las mujeres.

El borrado de las mujeres, no es un invento feminista, es una realidad frente nos estamos enfrentado, porque este borrado va más allá de no nombrarnos, está intrínsecamente ligado, a que todo por lo que el feminismo ha luchado, sea ahora motivo de odio, de repulsión; porque no se acomoda a las políticas neoliberales actuales.

Somos víctimas de nuevas formas de adoctrinamiento, donde nos quieren convencer de que la sujeta política del feminismo no es la mujer, sino todas las luchas de las minorías; y se les ha olvidado, que esas mismas minorías, jamás van a pelear por nosotras como lo han hecho nuestras hermanas radicales.

El feminismo radical, es hoy por hoy, la única oposición real a los gobiernos tiránicos y neoliberales, y es por ello que las intenciones de difamación y recrudecida violencia contra las mujeres han aumentado. Porque esa es la única respuesta que conoce el patriarcado: anularnos.

Nos quieren borrar, diciéndonos que no somos mujeres, que cualquiera puede serlo; y para ello reafirman su sistema de género, con la falsa idea de la diversidad; una diversidad que no hace más que reafirmar los estereotipos de feminidad, que el patriarcado ha impuesto desde siempre, para mantenernos agobiadas por no cumplir sus estándares.

Ahora, viviremos con el miedo latente a que no podemos llamarnos mujeres, porque excluimos a una minoría, que «siente» que si lo es, por lo que ya debemos llamarnos a nosotras mismas: personas con vulva, personas menstruantes, porque claro solo somos eso, lo que el patriarcado y el capital, pueden explotar.

Nos quieren borrar, diciéndonos que podemos ser dueñas de los medios de producción, que ya lo somos, que vender nuestra cuerpa es empoderante, que somos trabajadoras sexuales, que merecemos derechos laborales y que los puteros, en realidad, son compradores respetables. Esos derechos que evitaran que los proxenetas que explotan a mujeres y niñas, que dejen de ser delincuentes para convertirse en empresarios, y que los hombres que usan los cuerpos de esas mujeres y niñas, puedan incluso, quejarse por un mal servicio.

Nos quieren borrar, diciéndonos que nuestras cuerpas tienen un valor, que rentar nuestro vientre es una labor, no solo redituable, sino también filantrópico, que permitirá a parejas heterosexuales y homosexuales, convertirse en madres y padres. Pero se les olvida que esos deseos de maternar y paternar, pueden cubrirlos los miles de niñas y niños en situación de orfandad que seguirán aumentando, mientras la pobreza, la violencia y la marginación contra las mujeres continue; tampoco nos dicen que esos niños gestados en vientres alquilados, muchas veces son rechazados por esos padres amorosos que los desean tanto, por no cubrir sus estándares al llegar a término los embarazos, y que esas mujeres a las que les prometieron un bien a cambio de su cuerpa, deberán ocuparse del cuidado de esas niñas y niños, porque sus padres – madres compradores, se negaron a concluir la transacción.

Nos quieren borrar, y no lo estamos inventando, quieren que ya no nos nombremos, quieren seguir explotando nuestras cuerpas para su consumo, quieren que seamos sus incubadoras; pero seguiremos resistiendo, porque ante toda su agenda de políticas neoliberales, el feminismo radical tiene posturas precisas y fuertes.

Nacimos mujeres, y la única sujeta política del feminismo es la hembra humana, porque es desde ahí, desde donde se gesta la raíz de nuestra opresión, y por ello abogamos por los espacios separatistas y el rechazo a la heterosexualidad obligatoria.

Apelamos a la abolición de la prostitución, porque ninguna forma de explotación puede ser considerada trabajo, porque queremos que los hombres dejen de consumir nuestras cuerpas, y de tener derecho sobre nuestras vidas.

Rechazamos totalmente, el mercado de los vientres de alquiler, que busca mujeres empobrecidas y marginadas, para servir de incubadoras a hombres ricos en su mayoría, porque es una forma de explotación más que también comercia con las infancias.

El feminismo radical, es un posicionamiento político que cuesta, que muchas veces duele, que nos enfrenta de cara a cara, con la parte más cruda del patriarcado y del capitalismo.

Elegirlo, de entre todas las formas de vida, es una de las decisiones más complicadas que podemos enfrentar, pero es también la decisión que nos salvará la vida.

yael.gonzalez.glz@outlook.es

NALLELY YAEL GONZÁLEZ / Opinión / San Luis Potosí, S.L.P. / Agosto 2 de 2021.