Construir en sintonía

Trabajé siempre para mi Patria, poniendo voluntad, no incertidumbre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia. Manuel Belgrano.

La humanidad, lo se, en su historia, ha tenido que vencer los obstáculos que se le fueron presentando desde su existencia en el planeta que habitamos para perpetuar la raza humana. La evidencia de quienes nos antecedieron es que en cada generación, la defensa se fue perfeccionando y las unificaciones, de precarias sociedades, se fueron dando, y en el progreso que construye aldeas, colonias, municipios, estados y países, se fue materializando.

Todo ello fue, y aún puede ser, cuando se es consciente de la necesidad de construir en sintonía con los demás, creciendo la conciencia y correspondencia social, dándonos cuenta que nadie vale sin los demás. El ser humano sólo es muy pequeño, tanto que moriría en la soledad, de tal manera que, nos es vital la convivencia social para naturalmente poder sobrevivir.

La evolución y el crecimiento de las personas en la tierra fue siendo cada vez más progresista, pero, la ambición, compañera de la humanidad, escondida en cada esquina, igualmente fue creciendo, junto a la egolatría y deshumanización, igualmente crecientes. Nuestra especie está en peligro por su depredador natural: el mismo ser humano.

Hoy, parece que estamos programados para aceptar lo indecible, socialmente hablando, al despertar cada día con las informaciones “relevante”, de las muertes del día anterior o, las del día que transcurre o, también, los asaltos y secuestros, torturas, violaciones, muertes y, tantas calamidades más, todos ello, ocasionado por la mano del ser humano.

20 mil muertes, más las que se acumulen en el momento, van en el transcurso de esta pandemia. La desgracia que están sufriendo las familias que han tenido que soportar la muerte de algún ser humano cercano o, la muerte violenta que cada vez, se acerca a la sociedad en torno, parece que solo son números que luego pertenecen a una gráfica y, según convenga, se presumen los numero o, se esconden.

La sutil voluntad del ser humano, que se suma a nuestros tiempos, tristemente es una pasión por el caos, por la descomposición del comportamiento personal y haciéndolo cada vez más violento, sin que las autoridades, no quieran o, no puedan hacer nada, viéndose superados en número pero, igualmente, siguiendo órdenes superiores de la no intervención. Ejemplos ya son muchos que nos lastiman.

Las acciones que desmantelan las instituciones autónomas que los mexicanos creamos, es ya un descaro, para centralizar el poder federal, y quedarnos en las manos de un solo mando. Como autómatas quedaremos, pues aún cuando los gobiernos tienen sus diferentes secretarias, que deberían atender las diferentes problemáticas sociales, no se termina de entender que ya no hay confianza en ningún gobierno. En ninguno en todas la Tierra.

Las diferentes manifestaciones de inconformidad de todo as las sociedades del Mundo, son muy claras y el mensaje es, el mismo: ya no se está de acuerdo con las “democracias” que se ejercen manipulando la voluntad de los gobernados a conveniencia de quienes ostentan el “poder”

Las venganzas, las envidias, los odios, queriendo legitimarlos por consultas patito o, asambleas, convertidas en mítines políticos a mano alzada, dan pena ajena, por más que se quieren esconder, no se puede, son tan visibles que pican los ojos ajenos.

@jaimechalita

JAIME CHALITA / Espacio de Reflexión / San Luis Potosí, S.L.P. / Junio 20 de 2020.