Claro que habrá Navidad

Quiero agradeceros de todo corazón vuestra fidelidad y desearos feliz Navidad.

En este último Domingo de Adviento, el cuarto, estamos mejor dispuestos y preparados para celebrar la Navidad, queremos que se haga realidad en nosotros la felicidad de la Virgen María, recibir a Cristo Jesús en  nuestro corazón, en nuestro hogar, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en la comunidad donde vivimos.

Todos y cada uno de nosotros queremos “saber que se puede y queremos querer que se pueda”, el recibir a Cristo Jesús en  nuestro corazón durante Nochebuena, y en Navidad, por eso, nos debemos comprometer a “querer que se pueda”, que se pueda mantener a Cristo Jesús en nuestra familia, en nuestra escuela, en nuestro trabajo y en nuestra comunidad urbana donde vivimos, sembrando pedacitos de cielo y no de infiernos, mediante, la concordia, la armonía y la fraternidad que hemos alcanzado durante este tiempo.

Nos comprometemos, también, a participar a los demás de nuestra alegría, de nuestros bienes espirituales y materiales, para que el saludo “Feliz Navidad” sea verdadero y se haga realidad entre todos nosotros.

La venida de Cristo al mundo, que recibimos la noche de Navidad,  es el paso que Dios da hacia nosotros, para ayudarnos a que encontremos su voluntad, nosotros respondamos con fidelidad, eso hace que nosotros queremos que se pueda buscar y cumplir la voluntad de Dios, como los hizo la Virgen María, pues ella dio el Sí obediente, ella aceptó libremente, con humildad, sin miedo y con alegría la voluntad del Padre.

Viene a mi mente las palabras que María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios… Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” Y el ángel dejándola se fue.

Puede darse el caso, y en verdad sucede muy a menudo con las personas que no están en paz con Dios, que puedan quedarse indiferentes, ante la voluntad de Dios, es decir no quieren que se pueda, como para no comprometerse, por miedo o por cobardía, para no tener que responder, para conformarse con una vida egoísta, que los aparta del compromiso con Dios y con los demás.

Sin embargo. Todos queremos aprender de la Virgen María, que nos enseña a recibir a Dios de todo corazón, dando ese si obediente y demostrando que quiere que se pueda cumplir su voluntad, pidámosle, pues, que nos ayude a decir con ella “Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mi lo que se ha dicho.

Breviario Cultural

Cuentan, que había una vez un árbol que tenía la extraña peculiaridad de que cada vez que le brotaba una hoja verde y llena de vida, al mismo tiempo y en dirección opuesta le brotaba otra negra y sin fuerza. El árbol sentía la vida que le proporcionaba tener hojas verdes pero no alcanzaba a comprender el porqué de las negras que las sentía como un lastre.

¿Por qué su naturaleza vegetal no se desprendía de tanta carga inutil?

Y así crecía muy lento nuestro arbolito, gastaba demasiada energía rechazando con toda su madera e intentando comprender, y apenas tenía hojas y ramas.

En los arboles vecinos no se apreciaban hojas negras y se lamentaba por ser tan diferente. Siempre tenía la esperanza de que un día empezaran a caerse las hojas negras y ese era su único deseo.

Pero la vida le concedió otro regalo; la comprensión de que las hojas negras nunca se caerían!. Al principio creyó morir y sufrió como nunca. Este sufrimiento le hizo darse cuenta de que TIENE MÁS SENTIDO INTENTAR ACEPTAR QUE INTENTAR COMPRENDER. Y eligió cambiar, decidió relacionarse con todas sus hojas de otra forma. Al fin y al cabo, las hojas verdes que tenía, ahora se daba cuenta, eran preciosas y cuanto más apreciaba y agradecía a las hojas verdes, más crecían y más vigorosas se ponían y a su lado, como siempre, otra hoja negra, pero estas ya no le molestaban demasiado.

Y así empezó a crecer como nunca, su tronco, sus ramas, sus hojas verdes y negras… parecía que más que el sol y el agua, era su apreciación lo que lo hacía crecer, y empezó a echar ramas enormes que se abrían al cielo y que se llenaban de más y más hojas verdes y negras.

El árbol estaba que se salía de su copa, amaba tanto a sus hojas verdes y había conseguido aceptar tanto a sus hojas negras, que creció como ninguno y ya centenario y sabiendo que la vida ya no le regalaría muchas más hojas ni tiempo, tomó otra gran decisión; de alguna forma había empezado a tomarle cariño a sus hojas negras y decidió INTENTAR AMARLAS.

No sabía cómo empezar, nunca se había fijado en ellas, nunca las había mirado de verdad como a las verdes. Pero se había propuesto amarse completamente tal y como era y miró como nunca antes lo había hecho. Y entonces se dió cuenta de que NO TENÍA HOJAS NEGRAS!! Y de que lo que parecían hojas negras no era otra cosa que la sombra de las verdes.

Fue entonces cuando descubrió que no solo necesitaba las hojas para sobrevivir, sino su sombra que refrescaba las ramas y tronco. Y su amor y agradecimento por tanta comprensión fue tan grande que ahora podía comprender más. Comprendió que necesitó creer en hojas negras para aprender a aceptar lo que no podía comprender. Y amó como nunca antes lo había hecho, a sus hojas verdes, a las negras, a la sombra y a la luz. A todas las realidades presentes y a sus ilusiones pasadas.

Y la fuerza de ese amor obró el milagro.

Cada hoja negra que antaño rechazaba, ahora se transformaba en esferas de colores y las sombras, en luces de comprensión y brillo.

Y así permanece desde entonces. Lleno de hojas, de luz y colores y con la estrella de la comprensión en su copa como una eterna sonrisa.

Cuentan que cada año por navidad, el espíritu del árbol se cuela en tu hogar para darte de nuevo la oportunidad de elegir, de agradecer lo que aprecias, de aceptar lo que rechazas y quién sabe si, como aquel árbol, llegar a transformarte para siempre en luz y colores. Lo opuesto al miedo es el amor pero aquello que todo lo abraza no puede tener opuestos. Más allá del “bien” y el “mal” está el AMOR que abraza los opuestos.

Siempre se puede perdonar, siempre se puede pedir perdón.

Reflexión Personal

Quiero contarte un poco de esto que ha pasado en todo el mundo a niveles Insospechados en enero o febrero yo que se que ya va a ser un año de todo esto de todo lo que está pasando La pandemia los confinamientos Quién nos iba a decir que íbamos a estar así, por el motivo que fuese, quién nos iba a decir que nuestras vidas iban a cambiar por completo Quién nos iba a decir que no podemos hacer planes ni a corto ni a medio plazo ni a largo plazo, que para mañana quizás si, pero con toda ciencia ni eso.

Vamos a llegar a esta navidad y como he dicho pues ha sido todo muy difícil, y yo sé que el dia de la navidad para muchos va a ser difícil y complicada, porque tengo en mi conocimiento las personas que han perdido su trabajo personas que han fallecido algunos de sus seres queridos, que no se han podido despedir en condiciones, que todo ha sido muy rápido, que la vida les ha cambiado por completo, se hace muy difícil tener que felicitar la navidad cuando ves todo esto que ha ocurrido.

Estamos viendo cómo debido a la crisis sobre todo aquí en México se ve cómo crece la cantidad de gente en los comedores sociales, cómo las economías van cayendo, las economías personales, las economías de cada uno, y vemos como todo ha cambiado, todo se ha trastocado, también hay que acordarse de ellos y desearles feliz navidad, a esas personas que no lo pasan bien y que no lo han pasado muy bien.

Como siempre digo, si el vecino viene a pedirte sal, puedes hacerlo, regálale un paquete de sal, no le des un poquito, porque quizás no tenga más sal que la que tu le des Y no tenga la posibilidad de tener un paquete de sal en mucho tiempo. Yo siempre he sido una persona muy humanista, siempre lo he sido, a mí me gustaría que tomáramos conciencia de lo que está pasando, de las verdades, de las mentiras, de lo bueno, de lo malo, y que hagamos un poco un examen de todo lo que ha ocurrido, no de lo que hayamos hecho de bien o de mal cada uno eso cae en su conciencia, no, sino un examen de lo que ha ocurrido y que estemos preparados para lo que va a venir, desconocemos lo que va a venir, pero por lo que dicen los expertos no es nada bueno.

En México en Latinoamérica, en Europa, no importa, todo esto está afectando a todo éste planeta, cada persona es un mundo, cada persona es un universo cada casa es un mundo, y cada casa es un universo, son los pequeños universos, que curiosidad, con la inmensidad del cosmos y estamos aquí todos juntos 8este preciso momento que te estoy escribiendo y tu leyéndome.

Pues al igual que sucede en este tipo de acontecimientos, sucederán otros tipos de acontecimientos, que quizás no nos gusten, Pero yo creo que es el momento de estar unidos, es el momento de dejar lo que haya ocurrido atrás, mirar hacia el futuro y hacia lo que viene, Se que para muchos de ustedes lo que han dejado en el pasado les habrá podido doler mucho, y me hago cargo, yo también he perdido familiares, no por este acontecimiento de la pandemia, sino por otras cuestiones, Y me puedo imaginar por lo que han pasado todos.

Pero yo creo que es el momento de mirar hacia adelante «Esto también pasará», y de coger fuerza y de ser fuerte, Yo creo que todos los que están leyendo éstas líneas todos son fuertes, y que tienen mucha capacidad, y creo que entre todos, vamos a poder salir todos juntos de la mano de todo esto Pues bien, no queda de otra que continuar, y continuaremos allí así que yo deseo Feliz Navidad, que la pasen bien, que estén todos lo mejor que puedan, que aprovechen cada minuto el dia de Navidad, ésa noche del 24 al 25, sé que mucha gente lo recibe con ilusión, otros les da igual, otros no les gusta, pero da igual.

Que sean felices, creas en la Navidad o no creas, que sean felices y que se acuerden de todo lo que hemos pasado, que agarres fuerzas para lo que va a venir, Yo confío en ustedes, sé que son gente muy fuerte, así que Feliz Navidad para todos ahora mismo que casi son las 4 de la tarde de éste 24 de diciembre, me está esperando la noche buena, me voy a preparar para cena navideña y voy a dejar atrás todo lo que ha ocurrido, quiero agradecer a todos por estar ahí siguiendo mis artículos.

Lo que escribo es para ustedes, para mis hijos, mis nietos, toda mi familia de sangre y mi familia política y mi familia laboral, etc. Para todos y con eso quiero que se les quede mi mensaje de QFB Fernando De la Fuente García desde mi columna en La Brecha “Entre Griegos y Troyanos”

FELIZ NAVIDAD!! QUE TU LUZ BRILLE POR SIEMPRE!!!

Monterrey, Nuevo León. México

Diciembre 24, 2020

 

ENTRE GRIEGOS Y TROYANOS

Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García

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CLARO QUE HABRÁ NAVIDAD