Alfaro: militarismo y brutalidad policial

El pasado 5 de junio, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, por medio de su twitter, comentó sobre la situación en su estado, específicamente, sobre las protestas en contra de abusos policiales. Las protestas se originaron después de que Giovanni López fuera arrestado por no usar cubrebocas y posteriormente fuera asesinado por elementos de la policía de Ixtlahuacán.

No obstante, la brutalidad policial se sigue presentando en las protestas.

Con respecto a los comentarios de Alfaro, resalto lo siguiente:

La instrucción que yo di fue actuar con sensatez, con prudencia y hoy un grupo de personas de la @FiscaliaJal desacató mis instrucciones y actuó de una manera irresponsable y brutal que no va a ser perdonada.

Con esas acciones se violentó mi instrucción de no cometer excesos y actuar siempre respetando los derechos humanos. Es frustrante que, después de todo lo que hemos aguantado para defender Jalisco, por la irresponsabilidad de alguien tengamos que salir a corregir sus errores.

Aunque el mensaje de Enrique Alfaro parece responsable, hay un mensaje muy peligroso escondido. Cuando dice que violaron sus instrucciones de «no cometer excesos» y de «respetar derechos humanos», da a entender muchas cosas.

1.- Da a entender que, para que los policías no cometan excesos y respeten derechos humanos, él tiene que dar la orden.

2.- Da a entender que puede dar la orden de que se cometan excesos y que no se respeten derechos humanos.

Este mensaje es peligroso porque un gobernador no tiene autoridad para decirle a las fuerzas policiales que violen la ley. Tampoco debe tener que pedirles que la cumplan.

La ley la tienen que cumplir siempre porque es su obligación.

El mensaje de Enrique Alfaro es el de un gobierno militarista que le habla a su gente como si le estuviera haciendo un favor. Como diciendo: «todavía que les dije que no violaran derechos humanos lo hicieron, pero los voy a castigar, no te preocupes».

Y, lo que quizás es peor, es que el que esta retórica esté tan normalizada es una prueba más de lo mucho que ha penetrado la corrupción en nuestro esqueleto cultural. ¿Por qué? Porque habla de una red de coordinación entre fuerzas de seguridad pública e intereses particulares.

También por eso es militarista, porque, al existir esta coordinación «intereses del gobernador-policías», el público deja de ser el objeto de protección y resguardo de la fuerza pública. Ahora, la fuerza pública se puede dirigir en contra del público.

En otras palabras: brutalidad policial.

Así que no, el mensaje no es responsable ni muestra respeto por las protestas. Todo lo contrario.

Sin querer, el gobernador dejó entrever un poco de esa parte interna que tienen muchos problemas culturales; esa parte que, sin darnos cuenta, es la raíz de problemas severos e institucionalizados, la parte de uno que reconoce, acepta y tolera cosas que sabemos están mal.

Esa parte, por ejemplo, que nos hace pensar que es «parte de» que los policías golpeen a un detenido para sacarle información, que las mochadas son parte del trabajo y también que estén coordinados con el gobierno.

Podrá haber estado motivado por buenas intenciones, pero la forma, subconsciente quizás, de pensar, escondida en sus declaraciones, muestra por qué el gobernador está más cerca de ser parte del problema que de la solución y no es justo.

No es justo que la gente que trabaja por salir adelante, que trata de sobrevivir en la pandemia y que recibe menos de lo que se merece tenga que cuidarse de la autoridad. Tenemos que seguir protestando y más fuerte cada vez, tenemos que acabar el militarismo y la brutalidad policial. No es digno vivir en un país donde el contacto con un policía significa miedo, tortura, estafa y muerte.

Claro está, menos cuando el gobernador tiene humor para pedir que se respeten derechos humanos.

#JusticiaParaGiovanni #JusticiaMéxico #MéxicoSeguro #PolicíasNoVerdugos

Contacto vía twitter: @rubengerardon

RUBÉN GERARDO / Letras y pensares / San Luis Potosí, S.L.P. / 06 de junio de 2020.