A principios de esta semana se llevó a cabo la audiencia inicial contra Luis Manuel “N”, docente investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas por los posibles delitos de violencia digital y amenazas en contra de la doctora Verónica Aguilar, quien, desde hace un año denunció estos hechos y que, apenas está en proceso de que la justicia por fin llegue, o tal vez no.
Pero, ¿Por qué es importante denunciar la violencia?, muchas son las respuestas que se pueden dar a este cuestionamiento, sin embargo, considero que la más importante es visibilizar esta práctica sistemática que se ha dado a lo largo de los años en contra de las mujeres, y, en este caso en particular, contra alumnas, docentes y trabajadoras de la comunidad universitaria.
El dato que dio recientemente la doctora Verónica es de dar miedo, ella forma parte de un grupo de acompañamiento de mujeres que sufren o han sufrido algún tipo de violencia al interior de la máxima casa de estudios y, de 250 casos que han acompañado, ninguno, hasta el momento, se ha traducido en justicia.
Ello significa que son 250 casos, algunos denunciados ante la Fiscalía General de Justicia del Estado, se trata de mujeres violentadas que no han sido merecedoras de la impartición de justicia, ya sea por el exceso de trabajo de la autoridad investigadora, ya sea por la minimización de los posibles delitos, o, simplemente porque la violencia se ha arraigado en todo el sistema y el no procurar la justicia se traduce en otro tipo de violencia.
Desde 2019 este grupo de acompañamiento ha emprendido la lucha para erradicar todo tipo de violencia en espacios universitarios, y en los casos en comento no se ha logrado que se sancione a ningún generador de violencia.
Ayer en el programa expuse que la sentencia condenatoria contra Rubén Ibarra, ex rector de la UAZ, por el delito de abuso sexual agravado sentó un precedente al interior de la universidad, pues pese a todos los intentos de los grupos de poder para protegerlo, fue más fuerte la indignación y la presión social cuyo resultado fue la separación total de este personaje con la máxima casa de estudios.
A lo largo de la historia dentro del ámbito universitario se han señalado sendos casos de violencias en sus diversas modalidades contra alumnas, docentes y trabajadoras, que han derivado en “sanciones” a los violentadores y sí, lo entrecomillo, porque lejos de llegar hasta las últimas consecuencias que, amén del resultado de la acción jurídico penal, pudiera hablarse de la recisión contractual con la universidad, pero no ha sido así, las autoridades sólo han actuado en cambios de espacio laboral, separación eventual del cargo y, ya cuando las aguas se calmaron, los violentadores regresan a su espacio de origen como si nada hubiera pasado, y, en muchas ocasiones, las víctimas son revictimizadas y señaladas como las causantes del conflicto.
La violencia no debe acallarse, por el contrario, debe exponerse, incluso gritarse si con ello logramos visibilizarla y para hacerlo, debemos denunciar, no importa que seamos consideradas, en un primer momento, como una voz en el desierto, pues siempre habrá quien se sume para hacer fuerza y exigir espacios libres de violencia… AL TIEMPO.
MIRIAM SERRANO / Al Tiempo / Zacatecas, Zac. / Septiembre 23 de 226.

