Cuando arrancó el sexenio actual en la entidad se autollamó la nueva gobernanza, luego sacó su campañita de llamar al 2024 el año de la paz, 2025 el año del bienestar y este 2026 será el año del progreso, pero para la mayoría de los zacatecanos se tratará del año de la desesperación.
Y no, no exagero al denominar el 2026 de esa manera cuando lo único que hay alrededor de la retórica oficialista es desastre, corrupción, soberbia, sectores sin atención, más desaparecidos, y la lista podría volverse interminable.
El principal argumento que se ha cacaraqueado hasta el cansancio es la disminución de homicidios dolosos en el estado, lo que ha permitido, según sus números, posicionar a Zacatecas en unos de los primeros lugares de las entidades menos inseguras.
Pero lo que no se reconoce es el crecimiento desmedido de personas desaparecidas, así cómo las extorsiones y los cobros de piso, las carreteras inseguras y no, no sólo se trata de sus pésimas condiciones y que ello deriva en accidentes que cobran vidas humanas, sino en las vías de comunicación que están plagadas de delincuentes que a punta de pistola detienen la marcha de los conductores para, en el menor de los casos, arrebatar las unidades motoras.
Escuchar una y otra vez la misma perorata de los sendos beneficios que ha logrado esta administración y que prácticamente por ello debemos sentirnos privilegiados y orgullosos choca de manera frontal y sin ninguna escala con la realidad que diariamente sorteamos los zacatecanos ante el desmadre que existe.
Hospitales sin medicamentos, trabajadores de salud sin el pago de beneficios adquiridos por la lucha de años, maestros en la total incertidumbre ante una amañada federalización de la nómina y por tanto, el incumplimiento constante de los diversos acuerdos se han convertido en lapidarias verdades que ni el discurso ni las acciones de los paleros pueden ocultar.
Tampoco hay que perder de vista que este año inicia el periodo electoral para la sucesión gubernamental, así como en los ayuntamientos y el poder legislativo en 2027, así que los esfuerzos, los dineros y las estrategias, todas las anteriores impregnadas de corrupción y tráfico de influencias, estarán encaminados para tal fin, valiéndoles madre la responsabilidad para las que, desafortunadamente, fueron elegidos, para velar por la paz, el bienestar y el progreso de las y los zacatecanos, adjetivos que sólo quedaron en los slogan de los años de la paz, bienestar y progreso, no en las acciones.
Esto no se acaba hasta que se acaba, pero eso es lo fundamental, que en algún momento va a terminar, dependerá de los ciudadanos continuar en este círculo vicioso o cambiar el rumbo… AL TIEMPO.
MIRIAM SERRANO / Al Tiempo / Zacatecas, Zac. / Enero 15 de 2026.

