A cuatro años de distancia, cuando el discurso generaba expectativa, ilusión o esperanza de un estado con la posibilidad de recobrar el camino, nos demuestran y con creces que no sólo estábamos equivocados, sino que nos creen sonsos, ingenuos o pentontos.
El montaje de ayer, en el que casi una centena de productores de frijol, en la legítima exigencia de obtener respuestas y soluciones al problema que prevalece ante la falta de operatividad de los centros de acopio y el coyotaje con precios desde cinco pesos por kilo de frijol, casi les sale creíble, pero terminaron dándole en la madre a la lucha real.
El principal error y justo por el cual casi todos nos dimos cuenta del montaje fue el hecho de que el propio gobernador, sí, David Monreal, salió, creo que, por primera vez en todo su mandato, a atender de manera personal al grupo de productores de Sombrerete, Saín Alto, Río Grande y Miguel Auza, cuando, curiosamente estaba reunido con uno de los funcionarios de Seguridad Alimentaria (Segalmex), instancia ante la que iba el reclamo.
Tal vez si no hubiera dado la cara, como es su costumbre y lo hubiese hecho el apagafuegos Rodrigo Reyes, se las hubiéramos creído, pues en los cuatro años de esta pesadilla llamada la nueva gobernanza jamás se le ha dado atención de primera mano a los colectivos de las madres buscadoras ni a las mujeres víctimas de represión por el propio estado, pero tampoco al magisterio zacatecano y, mucho menos a cualquier otro sector, colectivo o grupo que hayan tenido la osadía de manifestarse y exigir sus demandas.
Sin embargo, el grupo de productores encabezado por el alcalde de Sombrerete, Ramiro Hinojoza, quien, aunque solicitó la licencia para que su lucha social no contraviniera con su encargo en la administración, no le fue otorgada sino hasta horas después de su actuación espectacular, tuvo la fortuna de captar el interés del gobernador y tener su atención para explicarles en un discurso nada claro, por cierto, como es su costumbre, que, justamente estaba con la persona de Segalmex revisando el tema de la operatividad de los centros de acopio, además de reconocer que su causa, la de los productores, claro, es más que justa.
Si hubiera sido un Ricardo Monreal por allá del 1998 o 2004 sin duda alguna, aunque hubiese sido un montaje, ya ven que ni les gusta, le hubiéramos creído, pero a quien ha mostrado total insensibilidad a las luchas de las causas justas, definitivamente no hay manera.
Podremos ser distraídos, incluso medio tarugos pero no lo suficiente como para no darnos cuenta cuando pretenden engañarnos con actos como los de este martes en los que todo convergió: la solicitud de licencia del alcalde, la minimarcha desde la Alameda hasta el Congreso Estatal, la exigencia de los productores, la aparición en la escena del diputado Chuy Padilla y su perorata de que ellos como diputados locales no pueden hacer nada porque no les hacen caso (pobrecitos), pero que justo en ese momento, el de Segalmex estaba en reunión en palacio de gobierno; luego la concentración de productores en este lugar, unas cuantas consignas y, mágicamente aparece, porque literalmente, apareció y bajó de su pedestal, el gobernador, el güey de Segalmex, el apagafuegos y otros más para brindar atención inmediata y dar solución a los problemas expuestos.
Mientras, los demás sectores, pues que se chinguen porque sus demandas, exigencias y peticiones no son lo suficientemente importantes para atrapar el interés del gobernador, ¡Ay que lo atiendan los demás!, con mesas de trabajo interminables en las que se llegan a acuerdos que luego no se cumplen, y vuelven a salir a las calles y les vuelven a ofrecer el diálogo, convirtiéndose así en un círculo vicioso que queda muy lejos del virtuoso.
Sí, vivimos en el estado de la simulación 2.0, la gran pregunta es ¿Hasta cuándo permitiremos que se nos siga tratando así?… AL TIEMPO.
MIRIAM SERRANO / Al Tiempo / Zacatecas, Zac. / Noviembre 27 de 2025.

