- ** Protofeminismo masculino.. ¿Qué es?
- ** La armadura no siempre es un escudo físico.
- ** El hombre con armadura, necesita aprender a quitársela, No para rendirse.
En la historia de las luchas por la dignidad humana, pocas revoluciones han sido tan profundas como el feminismo. Sin embargo, lo que muchas veces se olvida —o se silencia— es que, incluso antes de que el término feminismo apareciera en el siglo XIX, hubo hombres que, desde la filosofía, la política o la ética, alzaron la voz por la igualdad entre hombres y mujeres. A esta conciencia temprana se le ha llamado protofeminismo masculino, y es el punto de partida para explorar la tensión actual del hombre con armadura frente al feminismo contemporáneo.
Filósofos como John Stuart Mill, quien en «El sometimiento de las mujeres» (1869) escribió con claridad y coraje sobre la opresión estructural que enfrentaban las mujeres, se adelantaron a su época. Mill no fue un oportunista ni un simpatizante ocasional: fue un defensor intelectual de la igualdad, acompañado de la influencia intelectual de Harriet Taylor. Pero aún más atrás, pensadores como François Poullain de la Barre, en el siglo XVII, declaraban que «el espíritu no tiene sexo», proponiendo la radical —para su tiempo— idea de que las mujeres debían tener acceso igual al conocimiento.
Estos hombres no se llamaron feministas, pero sembraron la semilla. La historia los reconoce hoy como figuras del protofeminismo. Su voz no pretendía protagonismo, sino congruencia con un principio ético fundamental: la justicia.
Pero ¿qué sucede hoy, siglos después, cuando el feminismo ya no es sólo una teoría crítica sino un movimiento social activo y transformador? ¿Dónde está el lugar del hombre? ¿Cómo se posiciona frente a esta ola que no solo denuncia, sino que confronta estructuras profundamente arraigadas en su historia e identidad?
Aquí surge la metáfora del hombre con armadura. Ese varón forjado en la cultura patriarcal, entrenado para proteger, para resistir, para no llorar, para no fallar. Ese que se siente incómodo, culpable o atacado ante el discurso feminista, no porque sea un opresor consciente, sino porque nunca aprendió a estar sin armadura. Y, al mismo tiempo, ese hombre que podría ser, si se atreve a despojarse del metal que lo aísla, un aliado auténtico en la construcción de una humanidad más justa.
El psicólogo Luis Bonino, autor del concepto micromachismos, ha descrito con claridad cómo incluso los hombres bien intencionados reproducen patrones sutiles de dominio sin notarlo. La armadura no siempre es un escudo físico; a veces es el privilegio invisible, la necesidad de tener la última palabra, o la incapacidad para habitar el silencio de quien ha sido históricamente silenciada.
Pero hay esperanza. Como afirma Sergio Sinay en «La masculinidad tóxica», “no se trata de culpabilizar al varón por ser varón, sino de invitarlo a revisar lo que le enseñaron que debía ser como varón”. Esa es la frontera del nuevo hombre: no el que abandona su fuerza, sino el que redefine el significado de la fuerza desde la vulnerabilidad y la empatía.
Este hombre no niega el feminismo ni lo caricaturiza. Tampoco se entrega a la sumisión pasiva. Se pregunta, se forma, escucha. Se sabe parte del problema, pero también potencial parte de la solución. Como escribe Michael Kimmel en «La guerra de los sexos no es tal», los hombres no perderán nada si las mujeres ganan; al contrario, se liberarán juntos de un sistema que también los ha encarcelado emocionalmente.
El hombre con armadura, si de verdad quiere amar y ser amado, necesita aprender a quitársela. No para rendirse, sino para encontrarse. No para ser menos hombre, sino para ser más humano.
Y quizás así, un día, dejaremos de hablar de “aliados” y hablaremos simplemente de personas comprometidas con la justicia, sin importar su género. Porque como bien dijo Poullain de la Barre hace más de tres siglos, “todo lo que ha sido escrito por los hombres sobre las mujeres debe ser sospechoso, porque ellos son juez y parte”. Es tiempo de dejar de ser parte del juicio, y empezar a ser parte del cambio.
Tres para ti Doc.
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VICTOR HUGO GARCÍA / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / 17 / julio / 2025.

