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Ser más Humanos que Héroes: La Dignidad Masculina en Tiempos de Cambio

 

  • ** No al hombre opresor, sino al hombre íntegro, profundo, consciente de su humanidad y de su capacidad de amar.
  • ** La caballerosidad bien entendida no es un guion machista.
  • ** El hombre auténtico no necesita ser héroe.

 

En medio de los debates contemporáneos sobre género y masculinidades, surge una necesidad urgente y a la vez silenciosa: rescatar y dignificar al hombre. No al hombre opresor, no al macho violento ni al caballero paternalista, sino al hombre íntegro, profundo, consciente de su humanidad y de su capacidad de amar, sin tener que renunciar a su fortaleza interior ni vivir a merced de las validaciones ajenas.

Se repite con frecuencia la idea de que el hombre debe transformarse en un aliado sensible que pregunte todo, que se repliegue, que anule su iniciativa para no ofender. “¿Quieres que te ayude con eso?” es la frase que se usa como símbolo de la nueva cortesía. Sin embargo, esta postura —por bienintencionada que sea— puede derivar en un nuevo sometimiento: el hombre termina por quedar atrapado en la trampa de la aprobación externa, temeroso de su propio impulso natural de actuar y proteger.

Como psicólogo y analista, observo que en este proceso se está perdiendo una cualidad fundamental: la capacidad del hombre de ofrecer desde el corazón, sin culpa y sin el temor constante de “invadir” la autonomía de la mujer. No se trata de dominar, sino de ejercer una presencia genuina. El verdadero caballero no pregunta a cada paso si puede actuar; confía en su criterio ético y emocional, y se arriesga a la reciprocidad.

El psicólogo estadounidense Rollo May, en su obra La necesidad del mito, sostiene que el hombre moderno ha perdido sus mitos y, con ello, su brújula interior. La caballerosidad bien entendida no es un guion machista ni una obligación social; es un acto de nobleza natural, un gesto que nace de la convicción, no de la imposición ni de la búsqueda de aprobación.

Jean Shinoda Bolen, por su parte, describe en Los dioses de cada hombre que el arquetipo del héroe y el protector sigue teniendo un valor profundo en el alma masculina. No significa perpetuar la desigualdad ni infantilizar a la mujer, sino sostener el acto de dar sin esperar someter ni ser sometido.

Hoy se pide a los hombres que sean más humanos que héroes. Pero ser humano no significa ser pasivo, indeciso ni debilitado. Significa ser consciente de las propias emociones, de las propias fuerzas y vulnerabilidades, y actuar desde ahí. Ser humano implica abrazar la capacidad de amar con determinación, de decidir con claridad y de ofrecer sin miedo.

Necesitamos hombres que puedan abrir la puerta sin preguntar si está permitido, porque entienden que un acto de cortesía no define la jerarquía de la relación, sino que expresa su disposición interior. Necesitamos hombres que puedan proteger, no porque la mujer no pueda hacerlo, sino porque compartir el cuidado es una expresión de amor y de comunidad.

El reto no está en anular la iniciativa masculina, sino en purificarla: pasar del “yo mando porque soy hombre” al “yo actúo porque soy ser humano”. El hombre auténtico no necesita ser héroe en el sentido clásico de imponerse sobre los demás; necesita ser héroe en el sentido interno: enfrentarse a sus propias sombras, reconocer sus miedos y elegir amar sin reservas.

En este contexto, dignificar al hombre implica devolverle la libertad de actuar sin miedo a ser etiquetado como invasivo, machista o dominante cuando sus gestos nacen de un lugar genuino y noble. Implica enseñarle que su valor no depende de ser el proveedor invulnerable ni del caballero perfecto que camina sobre puntas para no molestar. Su valor está en ser él mismo, entero, sensible, firme, imperfecto y profundamente humano.

Como sociedad, necesitamos recuperar la confianza en el varón como un ser ético y emocionalmente responsable, no como un adversario ni un instrumento al servicio de los deseos ajenos. Solo así podremos hablar de un verdadero renacimiento masculino: hombres libres, amorosos y dignos, no héroes falsos ni siervos disfrazados de aliados.

La cultura no necesita más héroes con espada ni más hombres anulados. Necesita seres humanos dispuestos a amar con coraje, a cuidar con libertad y a caminar junto a otros, sin cadenas, sin disfraces, y, sobre todo, sin miedo.

 

Tres para ti Doc.

Facebook: Víctor De LA Brecha

Twitter: @GarciaVicko

VICTOR HUGO GARCÍA / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / 10 / julio/ 2025.

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