Mientras las llamas de la indignación aún arden en las aulas de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), el regreso de Perla Trejo a los primeros planos del poder universitario se concreta como una afrenta para quienes lucharon por justicia y transparencia. En un giro que muchos consideran insultante para la comunidad universitaria, la exfuncionaria —ligada política y estratégicamente al exrector Rubén N, hoy acusado formalmente de abuso sexual infantil— ha sido designada Secretaria General. ¿Cómo es posible que, en medio del escándalo, resurja sin consecuencias quien defendió con fervor al rector caído en desgracia?
El ascenso de Trejo no es fortuito. Su perfil, que durante años se construyó entre los pasillos de Rectoría y los círculos de poder académico, se consolidó al amparo de alianzas duraderas y una lealtad inquebrantable hacia Ibarra Reyes. Durante su mandato, Perla Trejo fungió como una operadora política clave, mediando silenciosamente entre directores, sindicatos y grupos estudiantiles, siempre en defensa del statu quo. Pero su rol más cuestionable se dio cuando el escándalo por abuso infantil estalló: lejos de asumir una postura institucional de condena, eligió blindar al rector con declaraciones públicas ambiguas y una activa omisión en la protección de víctimas.
El costo moral de su reaparición es incalculable. La comunidad universitaria, que hace apenas unas semanas llenó plazas con pancartas y gritos por justicia, hoy observa con frustración cómo el aparato burocrático recicla a los mismos rostros que avalaron la impunidad. Trejo no solo representa la continuidad de una administración que fracasó éticamente, sino también la persecución sistemática a estudiantes y docentes que alzaron la voz contra la injusticia. No son pocos los casos documentados de hostigamiento, sanciones administrativas y represalias soterradas que se ejercen desde el interior.
¿Quién da la cara por los que denunciaron? ¿Quién protege a quienes hoy están siendo silenciados?
El rector interino, Armando Flores de la Torre, ha prometido atender las demandas del movimiento estudiantil. La nueva administración, que se presenta como una transición hacia la recuperación institucional, parece atrapada entre el deber ético y la presión de los viejos compromisos políticos.
Hasta ahora, las acciones para contener el descontento son más simbólicas que estructurales. No hay protocolos nuevos, ni mecanismos claros de reparación a víctimas. La reforma profunda que exigen los universitarios —una auditoría moral del poder, una purga del autoritarismo— sigue pendiente. El riesgo no es solo perder legitimidad, sino alimentar una espiral de desafección, apatía o confrontación abierta que podría estallar con mayor fuerza en el próximo ciclo escolar.
En la UAZ, la historia se repite como tragedia. El regreso de Perla Trejo no es un hecho menor; es la confirmación de que el poder, incluso manchado, encuentra siempre una forma de reinventarse. Pero también es un recordatorio de que hay memoria, y hay voces que no se van a callar.
Tres para ti Doc.
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VÍCTOR HUGO GARCÍA / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / 19 / junio/ 2025.

