La Gran Purga de finales de 1930 del siglo pasado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) bajo el régimen de José Stalin, permitió que el Politburó eliminar toda oposición en la transición del socialismo al comunismo para, con ello, garantizar que todos los miembros del partido acatarían todas las decisiones del gobierno central.
Con la llegada de Sara Rocha como encargada al Comité Directivo Estatal del PRI una vez que fue obligado a renunciar Elías Pesina Rodríguez, comenzó la purga de todos aquellos que intentan cuestionar las decisiones del jerarca nacional, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas.
Quedó claro que la tradición priista de entregar los cargos de dirigencia al “primer priista del estado” en aquellas entidades federativas donde gobernaban, ya no aplicaba en San Luis Potosí y el liderazgo del alcalde Enrique Galindo Ceballos se empezó a desinflar cuando empanizó su administración.
El primer desencuentro fue justamente en la Asamblea para renovar el Consejo Político Estatal de agosto de 2023 donde Galindo quiso colocar como secretario técnico a Martín Reyna, entonces funcionario de la Dirección de Desarrollo Social hoy secretaría Municipal de Bienestar, pero Sara Rocha no cedió y finalmente impuso a uno de sus alfiles, el abogado Alberto Rojo Zavaleta, lo que ocasionó que los galindistas –la mayoría empleados y funcionarios municipales- abandonaran el auditorio y luego el alcalde despotricara contra el máximo órgano de dirección priista al afirmar que no representaba a los priistas.
Galindo Ceballos ha pecado de soberbio en muchas ocasiones, ninguneando a los liderazgos y dirigencias locales como cuando afirmó que la candidatura para la reelección que finalmente consiguió la había conseguido solo convenciendo a los líderes nacionales de la alianza PAN-PRI, Marko Cortés y “Alito” Moreno, lo cual incentivó el fuego entre el ex comisionado de la Seguridad federal y la dirigencia tricolor.
Ya entronizado por otros tres años más al frente de la comuna capitalina, pese a que había una cláusula en el Convenio de Coalición para una vez logrado el triunfo conformar un gobierno de coalición lo que motivó a que Sara Rocha exigiera varias direcciones operativas, Galindo se las negó y además se ufanó en aseverar en varios foros y entrevistas que el triunfo electoral lo había obtenido él, sin ayuda de su partido y, en todo caso, con el apoyo del conservadurismo convenenciero del PAN en turno.
El otro desencuentro se dio cuando “Alito” Moreno modificó los estatutos para prolongar hasta otros tres períodos su dirigencia en el priismo nacional, lo que ocasionó que Galindo manifestara su rechazo e incluso declarara que estaba viendo el peor PRI de la historia.
Además de estos arrebatos, Sara Rocha se encargó de llevar a su jefe político “Alito” Moreno, todo un catálogo de agravios del alcalde capitalino en contra del campechano y de ella misma, por lo que al encuentro que tuvieron ambos dirigentes junto con alcaldes y alcaldesas priistas con el gobernador Ricardo Gallardo Galindo, Galindo no fue llamado. El desenlace ya lo conoce Usted: Enrique Francisco Galindo Ceballos fue expulsado del PRI y su planilla que quiso contender para la renovación de dirigencia fue descalificada por la Comisión Nacional de Procesos Internos y Sara Rocha es por cuatro años más la dirigente estatal tricolor.
Para Galindo sólo queda la cruda de los egos lastimados, pues de acuerdo como piensa y es asesorado políticamente no necesita al PRI para ser candidato a gobernador en el 2027, pues el Ceepac le regaló su partido al darle registro estatal al PRD y, en caso de que tal decisión sea anulada en tribunales, con la reelección de su aliada Verónica Rodríguez al frente de la dirigencia estatal del PAN tiene la franquicia que necesita para registrarse y buscar suceder al pollo Gallardo, objetivo que será muy complicado lograr.
Hologramas
ORDEN.- Luego de repetidos yerros del anterior vocero Miguel Gallegos, hoy apestado del gallardato, la Fiscalía General potosina por fin logró un inteligente manejo de control de daños en un evento de alto impacto como lo fue el asesinato del alcalde morenista de Tancanhuitz. En cuestión de horas, los nuevos operadores de información lograron dos posicionamientos: desvincular a la delincuencia organizada del crimen para ubicarlo en el entorno personal y de rencillas, además de paso raspar a su rival electoral Morena al poner como el principal sospechoso a uno de sus regidores. Falta que Manuelita tenga los tamaños suficientes para de manera personal encabezar la estrategia de comunicación y no sólo recurrir a la filtración de datos o el boletín.
HUEVOS EN LA GARGANTA.- Así se notó al presidente de la Directiva del Congreso del Estado, el morenista Cuauhtli Fernando Badillo Moreno, al momento de pronunciar su voto en contra del Dictamen único fusionado con las iniciativas del gobernador Gallardo y del diputado panista Rubén Guajardo que consumó la reforma al Poder Judicial local. El que a dos patrones obedece….

